La Ley de Caín

En diciembre de 2007 fui ponente en el Senado, junto al ya desaparecido profesor Alejandro Mu√Īoz Alonso, de la ley ¬ępor la que se reconocen y ampl√≠an derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecuci√≥n o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura¬Ľ, comunmente conocida como ¬ęLey de la Memoria Hist√≥rica¬Ľ. El debate parlamentario fue duro, apasionado. El Partido Popular tild√≥ aquel proyecto de ¬ęinnecesario¬Ľ y Esquerra Republicana de Catalu√Īa e Izquierda Unida de ¬ęinsuficiente¬Ľ. Aunque Zapatero quiso aparecer como su inventor, lo cierto es que, en su fondo, ten√≠a numerosos antecedentes.

En los aspectos asistenciales, económicos y de reconocimiento social, desde la llegada de la democracia se fueron promulgando una serie de decretos y leyes para tratar de compensar las situaciones sufridas en la guerra y en la posguerra por personas del bando republicano. Algunas de estas normas fueron el Decreto de 5 de marzo de 1976, la Ley de 15 de octubre de 1977, la Ley de 26 de junio de 1980, la Ley de 29 de marzo de 1982, la Ley de 22 de octubre de 1984, la Disposición adicional decimotercera de la Ley de 29 de junio de 1990, de Presupuestos Generales del Estado.

Todas estas leyes, decretos y disposiciones se ampliaron en algunas comunidades aut√≥nomas. La cobertura legal para paliar, en lo posible, el sufrimiento de quienes padecieron desde la izquierda la guerra civil o sus consecuencias era, a mi juicio, suficiente. Pero Zapatero dese√≥ azotar los √°nimos de enfrentamiento por motivos meramente ideol√≥gicos, y tuvo inter√©s en que la ley se aprobara antes de las elecciones de 2008. El programa electoral del PSOE para las elecciones de 2004 no inclu√≠a ninguna menci√≥n a la ¬ęmemoria hist√≥rica¬Ľ y Zapatero tampoco mencion√≥ ese asunto en su discurso de investidura.

Aquel Gobierno subvencionó a las asociaciones de la Memoria Histórica, a los partidos y fundaciones de izquierda y a los sindicatos con decenas de millones de euros, y en época de grave crisis económica. Obviamente, respeto el razonable deseo de las familias de encontrar los cuerpos de sus seres queridos desaparecidos, pero a ese fin sólo se destinó una mínima parte de las ayudas concedidas.

La izquierda repite que la llamada ¬ęmemoria hist√≥rica¬Ľ pretende la reconciliaci√≥n entre los espa√Īoles, pero de hecho se ha convertido en una ¬ęley de Ca√≠n¬Ľ que tiene como referencia una guerra fratricida de hace ochenta a√Īos y cabalga sobre el odio que ha vuelto al paisaje nacional. Con el refer√©ndum de 1976 y la Constituci√≥n de 1978 se consigui√≥ una reconciliaci√≥n que no deber√≠a haber tenido retorno.

Los dirigentes socialistas Largo Caballero y Prieto tienen dedicados sendos monumentos en Madrid, lo que supone, a mi juicio, un homenaje a dos golpistas, ya que participaron en la preparaci√≥n y ejecuci√≥n ‚Äďy as√≠ lo reconocieron ambos‚Äď de la cruenta revoluci√≥n de Asturias de octubre de 1934 contra el Gobierno leg√≠timo de la Segunda Rep√ļblica. El ministro, embajador e intelectual republicano Salvador de Madariaga escribi√≥: ¬ęEl alzamiento de 1934 es imperdonable (‚Ķ). Con la rebeli√≥n de octubre de 1934 la izquierda espa√Īola perdi√≥ hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebeli√≥n de 1936¬Ľ.

Las Cortes no han condenado, y ning√ļn Grupo parlamentario lo ha pedido, el asesinato de Jos√© Calvo Sotelo, uno de sus miembros destacados. Calvo Sotelo no cuenta con un busto en el Congreso de los Diputados, como, por ejemplo, Prieto o Besteiro. Por supuesto, tampoco han condenado las Cortes, y no ha habido petici√≥n alguna al respecto, la revoluci√≥n de Asturias. Esa otra ¬ęmemoria hist√≥rica¬Ľ es inconveniente. Se evidencia un buenismo incomprensible.

En una Tercera de ABC, publicada el d√≠a 22 de junio de 2012, conclu√≠a yo: ¬ęSi el Gobierno es consecuente con las posturas asumidas cuando ejerci√≥ la oposici√≥n, derogar√° esa ley¬Ľ. Respetando las estrategias pol√≠ticas, me pregunto el motivo por el que no se derog√≥ una ley que mantiene abierto el odio de Ca√≠n, sobre todo cuando con una amplia mayor√≠a parlamentaria pod√≠a haberse hecho. Me consta que mi inolvidable compa√Īero Alejandro Mu√Īoz Alonso se pregunt√≥ lo mismo hasta el d√≠a de su muerte.

Juan Van-Halen, escritor y académico correspondiente de las Reales Academias de Historia y Bellas Artes de San Fernando.

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