La noche de los votos lentos

Esta es la crónica de la noche electoral del 15-J de 1977 tal y como la publicó en su libro ‘Así se ganaron las elecciones’ el entonces redactor político de ‘ABC’ y hoy director de EL ESPAÑOL, Pedro J. Ramírez.

La Chica-Centro levanta las dos manos a la vez, haciendo el signo de la victoria. Su larga melena de color castaño y su bolso plateado tal vez modelo Juanjo Rocafort saltan sin cesar al son de la música. “VO-TA Centro, VO-TA Suárez, vota liber-TAAAAD.” Los fotógrafos se concentran en su camiseta blanca con los símbolos de la UCD y en la retaguardia de sus jeans, ilustrada con dos pegatinas libidinosamente bien colocadas. Al día siguiente saldrá en todos los periódicos y muchos millones de personas se preguntarán por su nombre. Se llama Candela, es la secretaria de José Ramón Villa, uno de los dos gerentes de la UCD, y tiene los ojos oscuros y la piel muy tostada.

El otro gerente, José Luis Álvarez, ha actuado como apoderado de la coalición en varias mesas y es uno de los primeros en traer resultados frescos. “Enhorabuena a todos los que hemos creído desde hace tiempo en el Centro -va repitiendo de grupo en grupo-. Enhorabuena a todos”.

Ha sido una buena idea alquilar el Salón Turquesa del Eurobuilding, colocar unos cuantos micrófonos, media docena de televisores, adornarlo con retratos de SuárezGonzález, invitar a dos mil personas y hala, a pasar la noche electoral. El PSOE también anduvo detrás de la idea, pero al final -cosa de media hora- se le adelantó el Centro.

“Bárbara Rey lleva un vestido escotadíííísimo”

Dicen que Suárez González, el de los retratos, está a punto de venir. Que quiere hacer una aparición triunfal en cuanto se haya computado el cuarenta por ciento de los votos. Según las previsiones de los ministros Martín Villa y Reguera, eso puede ser entre las dos y las tres de la madrugada. Falta un rato para esa hora pero ya andan por aquí Garrigues, Camuñas, Calvo Sotelo, Fernández Ordóñez, Cavero, Fernández Cuesta, Alonso Castrillo, Pérez Llorca, Bárbara Rey…

Están casi todos los candidatos importantes por Madrid. Bárbara Rey lleva un vestido escotadíííísimo de terciopelo negro sin mangas y tiene los brazos cubiertos de pegatinas verdiblancas de la UCD. “Al principio no me decidí a hacer ningún tipo de campaña electoral, pero cuando empecé a escuchar que todos los artistas estaban en el PCE…”.

El cantante Mochi, la actriz Bárbara Rey y el actor Arturo Fernández durante una conferencia de prensa mientras seguían la marcha del escrutinio

Con Bárbara Rey han venido Pedro Carrasco, Arturo Fernández, Paloma Cela, Isabel Luqui, Paula Pattier, Daniel Velázquez, Marcia Bell, Mochi, Danny Daniel y muchos otros más. “Cuando empecé a escuchar que todos los artistas estaban en el PCE, decidí introducirme en la UCD porque no estaba de acuerdo con eso y porque en la UCD creo que también hay grandes artistas y más sensatos. La UCD es lo mejor para España”. Grandes aplausos: muy bien, Bárbara.

Las entrevistas las hace desde el estrado Julio César Fernández, el que sale en la televisión todos los días antes de comer. Le pregunta a Nemesio Fernández Cuesta por la batalla del Senado. No lo tiene fácil. Los tres “Senadores para la Democracia” han contado con el apoyo de un abanico de fuerzas muy grande: desde la democracia cristiana hasta los trotskistas de la Lola Gaos. Para colmo, Carrillo ha dicho que hay que votar a José Alonso, el de “Comisiones”, que se presenta por el PSP, en vez de a Villar Arregui. Total, que Aguilar Navarro y Satrústegui salen seguro y que para los otros dos escaños se perfila un triple empate Fernández Cuesta-Alonso-Villar Arregui.

“Hoy es cuando ha ‘palmao’ el enano”

Fernández Cuesta -tras unos días de tira y afloja quedará finalmente eliminado- ha estado almorzando esta tarde en El Bodegón con su cuñado Guillermo Luca de Tena, quien para esa hora ya era senador por designación regia. A su secretaria por poco se le cae el teléfono de las manos cuando llamó don Juan Carlos en persona. Su otro cuñado, Torcuato Luca de Tena, competía también por el Senado pero no ha podido meterse en el pelotón de cabeza.

