La ofensiva de Hezbolá en el Líbano

Por Walid Phares, experto en terrorismo, fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas. Es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democracias (GEES, 14/12/06):

Después de las serias advertencias difundidas por el secretario general de Hezbolá Hassán Nasrala desde comienzos de noviembre, la ofensiva generalizada encaminada a derrocar al gobierno respaldado por la Revolución de los Centros en el Líbano ha comenzado. En las primeras horas del viernes 1 de diciembre, miles de miembros de Hezbolá y militantes pro-sirios tomaban las calles de Beirut procedentes de todas las zonas libanesas. Los manifestantes iniciaron una serie de sentadas alrededor de las oficinas del Primer Ministro Fuad Seniora y en otros vecindarios adyacentes y lugares públicos con el fin de "presionar al gabinete hasta la dimisión o el colapso", según dijeron fuentes libanesas. Estos son las claves sobre las que se desarrollarán los hechos.

Hezbolá ha movilizado a todos los miembros, así como a todo el personal de la organización en nómina y en los diversos estamentos burocráticos controlados por la milicia pro-iraní, además de todos los movimientos pro-sirios del país, tales como el Baaz, el Partido Sirio Nacional Socialista, o políticos tales como Michel Aoun, Omar Karame o Sleiman Frangieh entre otros. Añada a esta lista los elementos pro-sirios y jihadistas de los campamentos palestinos en el Líbano. Y puesto que las fronteras sirio-libanesas no han sido selladas por una fuerza multinacional, grupos de autobuses transportando miembros del Baaz sirio han estado cruzando la frontera internacional para unirse a la manifestación anti-Gobierno. La cifra total de participantes se calcularía equivalente a la manifestación pro-Siria del 8 de marzo del 2005 encabezada entonces por Hezbolá, mas una cifra indeterminada de elementos sirios y palestinos. Puesto que el General Aoun abandonó la Revolución de los Cedros con el fin de iniciar una alianza con Hezbolá hace unos cuantos meses, se espera que un buen número de estos seguidores radicales se unan al colectivo.

El objetivo político de la ofensiva es impedir que el Gobierno de Fuad Seniora realice las siguientes tareas: 1) La aprobación del tribunal internacional (del asesinato de Hariri) en el Parlamento del Líbano en los dos próximos meses. La estrategia sirio-iraní es bloquear las reuniones del gabinete libanés y la Asamblea Legislativa libanesa durante tanto tiempo como sea necesario para hacer tambalear esta propuesta de ley. 2) Obligar al Gabinete Seniora a dimitir o aceptar la inclusión de ministros pro-sirios de modo que cualquier decisión de desarmar a Hezbolá sea asesinada dentro del gobierno. 3) Tumbar la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU, las relaciones entre el Líbano y Naciones Unidas en general y Estados Unidos y Francia en particular. En poco tiempo, el retorno del dominio sirio-iraní sobre el Líbano.

La campaña mediática de Hezbolá y sus aliados en todo el mundo se centra en retratar la "batalla" como un conflicto entre una oposición y un gobierno, mientras que en realidad es entre una milicia de respaldo iraní que recibe anualmente 300 millones de dólares y que dispone de alrededor de 20.000 misiles por una parte, y un gobierno elegido democráticamente por un Parlamento elegido de manera democrática en el que Hezbolá y sus aliados se encuentran en minoría. Y con el fin de romper la unidad internacional que respalda a la Revolución de los Cedros, el eje maneja a sus operativos y partidarios en todo el mundo para que expliquen que las manifestaciones son "antiamericanas", y anti-Bush cuando es posible. Mientras que en realidad, la legislación norteamericana conocida como "Ley de Transparencia Siria" fue presentada en el 2003 por los Demócratas, y la UNSCR 1559 fue iniciada por Francia, y las misiones internacionales de investigación estuvieron encabezadas por un juez alemán y después por uno belga. No obstante, los arquitectos de la ofensiva sirio-iraní en el Líbano quieren que los medios internacionales utilicen las palabras "protestas antiamericanas" en lugar de maniobras pro-sirias o pro-iraníes. En la práctica, la guerra de términos de los próximos días y semanas determinará cómo se enmarcan los sucesos. Muchos de los medios internacionales no han digerido aún el hecho de que la Revolución de los Cedros ha surgido sin apoyo americano económico o ayuda militar. Y que el movimiento democrático libanés es genuinamente nativo, con alas derecha e izquierda unidas contra un ocupante extranjero, los sirios, y una organización terrorista apoyada por los iraníes, Hezbolá. Pero esta red de plumas influenciadas por el petróleo dentro de muchas salas de prensa intenta desesperadamente forzar el eslogan "manifestación antiamericana" como modo de romper la unidad internacional que respalda la democracia libanesa y etiquetar la Revolución de los Cedros como "americana", al tiempo que retrata a Hezbolá como un grupo de oposición como cualquier otro.

El objetivo a largo plazo de estas maniobras no obstante es llevar a cabo la penetración de Hezbolá y otras fuerzas pro-sirias dentro de las zonas bajo control del gobierno libanés. Según fuentes internas, entre 5 y 10.000 miembros de Hezbolá han sido movilizados para "organizar la seguridad de los manifestantes". Esto significa que el equivalente a una división militar iraní entra en Beirut procedente del suburbio del sur y se despliega en el centro y en las zonas adyacentes a la estratégica carretera de Damasco. Además de elementos del radical SSNP (Movimiento Nacional Socialista de la Gran Siria), que se sabe que está detrás de un buen número de asesinatos políticos, cientos de miembros de las fuerzas especiales sirias disfrazados de partidarios de Hezbolá ya están dentro de la ciudad. Según fuentes de seguridad en el Líbano, todas las carreteras que llevan a Beirut a excepción del norte se encuentran bajo el control de estas fuerzas. El Ejército Libanés regular ha recibido órdenes de sus mandos de desplegarse entre "los manifestantes" y los edificios oficiales. Mientras que el núcleo del Ejército sigue las órdenes de la institución, cifras significativas de tropas y muchos oficiales son o bien miembros de Hezbolá, o siguen sus instrucciones. De ahí que según los oficiales del Ejército Libanés (en el anonimato) "cuando, y si llega el momento, nadie sabrá realmente cuántos se unen al eje sirio-iraní contra el Gobierno".

Por ahora, la ofensiva de Hezbolá ha comenzado. La infantería avanza desarmada, por ahora.