La lucha de Europa contra el terrorismo

Por Gijs de Vries, ex coordinador de la política antiterrorista de la Unión Europea. Traducción de Emilio G. Muñiz. © Proyect Syndicate, 2007 (EL PAÍS, 14/03/07):

En marzo de hace tres años el terrorismo internacional golpeó a Europa. En un ataque simultáneo con bombas colocadas en los trenes de Madrid, los terroristas islamistas asesinaron a 191 personas e hirieron a cerca de 2.000. Desde el pasado mes de febrero, los sospechosos del atentado están siendo juzgados por un tribunal español.

Los extremistas violentos, que dicen actuar en nombre del islam, han realizado atentados en muchos países del mundo, antes y después de haber atacado en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, los ataques de Madrid -y de Londres en julio de 2005- dejaron patente que Europa es uno de sus objetivos prioritarios, lo cual obligó a los gobiernos europeos a responder reforzando sus defensas, incluidas las que conciernen a toda la Unión Europea.

En los últimos tres años se han incrementado los niveles de seguridad en los puertos y aeropuertos europeos, se han introducido los pasaportes biométricos y se ha fijado como objetivo de actuación la financiación de los terroristas. Se ha arrestado y extraditado en base a la orden europea de arresto a más de 2.000 sospechosos de terrorismo y de otras acciones delictivas graves.

De igual manera, los servicios de seguridad e inteligencia europeos han unido sus recursos para la creación de un centro común en Bruselas para el análisis de la amenaza terrorista. A través de Europol y de Eurojust, las fuerzas de la policía y las autoridades judiciales de toda Europa han intensificado su cooperación, y los ministros correspondientes se disponen a facilitar a los cuerpos y fuerzas de otros países que garantizan el cumplimiento de las leyes el acceso a las bases de datos de ADN y de huellas digitales. Por primera vez, destacan en el presupuesto de la Unión Europea las cifras destinadas a la investigación relacionada con la seguridad, a la que se han destinado 1.400 millones de euros. Las policías europeas y los organismos de seguridad han evitado muchos ataques terroristas.

Sin embargo, aunque las defensas de Europa se han fortalecido notablemente, la amenaza del terrorismo no se ha reducido. El riesgo de nuevos ataques en Europa y en todo el mundo es muy alto y seguirá siéndolo en un futuro inmediato. Para hacer frente a esta amenaza mundial, debe incrementarse la cooperación internacional. De manera especial, tanto los musulmanes como los no musulmanes tienen que combinar sus esfuerzos para defender la inviolabilidad de la vida humana.

En primer lugar, los Estados deben adoptar normas comunes de trabajo. Muchos países todavía tienen que aumentar sus defensas y poner en marcha las 16 medidas antiterroristas establecidas por Naciones Unidas, entre las que se cuenta el acuerdo para controlar la financiación del terrorismo. También es necesario fortalecer la cooperación internacional para reducir el riesgo de que los terroristas consigan armas de destrucción masiva.

Para alcanzar este objetivo, la UE está cooperando estrechamente con sus socios, desde Marruecos e Indonesia a Arabia Saudí y demás Estados del Golfo Pérsico. La UE ampliará su apoyo al Centro Antiterrorista de la Unión Africana con sede en Argelia. También se ha reforzado la cooperación con India, Pakistán y Rusia, y la Unión seguirá colaborando intensamente con Estados Unidos, Japón y Australia.

En segundo lugar, deben intensificarse las acciones para abordar la solución de esos conflictos internacionales que los terroristas intentan explotar en su beneficio. Afganistán sigue siendo un país que está en el ojo del huracán en la lucha contra el terrorismo. No se puede permitir que los talibanes hagan retroceder a Afganistán hacia el pasado. La Unión Europea aumentará su ayuda, sobre todo para respaldar a la policía afgana.

De igual modo, resultan esenciales los esfuerzos para lograr la paz en Oriente Próximo. Aunque el avance en el camino de la paz entre Israel y los palestinos no vaya a acabar por sí solo con el terrorismo, podría asestar un fuerte golpe a la incitación al terrorismo y a la propaganda terrorista. Javier Solana, alto representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común, seguirá presionando en esa dirección para conseguir resultados.

En tercer lugar, debemos tener en cuenta la ideología de los terroristas. Son muy pocos los musulmanes que desean vivir bajo un califato al estilo del siglo XVII. La mayoría prefiere vivir en libertad y en democracias parlamentarias.

Lo que une a los musulmanes y a los no musulmanes es una preocupación por los derechos humanos básicos. Para respetar y promover los derechos humanos resulta esencial ganar la batalla de los corazones y de las mentes, también en Europa. Esto significa que los Gobiernos tienen que poner en práctica lo que predican.

La detención sin juicio es contraproducente en la lucha contra el terrorismo. También lo es la tortura. Para derrotar a los terroristas debemos ofrecer la visión de un mundo más justo y equitativo y actuar de acuerdo con ella, tanto en nuestros países como fuera de ellos. En última instancia, los valores de la libertad y de la justicia son nuestra mejor defensa.