La noticia que no fue

La sociedad vasca y el conjunto de la sociedad española llevan meses pendiente de varios anuncios que se pueden resumir en uno: que ETA comunique algún tipo de tregua. En realidad también llevan esperando que Batasuna, por fin, se atreva a romper el cordón umbilical que le ata a ETA y anuncie que rompe con ETA, que condena a ETA y su historia de terror. Y también están esperando que ETA anuncie que desaparece y se disuelve.

Como estas dos últimas esperanzas no se cumplen, y ya casi todos han asumido que no se van a cumplir, ETA/Batasuna, después de habernos hecho creer que todas las esperanzas eran posibles, ha conseguido que esperemos con más ahínco la única que, según nos han hecho creer, es posible: que ETA anuncie algo. Llevan meses diciéndonos que ese anuncio llegará pronto, que en otoño, que este fin de semana o el siguiente.

Y se cumplen los plazos, pasan los fines de semana últimos para el anuncio, y éste no llega. A pesar de que nos han advertido de que solo va a decir que declara una tregua permanente, unilateral y verificable. A pesar de que nos han dicho incluso cómo la tenemos que entender: como la manifestación de la voluntad de abandonar definitivamente la violencia y el terror.

Pero la noticia nunca llega, ni se produce. Como nunca se cumple la esperanza de que ETA declare que se disuelve, que entrega las armas. Como tampoco se cumple la esperanza de que Batasuna rompa con ETA condenando su historia de terror.

Esta situación de esperanzas que no se cumplen, de noticias que nunca llegan, debiera ser causa de seria reflexión. Estas dilaciones son señal de qué es lo que realmente quieren ETA y Batasuna, de cuál es el juego en el que intentan meter a toda la sociedad española y en especial a la vasca. Todo esto tiene un significado. En el caso de ETA y Batasuna nada sucede porque sí, nada está dejado al azar, nunca dan puntada sin hilo. Además, tienen la ventaja de que lo ponen por escrito en medio de la literatura donde introducen lo que creen que son las palabras anzuelo que van a morder los ciudadanos esperanzados, en especial los políticos.

En primer lugar, nos están diciendo con palabras expresas, y con todo lo que está sucediendo -que es el no suceso, la no noticia, la no satisfacción de las expectativas, la dilación de lo que nos anuncian-, que ahora apuestan por vías exclusivamente políticas, que la época, el tiempo de la violencia y el terror ha pasado, pero que ambas han cumplido su función legítima, han sido eficaces y han llevado la situación a poder hacer ahora la apuesta de la política.

Nos están diciendo que el uso de la violencia y del terror ha sido un uso legítimo, que estaba legitimado asesinar porque la situación de falta de democracia así lo exigía. Nos están diciendo que ETA nunca va a condenar la historia de terror que ha producido, que nunca va a condenar ninguno de los más de 800 asesinatos, que todos los miembros de los cuerpos de seguridad asesinados están bien asesinados, todos los militares, todos los civiles, que Ernest Lluch, Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco, Juan Mari Jáuregui, José Luis López de Lacalle, Fernando Buesa -y muchos más a quienes pido perdón por no citarlos- están bien asesinados.

Nos están diciendo además que la democracia llega ahora que ellos, ETA y Batasuna, parecen dispuestos a incorporarse a ella, que hasta que eso se produzca no se puede hablar de democracia en Euskadi o en España. Y que para que llegue esa democracia que está estructuralmente incompleta mientras falten ellos, hacía falta asesinar a todas las víctimas: y que quienes apostamos por la democracia en la transición somos, en todo caso, hijos ilegítimos de la democracia.

Pero es que añaden más cosas. Añaden que el fruto que ha dado la lucha armada es haber producido una mayoría social nacionalista que permite ahora apostar por conseguir la materialización del proyecto político de ETA sin violencia. La condición, por lo tanto, de la apuesta por las vías exclusivamente políticas que supuestamente hacen ETA y Batasuna ahora es la mayoría social nacionalista que se ha conseguido gracias a la lucha armada, y que es la condición de que se consiga su proyecto político, el de ETA, el que motivó el asesinato de más de 800 personas.

Lo que en definitiva nos están diciendo es que gracias a la lucha armada ETA ha puesto la semilla para que pueda sobrevivir a su derrota policial y proyectarse transformada como la base sobre la que se va a construir el futuro político de la sociedad vasca; que ETA no va a acabar, que es vana toda esperanza de que ETA desaparezca, que ahora más que nunca ETA y su proyecto político van a ser el eje sobre el que se puede construir el futuro político y democrático de la sociedad vasca, y de paso la española.

No es que se retrase el cumplimiento de la noticia. Es que pretenden que nunca se produzca, porque esperamos lo que no están dispuestos a dar.

Joseba Arregi, presidente de Aldaketa.

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