Mal, muy mal le han ido las cosas a los chicos de Alianza. Los electores no han querido saber nada del pasado ni de Franco. Ramón Pi, ese buen comentarista político que acaba de fichar La Vanguardia de Barcelona, no lleva la acreditación que las chicas de la UCD colocan en la solapa a todos los invitados a la puerta del salón Turquesa. Lleva una, plastificada, con la bandera nacional y una orla negra, que dice “Fallecimiento de Su Excelencia el Jefe del Estado”. Pi sonríe malévolamente y explica a cuantos se fijan en el detalle que “hoy es cuando de verdad ha palmao el enano”.

La UCD no es franquista, pero tampoco antifranquista. Nadie le ríe por eso a Mochi su gracia cuando pretende imitar desde un micrófono al general Franco. “Españoles, desde hace cuarenta años…”. No sólo no le ríen la gracia, sino que le abuchean. Fuera, fuera. “A los muertos hay que respetarlos. Fue un hombre que creyó en un ideal y hay que respetarlo aunque no pensemos como él. Está muerto y basta.” Lo dice Arturo Fernández que se marcha muy enfadado.

“A muchos políticos les gustaría tener el físico de Arturo”, ha comentado Julio César unos minutos antes. Leopoldo Calvo Sotelo también se va, pero pura y simplemente porque tiene sueño. Piensa dormir tres o cuatro horas y levantarse a las siete, que entonces ya se sabrán los resultados provisionales, que lo ha prometido Rodolfo.

José Marí Íñigo, Martín Villa, ‘El Marsellés’

No va a ser así porque ésta es la noche de los votos lentos. Ni Suárez González va a venir a las dos al Eurobuilding, ni Calvo Sotelo se enterará de mucho a las siete de la mañana. Ni Calvo Sotelo, ni Tierno, ni Fraga, ni Carrillo, ni Felipe, ni Tarradellas que aguarda, pegado a su teléfono amarillo, en la masía del sigo XVI que compró su familia en pleno corazón de Francia, ni los de la ETA aguantando delante del televisor en San Juan de Luz, en casa de Pérez Revilla, el que secuestró a Huarte… ni ninguno de los millones de españoles que se han tragado primero tres horas de José María Íñigo y ahora empiezan a interesarse por lo que le pasará durante otras tantas a El Marsellés.

Pero los de la UCD no desfallecen. Todo lo contrario. No ha venido Suárez González, pero está su hermano José María, que es public-relations de una discoteca. No hay noticias oficiales, pero quedan los datos que llegan a través de los propios interventores. En última instancia siempre hay además algún rumor favorable del que hacer caso. Y si de lo que se trata es de no aburrirse…

El ministro de Gobernación, Martín Villa, durante la rueda de prensa celebrada en el palacio de Congresos el 16 de junio. Sólo se dieron resultados muy parciales de las elecciones

Ahora Julio César va leyendo, uno por uno, la relación de los cuarenta y un senadores del rey. Es como la presentación de un equipo de baloncesto en la que la gente aplaude o abuchea según sus preferencias. Las mayores ovaciones se las llevan el profesor Ollero y, quién lo iba a decir, el ministro Martín Villa. También Hernández Gil, el nuevo presidente de las Cortes.

Los pitos se los reparten preferentemente Juan de Arespacochaga, el alcalde aliancista, Miguel Primo de Rivera y sobre todo Belén Landáburu. Nadie entiende lo de Belén.

“Candela, la ‘Chica-Centro’ vuelve a contonearse”

Y llegan las dos y media y los rumores favorables de los que hacer caso son cada vez más suculentos. Va creciendo el entusiasmo hasta que Joaquín Garrigues coge el micrófono y advierte con fingida voz de circunstancias: “No comprendo toda esta alegría… No hay razón para la euforia…”. Mantiene el suspense durante algunos segundos y en seguida se le abre la sonrisa típicamente british: “Porque según las últimas noticias que acaban de comunicarme hace unos instantes, la Unión de Centro Democrático sólo ha conseguido el cuarenta por ciento de los votos…”.

Bárbara Rey grita de alegría abriendo mucho la boca y con ella aplauden los centenares de personas que en ese momento están en el Turquesa. “…mientras que el PSOE nos pisa peligrosamente los talones con casi el veintidós por ciento”.

