La lucha antiterrorista y los derechos humanos: no pueden existir el uno sin el otro

La Unión Europea designó el 11 de marzo como Día Europeo de la Memoria de todas las víctimas de atentados terroristas, en Europa y en cualquier otra parte del mundo. Es un día en el que se conmemora a las víctimas del terrorismo y en que se reflexiona sobre el modo en que se puede prevenir en el futuro un sufrimiento semejante. Sólo alcanzaremos éxitos en la lucha contra el terrorismo si sabemos afirmar nuestros derechos y libertades fundamentales. Sólo así conseguiremos el respaldo del público. En todo caso, debemos esforzarnos más para consolidar y hacer real este mensaje.Por esta razón, la comunidad internacional se ha reunido el 12 de marzo en Copenhague para celebrar una conferencia sobre la lucha antiterrorista y los derechos humanos.

La Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el Terrorismo, adoptada en 2006 por la Asamblea General, plantea la opinión compartida por la comunidad internacional de que “las medidas eficaces contra el terrorismo y la protección de los derechos humanos no son objetivos contrapuestos, sino que se complementan y refuerzan mutuamente”. La comunidad internacional debe dar nuevo aliento a este compromiso y demostrar que no es únicamente retórica vacía.

Solo podremos vencer en la lucha contra el terrorismo si nos mantenemos fieles a nuestros valores fundamentales: el Derecho internacional, incluidos los derechos humanos, y el Estado de derecho. Las vulneraciones de los derechos humanos y del Estado de derecho, la discriminación y la represión por parte de administraciones públicas en nombre de la lucha antiterrorista dan lugar a agravios y pueden inducir a unas u otras personas a optar por vías equivocadas y recurrir al terrorismo, si bien dichas circunstancias no pueden justificar o disculpar jamás un acto terrorista. Incluso aunque estas políticas tengan por objeto combatir el terrorismo, en la práctica generan condiciones propicias para su expansión.

Debemos ser conscientes de que uno de nuestros medios más eficaces en la lucha contra el terrorismo es la promoción de los derechos humanos. Si actuáramos de otro modo estaríamos socavando la legitimidad misma de nuestros esfuerzos y, por lo tanto, su eficacia.

Lamentablemente, la UE posee una larga experiencia sobre el terrorismo, que se remonta a mucho antes del nacimiento de Al Qaeda. Promovemos para nuestra respuesta un enfoque basado en la justicia penal. Es preciso investigar, enjuiciar y condenar debidamente a los terroristas con arreglo a las normas ordinarias de la legislación penal. Los juzgados y tribunales poseen una firme trayectoria en el tratamiento de casos de terrorismo: las investigaciones policiales han sido fundamentales para conseguir información sobre las redes terroristas y frustrar atentados. Cientos de terroristas se encuentran entre rejas tras un juicio justo. Tratar a un terrorista como a un criminal y no como a un “combatiente” supone despojar al terrorismo de su falso atractivo. Un proceso en un tribunal de orden público proporciona una justicia visible a las víctimas y sus familiares, cuyos derechos reconoce explícitamente la Estrategia de las Naciones Unidas. La detención indefinida o incluso secreta, sin acusación ni juicio, para los sospechosos de terrorismo no solo es injusta y va en contra de todos nuestros valores, sino que ofrece además argumentos falaces a los terroristas.

Los Estados de la UE han desarrollado algunos de los procedimientos más completos en materia de justicia penal para hacer frente a la amenaza terrorista. Disponemos de una definición y una tipificación común de los delitos de terrorismo. Sin dejar de respetar los derechos humanos, se ha reforzado la cooperación transfronteriza en investigaciones y enjuiciamientos, yendo mucho más allá de la asistencia judicial mutua acostumbrada. Asimismo poseemos una valiosa experiencia que podemos ofrecer a nuestros socios para combatir las amenazas a las que se enfrenten.

Para pasar de la teoría a la práctica, el principio del respeto de los derechos humanos y del Estado de derecho debe constituir un componente esencial de la asistencia internacional en la lucha contra el terrorismo. Tras la caída del telón de acero y la apertura de Europa del Este, la UE ha emprendido la compleja tarea de desarrollar sistemas judiciales y de seguridad respetuosos del Estado de derecho y de los derechos humanos.

A este respecto, mantenemos con nuestros socios un trabajo y una asistencia en términos generales, pero debemos situarnos en otro nivel. Basándonos en los trabajos que se están llevando a cabo con los países de África y Asia meridional, debemos seguir proporcionándoles asistencia para mejorar sus sistemas policiales y judiciales, de modo que los delitos terroristas puedan investigarse y enjuiciarse mejor. Si ellos lo desean, estamos dispuestos a asistir a los gobiernos democráticos emergentes del mundo árabe en la reforma de sus sectores judicial y de seguridad, con arreglo a las normas internacionales, incluyendo los derechos humanos, y al Estado de derecho. En este contexto, la función que deben cumplir los servicios de seguridad y de inteligencia sigue planteando un desafío persistente.

Desarrollar alternativas y cooperar con nuestros socios para que las prácticas se ajusten al Estado de derecho y a los derechos humanos es un reto, pero merece la pena afrontarlo. Por ejemplo, la prohibición de la tortura y del trato cruel, inhumano y degradante es absoluta, pero todavía estos métodos son utilizados con excesiva frecuencia. La comunidad internacional necesita pautas para asegurarse de que no solo desarrollemos capacidades de lucha antiterrorista, sino que además garanticemos que el Estado de derecho y los derechos humanos son inherentes a los esfuerzos de la lucha antiterrorista. La conferencia internacional marcará el camino para lograrlo. Las Naciones Unidas, con la participación de Estados miembros de la UE, están desarrollando módulos de construcción de capacidades para los interrogatorios policiales, de modo que los Estados interesados puedan aprender unos métodos de interrogatorio eficaces y otras posibilidades sofisticadas para la obtención de pruebas. Este enfoque debe utilizarse igualmente en otros ámbitos.

La promoción y la protección de los derechos humanos resulta fundamental para todos los componentes de la Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el Terrorismo. Adelantándose a la próxima revisión de la Estrategia, la conferencia internacional organizada por la Presidencia danesa de la UE determinará el mejor modo de que las medidas antiterroristas y los esfuerzos de construcción de capacidades se basen en el respeto de los derechos humanos y del Estado de derecho. No hay labor más importante si queremos tener éxito en nuestro esfuerzo a largo plazo por combatir el azote terrorista, en aras de nuestra seguridad, de las víctimas y de nuestros valores comunes.

Por Villy Søvndal, ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Gilles de Kerchove, coordinador de la lucha contra el terrorismo de la UE, y Ben Emmerson, relator especial sobre la promoción y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo.

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