La OTAN, arma contra la violencia sexual en conflictos armados

Toda violencia contra las mujeres traiciona la promesa fundamental de igualdad de derechos y dignidad para las mujeres establecida en la Carta de Naciones Unidas. Es una de las principales razones por las que las mujeres se mantienen en una posición subordinada respecto a los hombres en la mayor parte del mundo.

En nuestras diferentes funciones hemos visto que aquellos conflictos en los que el cuerpo y los derechos de las mujeres son objeto de abuso sistemático duran más, causan heridas más profundas y son mucho más difíciles de resolver y superar. Poner fin a la violencia por razón de sexo es por consiguiente una cuestión vital para la paz y la seguridad, así como para la justicia social.

La Alianza de la OTAN se fundó no solo para proteger la seguridad, sino también la libertad de los pueblos; en palabras del presidente estadounidense Harry Truman, como “escudo contra la agresión y el miedo a la agresión”.

Durante casi 70 años, la OTAN representa la defensa colectiva contra las amenazas militares. Pero también la defensa de la democracia, de la libertad individual, del sistema de derecho y de la Carta de Naciones Unidas.

Creemos que la OTAN tiene la responsabilidad y la oportunidad de ser uno de los principales protectores de los derechos de las mujeres. En concreto, creemos que la OTAN puede convertirse en el líder militar global a la hora de prevenir y responder a la violencia sexual en los conflictos, aprovechando la fortaleza y las capacidades de los Estados que la componen y colaborando con sus numerosos países aliados.

Cómo puede contribuir la OTAN

A lo largo de los próximos meses trabajaremos juntos y con otros para establecer de qué forma puede la OTAN reforzar su contribución a la protección y a la participación de las mujeres en todos los aspectos de la prevención y resolución de conflictos.

Primero, aumentando el compromiso por parte de la OTAN de integrar en su pensamiento estratégico las cuestiones de género como parte de sus valores, y reforzando una cultura de integración de las mujeres en toda la organización, incluidas las posiciones de liderazgo.

Los altos mandos militares de la OTAN tienen una función vital que desempeñar, convirtiéndose en modelos positivos y aumentando el papel de las mujeres en el Ejército.

Segundo, ayudando a mejorar los estándares de otros Ejércitos. La OTAN y los países Aliados participan a diario en la instrucción de Ejércitos aliados de todo el mundo. Queremos explorar formas de fortalecer la actual formación en protección de civiles y de los derechos humanos, y también contra la violencia sexual.

Tercero, la OTAN ha desarrollado procedimientos de funcionamiento estándar para los soldados sobre el terreno, aprendidos mediante formación obligatoria antes de su despliegue. Los criterios de actuación y la formación no son la única respuesta, pero garantizan que el personal reconozca las diferentes formas en que mujeres y niñas se ven afectadas por el conflicto y que está entrenado para prevenir, reconocer y responder a la violencia sexual y por razones de sexo. Esta es una parte vital para ayudar a crear cambios culturales duraderos, y entre otras cosas, desacreditar los mitos que alimentan la violencia sexual y profundizar en el conocimiento de la importancia que tienen la protección y los derechos de las mujeres para el establecimiento de una paz y una seguridad duraderas.

Cuarto, la OTAN ya ha desplegado asesores de género en comunidades locales de Kosovo y Afganistán, al tiempo que las mujeres soldados de la Alianza conectan con las comunidades locales y se relacionan con ellas. Una mayor conciencia de la manera en que el sexo influye en el conflicto mejora la eficacia operativa del Ejército y conduce a un aumento de la seguridad. Fortalecer esta cultura no puede sino beneficiar a la contribución de la OTAN a la paz y a la seguridad a largo plazo.

Quinto, informar sobre la violencia sexual relacionada con el conflicto es ahora una de las tareas que deben asumir los mandos de la OTAN. La Alianza está creando también un sistema de informes para registrar los casos de violencia de género compatible con los Mecanismos de Naciones Unidas para la Vigilancia y la Presentación de Informes. Estos datos, que se compartirán con Naciones Unidas, permitirán a los soldados de la OTAN observar patrones y tendencias y así responder con más rapidez para prevenir la posible violencia. Al informar de los delitos y colaborar en el trabajo para llevar a los perpetradores ante la justicia, la OTAN podrá terminar con la cultura de impunidad, incluida la de las máximas autoridades y la de los principales responsables.

Los Aliados de la OTAN se han comprometido firmemente a dar prioridad a estos temas a diario, en la manera de instruir a sus soldados, en las operaciones sobre el terreno, y en el modo de relacionarse con los civiles que se encuentran en zonas de combate.

Instaremos también a una acción más concertada en el mundo en general. Colaborando con las empresas, la sociedad civil, los Gobiernos y los líderes políticos en general, las organizaciones internacionales como la OTAN pueden ayudar a poner fin a la impunidad de la violencia sexual en situaciones de conflicto.

Es una vergüenza para la humanidad que la violencia contra las mujeres, tanto en sociedades en paz como en tiempos de guerra, se haya considerado universalmente un delito menor. Por fin hay esperanzas de poder cambiar esto. Nos lo debemos a nosotros mismos —hombres y mujeres por igual— y a las generaciones futuras.

Jens Stoltenberg es Secretario General de la OTAN. Angelina Jolie es cofundadora de la Iniciativa para Prevenir la Violencia Sexual en Situaciones de Conflicto.

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