Alguien pincha por enésima vez el tocadiscos y Candela, la Chica-Centro, vuelve a contonearse al ritmo del “VO-TA Centro, VO-TA Suárez, vota liber-TAAAAD”. Íñigo Cavero sonríe plácidamente mientras a su lado Camuñas hace la uve de la victoria con la derecha y abraza a Paloma Cela con la izquierda. Garrigues aún consigue hacerse oír una vez más en medio de la marabunta: “Lo cual demuestra que… al final… como era de esperar, hemos ganado… ¡los menos malos!”.

Ignacio Camuñas, entonces candidato al Congreso de UCD por Madrid, comenta las incidencias del recuento de votos.

“Oa, oa, oa, Felipe a la Moncloa”

No tan de prisa. A esa misma hora, a esas mismas dos y media de la primera resaca de la madrugada, quinientos metros a la izquierda en el plano de Madrid, un kilómetro más abajo, los del PSOE también creen que han ganado. Un par de millares de personas se apiñan frente al 161 de García Morato, a un paso de la Glorieta de Cuatro Caminos. “Oa, oa, oa… Felipe a la Moncloa. Oa, oa, oa… Felipe a la Moncloa”.

El clamor es unánime cada vez que se proyectan nuevos datos -siempre suministrados por los propios interventores- en una improvisada pantalla colocada en una de las ventanas de la primera planta. El PSOE también pensó en un montaje similar al de la UCD, pero al final sus líderes han decidido no arriesgarse.

En esta primera planta ha estado instalado el cuartel general de la campaña, con su cerebro, Alfonso Guerra, al frente. En la segunda, varios militantes del partido que hacen de camareros. Embutidos en camisetas blancas con la rosa y con el puño, sirven champán y cerveza a los contados periodistas e invitados que han logrado franquear la barrera humana del exterior.

“El padre del hijo de Massiel”

Está la Massiel, Massielona que dice “Cándido”, interesándose por los datos de Teruel. Por Teruel ha sido candidato Carlos Zayas, el “padre de su hijo”. Saldrá elegido, noqueando nada menos que a Cruz Martínez Esteruelas.

Está Bert Carlosson, secretario de la Internacional Socialista que ha venido a lo del apoyo moral. Están todas las televisiones extranjeras del mundo. Dice el rumor que France Press acaba de pasar un télex anunciando la victoria del PSOE “en todo el territorio nacional”.

La pantalla de la primera planta anuncia que una vez escrutados más de un millón de votos… ¡el PSOE marcha en cabeza en Madrid con un treinta y dos por ciento y seis puntos de ventaja sobre el Centro! “Oa, oa, oa…”.

Y en eso que en las casas de enfrente, en el número 154, media docena de jóvenes de aspecto inequívoco se plantan en el balcón de un tercer piso. No dicen una sola palabra pero se colocan desafiantes con el brazo derecho extendido. Los de abajo lo interpretan como una provocación y por unos instantes se ceban contra ellos: “Vosotros, fascistas, sois los terroristas… Fascistas, burgueses, os quedan pocos meses”.

Pero en seguida se vuelve a lo de antes: “…Felipe a la Moncloa”. Entre el personal hay muchos militantes entrados en años que recuerdan escenas y canciones de cuatro décadas atrás. En el momento de mayor entusiasmo, resulta que llegan tres jeeps de la Policía Armada. Parece que pretenden despejar la zona. La masa se revuelve nerviosa. Arriba hay rostros de preocupación. Por eso y porque algunos porcentajes parecen demasiado altos. Ya lo ha dicho Felipe: “Menos del veinte por ciento malo, más del treinta peor”.

Numerosas personas se apiñaron frente al 161 de la calle García Morato de Madrid, donde se encontraban los socialistas

No, el partido todavía no está listo para gobernar. Javier Solana, el número dos de Madrid, la gran revelación de la campaña de puertas afuera, negocia con la Policía Armada. Mientras la gente siga comportándose como hasta ahora no habrá problemas. Suspiro de alivio.

“Felipe enseña los agujeros de las muelas”

Todas las televisiones extranjeras del mundo lo que hacen es esperar a Felipe. Cuando aparece todos los focos se encienden, arropados por las aclamaciones que llegan desde la calle. Sólo falta la Marcha Real. Viene de tomar una copa en Cuadernos para el Diálogo. Antes ha asistido a la cena de El País y al show de Diario 16 con la ORTF transmitiendo en directo desde la redacción.

Lleva la misma ropa de esta mañana cuando poco después del mediodía se acercó a votar con Carmen, su mujer. Un traje azul claro tirando a celeste y una camisa vaquera del mismo color, algo más pálida, con bolsillos de solapa y llamativos botones negros. Algunos militantes comentan la marcha de los resultados a su paso: “Mira que si ganamos… Yo creo que nos estamos pasando…”.

Y Felipe sonríe con mucho charme a pesar de que enseñe los agujeros de un par de muelas que le faltan. Ante las cámaras se muestra dispuesto a asumir su responsabilidad histórica: “Seré presidente si el pueblo quiere que lo sea”.

La intervención del subsecretario de la Gobernación por la tele y desde el palacio de Exposiciones y Congresos cae como un jarro de agua helada. Eduardo Navarro, tan menudito él, dice que la cifra de votos escrutados es todavía minúscula; pero da unos porcentajes que tienen muy poco que ver con los del PSOE. Los socialistas reaccionan entre nerviosa y burlonamente. Se habla de pucherazo electrónico… de congelación de datos…

Alfonso Guerra, cuya candidatura por Sevilla parece que marcha viento en popa, suma rápidamente las cuotas asignadas por Navarro Álvarez a los distintos partidos. ¡Falta un treinta por ciento! Los porcentajes distribuidos apenas si llegan al setenta… ¿qué pasa con el treinta por ciento restante? Según Guerra el treinta restante es fundamentalmente del PSOE y eso hay que ir a explicarlo al palacio de Exposiciones.

Cuando abandona la sede de García Morato, Carlsson apura una de las últimas cervezas y Massiel tiene la sonrisa de los triunfadores. Como cuando ganó Eurovisión. En la calle gritan “¡Unidad, unidad!” al paso de una caravana del PSP.

“¿Negocia el Gobierno con los militares?”

No es fácil entrar en el palacio. Todo su entorno está rodeado de vallas metálicas de color amarillo, de forma que no queda libre sino un único acceso. A ciento cincuenta metros de la puerta la Policía Armada comprueba tu acreditación contrastándola con el carnet de identidad. Siempre hay media docena de números de servicio al mando de un cabo.

El cabo está nervioso porque Ramón Tamames que no está acreditado anda alborontándole al personal. El economista del PCE se mueve en la cuerda floja. No está nada claro que vaya a salir -saldrá, saldrá- con el número cuatro de la lista de Madrid. A él como a Guerra lo que le preocupa ahora es la retención de datos. “A lo mejor el Gobierno está en plena negociación con los militares”, sugiere al grupo que les rodea a él y a su guapísima esposa. “A lo mejor el Gobierno…”.

La teoría prende fácilmente entre sus acompañantes y también entre algunos curiosos que “pasaban por allí”. Pero el cabo se pone nervioso. “Pero, por favor… señor Tamames. ¿Por qué no se retiran ustedes unos metros, por qué no cruzan al otro lado…, señor Tamames?”. Su tono es casi de súplica.

Son desde luego otros tiempos. Al entrar te cachean de arriba abajo. Lo hacen en unos compartimentos improvisados con cortinas grises. Se trata de que nadie introduzca armas de ningún tipo. A lo largo de la noche se retendrán hasta diecisiete pistolas y una treintena de armas blancas, dos estiletes entre ellas. Cada una en su sobre con su correspondiente etiqueta, depositadas hasta que sus dueños las recojan a la salida.

El único que protesta es un periodista americano. Pero la seguridad es implacable. Todas las medidas parecen pocas porque a la DGS han llegado noticias de la entrada en España de dos comandos terroristas sudamericanos. Su objetivo: colocar una bomba en el Centro de Prensa.

“Trescientas mil pesetas en bebidas”

Con novecientos enviados extranjeros y mil quinientos periodistas nacionales acreditados, la repercusión mundial del atentado sería inmensa. Durante ocho días la Brigada Social ha estado inspeccionando de arriba abajo el recinto. Hace cuarenta y ocho horas se descubrió un agujero idóneo para colocar una carga explosiva y el dispositivo preventivo aún ha terminado siendo más estricto de lo planeado. Están, por ejemplo, clausuradas las dos plantas subterráneas de aparcamiento.

Hay, también por ejemplo, quien descubre a un conocido del Cuerpo General de Policía disfrazado de mecánico, fingiendo arreglar un semáforo cercano desde hace horas. Los hay a cientos. Agentes de paisano camuflados en las inmediaciones y confundidos en medio de la vorágine de las cámaras de televisión, las cabinas de télex, las trecientas mil fotocopias de material informativo -que si el número de mujeres que concurren por cada circunscripción, que si las siglas de todos los partidos y coaliciones- colocadas en casilleros cerca de la entrada, el lío de las conferencias a cobro revertido y el tomarse bocadillos o platos combinados en la cafetería.

Trecientas cincuenta mil pesetas en bebidas se consumirán a lo largo de la noche. Más de lo previsto. El retraso en el cómputo de votos tiene la culpa. A un paso de la cafetería, el auditorio con sus cuatro pantallas gigantescas. La número uno emite el programa de televisión en blanco y negro. La número dos, los datos provisionales del Congreso. La número tres, el Senado. La cuatro, otra vez El Marsellés pero en color.

“Aparatos alquilados por cinco millones”

Los dos primeros aparatos los ha cedido la Telefónica. Suelen utilizarse para las llamadas tele-reuniones. El último grito para hombres de negocios. Tú te sientas tranquilamente en el hotel Villamagna de Madrid y conversas con un grupo de bussines-men de Barcelona sin necesidad de correr los riesgos del puente aéreo, controladores incluidos. El número tres es un Ediophor inglés y el número cuatro un General Electric traído de Francia. Cinco millones de pesetas ha costado el alquiler de cada uno de estos aparatos importados. Ahora resulta que están funcionando mucho peor que los nacionales. Total, para lo que hay que ver…

Sólo una treintena de periodistas españoles ocupan las butacas del auditorio atentos a El Marsellés. El maldito telefilm. Los extranjeros piensan que no se han desplazado desde tan lejos para ver un folletón de la RAI. Ellos se mantienen firmes ante sus máquinas de escribir junto a los monitores instalados en los pasillos. En la provincia de Guadalajara una vez computado el siete por ciento de los votos… ¿Pero hay quien escriba una crónica con esto? En la provincia de Orense con el once por ciento…

Ni siquiera es posible determinar el orden provisional de los partidos. Entre las máquinas de escribir se forma un grupo en torno a Víctor de la Serna. El patrón de Informaciones es uno de los prohombres del mundo de la prensa que ha sido designado senador por el rey. “Nunca me he dedicado a otra cosa más que al periodismo…”.

¿Por qué no está en la lista el conde de Godó? Entre los cuarenta y uno de la Zarzuela las ausencias son más comentadas que las presencias. Falta Garrigues, falta Fernando Suárez, falta Areilza… Ningún ex ministro, claro. Pero en toda regla puede haber excepciones. El rey sabrá lo que se hace. Claro, claro.

Importante avance del PSOE en Córdoba con el nueve por ciento de los votos computados. En Salamanca con el dieciséis por ciento… “¡Qué noche la de aquel día!”, titularán en feliz coincidencia Cambio 16 y Cuadernos para el Diálogo. It’s a hard day’s night. La noche de los votos lentos.

Los tres grandes derrotados

Lo único que se sabe es que vamos a tener dos grandes vencedores: Adolfo y Felipe. Y que vamos a tener dos grandes derrotados: Fraga y la democracia cristiana. Pobre don Joaquín. Mejor dicho, tres. La gran derrotada de la noche es la tecnología burocrática. La burocracia tecnológica. Alfonso Guerra dice que no, que no son problemas técnicos, que son políticos. Que falta un treinta por ciento por atribuir.

El periodista de Televisión Española Heras Lobato.

Un par de centenares de periodistas se agolpan en torno al número dos del PSOE. No importa lo que diga. Menos de la mitad estarán presentes cuando Martín Villa anuncie por fin unos resultados dignos de tener en cuenta… ¡a las tres de la tarde del día siguiente! Falta un treinta por ciento por atribuir y la mayor parte del esos votos corresponden, naturalmente, al PSOE. El Gobierno trata de ocultar…

No importa lo que diga, ni que lleve razón o no. Se trata de que alguien haga algo, de que alguien hable. Una razón para moverse. En Teruel con el veintidós por ciento… Las cuatro de la mañana. En Madrid con el quince por ciento… Las cuatro y media. Martín Villa, el gran derrotado. ¡Oh boy, esto se acaba! Se acabó, se acaba…

Martín Villa, Fraga y don Joaquín. ¿Y Carrillo…? ¿No ha perdido Carrillo? Carrillo se acaba de cenar una tortilla de patatas y una naranja en el primer piso de la sede del PCE en Castelló, 36. A dos manzanas de Fuerza Nueva y frente por frente con la Federación de Partidos Demócratas y Liberales. Esta mañana ha votado por primera vez en su vida.

En otra planta del edificio, Tamames, que ya ha vuelto del palacio de Exposiciones para tranquilidad del cabo de servicio, te contesta a una pregunta con otra pregunta. Tú le dices: “¿Cómo va lo de tu escaño?”. Y él te dice: “¿Qué tal tu vida sexual?”. Ni más ni menos.

Los militantes tienen conciencia de que han sido barridos por el PSOE en los barrios obreros. Si insistes, pues va Tamames y se explica un poco más. “El pueblo tiene la palabra y si el pueblo no quiere que yo le dé la lata, a mandar.” Querrá, querrá.

“Santiago ha votado por primera vez en su vida”

Barridos por el PSOE en los barrios obreros. Además en el País Vasco no parece que vaya a salir un solo diputado comunista. No importa. Lo del País Vasco es la consecuencia del boicot de Comisiones a las movilizaciones pro amnistía. No importa. El caso es que Santiago ha votado esta mañana por primera vez en su vida. Ha sido elector y elegible. Dolores sólo elegible. Pero ya es bastante.

No, no, aquí el que ha perdido ha sido Fraga. Porque lo de Tierno en cierto modo se esperaba. Dignamente en Madrid, un desastre en el resto de España. El Viejo Profesor está en el hotel Velázquez, muy cerca de Raúl y de Carmen Díez de Rivera. Y de un par de cientos de entusiastas seguidores. Carmen Díez de Rivera ha traído esta noche ojos de cierva herida. Más guapa e inaccesible que nunca.

Los del PSP son inasequibles al desaliento. Muy pronto hablarán de que el suyo ha sido el “voto de calidad”. Y lo de don Joaquín Ruiz-Giménez más que perder ha sido dejarse llevar. ¡Hombre, hombre, qué pena lo de don Joaquín! Si alguien tenía títulos para acceder al Parlamento, ése era él. Y sin embargo en su propio pueblo, en Hoyo de Manzanares, no ha sacado más que diez votos en un colegio. La UCD, trescientos cincuenta. A don Joaquín le hubiera gustado estar en el Centro, pero no le dejaron los Gil Robles. Ni don José María, ni ninguno de sus tres hijos ha salido tampoco.

Menudo récord el de los Gil Robles: cuatro candidatos y ni un solo escaño. A don Joaquín también le hubiera gustado estar en el PSOE. Como diría él, arrastrando las os y pronunciando mal la erre: ¡¡es todo tan doloroso!! Definitivamente lo suyo ha sido dejarse llevar.

“Fraga hace horas que ya duerme”

Perder, lo que se dice perder, perder de verdad, aquí no ha perdido más que Fraga. Sin embargo Fraga hace horas que ya duerme. Después de recorrerse el país de arriba abajo durante meses -doscientos mil kilómetros, cinco veces la vuelta al mundo-, después de haberse almorzado hoy un mero y un txangurro con el historiador Hugh Thomas y con Cyrus Sulzberger, el columnista del New York Times, Fraga duerme.

En el edificio de Alianza, en la sede de la calle Silva, se ha quedado Ruiz Gallardón. Va de número cuatro por Madrid y todavía confía obtener su escaño. Ha hecho una quiniela electoral y la ha clavado con un alfiler en la pared. Algunos simpatizantes apuntan en una pizarra los datos que van llegando. No dicen nada bueno.

Fraga duerme desde las doce y media. Se ha ido triste, muy triste. No regresará hasta casi las ocho de la mañana, ya vestido de sport y con la caña de pescar prácticamente bajo el brazo. Entonces le contarán que las cosas han ido aun peor de lo esperado. La quiniela de Gallardón es wishful thinking, que dicen los ingleses. Buenos deseos, nada más.

Congreso por Madrid: once escaños para la UCD, ocho para el PSOE, cinco para AP, cuatro para los comunistas, tres para el PSP y uno para la democracia cristiana. Debajo del pronóstico Gallardón ha colocado su firma. Alianza no sacará ni cinco, ni cuatro… Que sacará sólo tres y Gallardón se quedará fuera.

“La quiniela de Ruiz Gallardón”

Fraga se marchará a pescar a León, al mismo lugar en el que pescó el año pasado con Sulzberger. Entonces era ministro de la Gobernación y Sulzberger escribió en el New York Times que se mostraba partidario de legalizar a los comunistas. Sí, pero después de las elecciones y no de la forma en que se ha hecho. Ahí se torcieron las cosas para Alianza. Con lo de los comunistas.

A Federico Silva, recién llegado de Zamora, no le hace ni pizca de gracia lo de la quiniela. No está el horno para bollos. Las noticias de Teruel son ya demasiado graves. Cruz Martínez Esteruelas va a quedarse sin escaño. Y todo por el “el padre del hijo de Massiel”. Habrá que pensar en otro portavoz parlamentario.

Federico Silva explica que él nunca ha llamado “mercenarios” a los periodistas, que se lo ha llamado a los reventadores. En las paredes, además de la quiniela de Gallardón, una buena colección de pósters de la campaña. “La familia necesita seguridad”… “Nuestra gente del mar pide justicia”. Ha sido una campaña cara y bien hecha. Lo que ha faltado ha sido credibilidad.

“La igualdad por encima del sexo”… “Tenemos una deuda que saldar con los hombres del campo.” Los mensajes eran correctos. Pero ha faltado credibilidad. “No puede ser verdad lo que dice ahí”, exclama un interventor ante la pizarra de los datos. Anda ya por los cincuenta y acaba de llegar de su correspondiente mesa electoral. “Es una broma. ¿Cómo vamos a ir así de mal?… ¿Y Fraga, dónde está Fraga?”. ¿Dónde está el capitán del barco? Triste, muy triste. Ni una palabra más alta que otra. Hoy no serviría de nada. Vendrá luego, con la caña de pescar.

“Mercedes Areilza, apoderada del PSOE”

O hemos barrido, os hemos barrido. Joaquín Garrigues entra en su casa de Aravaca poco después de las cuatro. Su mujer está levantada. Los niños duermen, claro. Tienen cinco hijos casi todos rubios. Ella también acaba prácticamente de llegar. Se conocieron hace veinte años. También acaba de llegar. Justo el tiempo de ponerse en bata y servirse un whisky.

Fue en Nueva York, durante una recepción en honor del ministro Martín Artajo. Él hacía entonces un training en el Chase Manhattan Bank y ella… Bueno, ella era la hija de su padre. Mercedes Areilza ha pasado todo el día haciendo de interventora en una mesa electoral. Porque en el 57 el conde de Motrico era embajador de España en los Estados Unidos. Pero de interventora del PSOE.

Cinco años más tarde don Antonio Garrigues llegaría a ese mismo cargo. Joaquín y Mercedes se acababan de casar. Un hito en la saga de las dos familias. Sí, sí, del PSOE, del Partido Socialista Obrero Español. Del PSOE y os hemos barrido, os hemos barrido. Porque fíjate, en mi mesa más de doscientos cincuenta votos y el Centro menos de ciento cuarenta.

“Joaquín Garrigues se ha servido un whisky”

Joaquín también se ha servido un whisky. Él explica lo de su mujer como un síntoma más del ansia del cambio que hay en la sociedad española. Y es que los del Centro sois unos tal y unos cual. Os hemos barrido, barrido, barrido, barrido… Ah, pues no son ésas mis noticias. Mira, vamos a llamar a Aurelio Delgado.

Aurelio Delgado, el cuñado y secretario del presidente, ha prometido pasar toda la noche en vela pendiente de los resultados. Vamos a llamar a Aurelio Delgado y sabremos quién barre a quién. En un pueblecito de Orense de ciento siete votos, la Unión de Centro Democrático noventa y ocho. En un pueblecito de Badajoz…

¿Pero, eso es lo último que hay? No, no, espera, tenemos algo más… Bueno, pero esto es significativo, esto es una muestra. Joaquín lo interpreta como un síntoma más del ansia de cambio que existe en la sociedad española a todos los niveles. Mañana sabremos quién ha barrido a quién. Bufff, esto se acaba. En un pueblecito de la provincia de… Mejor olvídate.

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