La otra gran África

Las imágenes comunes de África son las de un continente hundido en el conflicto y la miseria. Pero esa representación, basada en los regímenes más corruptos de África,es injusta – como lo es afirmar que todos los europeos son culpables de limpieza étnica por lo que sucedió en la antigua Yugoslavia. Sí, Áfricatiene algunos estados fallidos, pero la mayoría de sus cincuenta y tres países son lugares pacíficos y agradables.

El año pasado, el índice Ibrahim anual de gobernanza en Áfricamostró que esta ha mejorado en dos terceras partes de los países africanos. Además, si consideramos a políticos como Joaquim Chissano, el ex presidente de Mozambique, o Festus Mogae, el ex presidente de Botsuana, y a personas como Kofi Annan y Nelson Mandela, el calibre del liderazgo africano resulta evidente.

Esto es importante porque la buena gobernanza es la piedra angular del desarrollo. Los gobiernos deben establecer un entorno favorable para que el sector privado cree empleos y los funcionarios no pueden considerar la hacienda pública como una cuenta bancaria privada. El gobierno es responsable de proveer servicios, pero es la sociedad civil la que debe estar alerta y asegurar que los funcionarios trabajen para lograr esas metas. Para mejorar la gobernanza en Áfricaes esencial que exista una sociedad civil fuerte que vigile y exija más a sus líderes. Al igual que en el caso de la economía, la demanda estimula la oferta.

El índice Ibrahim anual de gobernanza da seguimiento al desempeño de la gobernanza en el Áfricasubsahariana y ofrece así una herramienta que permite a los ciudadanos y a los grupos de la sociedad civil vigilar el progreso de sus gobiernos. Tomamos en cuenta casi cien indicadores y definimos la gobernanza de una forma nueva – en términos de los bienes y servicios públicos que se deberían suministrar a los ciudadanos-.No medimos los insumos – incluyendo la ayuda y los ingresos derivados de recursos naturales-ni las promesas y compromisos de los gobiernos; en cambio, hemos optado por medir el impacto de las actividades del gobierno en las vidas de los ciudadanos.

Junto con este énfasis en mejorar la gobernanza africana, debemos también presionar a nuestros líderes para fomentar la integración regional. Muchos países africanos pequeños sin litoral nunca serán actores importantes en la economía global si no aumenta la cooperación en sus propias regiones. La integración regional actual, desordenada y traslapada, está resultando muy ineficiente y eso entorpece la capacidad de los países africanos de competir en los mercados internacionales.

Para los 967 millones de personas de África,una de las consecuencias de esta falta de cooperación es la duplicación burocrática y los problemas de cambio de moneda que conlleva la división en 53 países. China, que tiene 1.300 millones de habitantes, es un solo país; y la Unión Europea, con 500 millones de personas, funciona como un mercado económico único y la mayoría de sus miembros comparten una moneda común. Si las pequeñas y diversas naciones de Áfricano se unen, nunca se integrarán adecuadamente a la economía mundial y no cosecharán los beneficios de nuestro mundo globalizado.

La integración económica debe estar apoyada por un aumento del comercio intrarregional. Menos del 4% del comercio africano se lleva a cabo entre países del continente, en comparación con más del 70% en Europa y más del 50% en Asia. El Fondo Monetario Internacional sostiene que el comercio intrarregional de Asia es el factor principal al que se deben el reciente auge de sus exportaciones y su sólido crecimiento económico. África,con sus enormes y a menudo desaprovechados mercados, debe seguir el mismo camino.

Somos los propios africanos quienes debemos abordar estas cuestiones, pero nuestros socios internacionales tienen un papel importante que desempeñar. El debate sobre el fracaso de la ayuda internacional para impulsar el desarrollo, junto con la crisis financiera, han dado peso a los argumentos contra la asistencia para el desarrollo. Pero la discusión no debería ser sobre si se debe proporcionar ayuda; nadie puede poner en duda los muchos éxitos que la ayuda ha producido, ni su importancia para proporcionar una red de seguridad para aquellos que de otra forma quedarían desamparados.

La discusión debe centrarse más bien sobre la forma de obtener los resultados más eficaces de la ayuda, tanto para los beneficiarios como para los contribuyentes de un país donador. Me parece que la mejor manera de utilizar la ayuda es en infraestructura – los puentes, caminos, cables de internet y plantas de energía que ayudarán a que nuestras economías crezcan y nos permitirán comerciar más fácilmente entre nosotros-.Esto debe venir acompañado de una concentración en el software del desarrollo – la salud y la educación-.Si la ayuda cumple las condiciones básicas de la gobernanza y se dirige a estas áreas vitales, Áfricatendrá una oportunidad mucho mejor de progresar.

Durante mucho tiempo ha habido consternación a nivel internacional por el estado de la gobernanza en África.Se culpa a la corrupción y a veces a la falta total de rendición de cuentas de todos los males de África.Si bien esto es cierto en gran medida, nadie puede decir que Áfricatenga el monopolio de las fallas de gobernanza. La actual crisis financiera ofrece un ejemplo perfecto, puesto que fue la mala gobernanza en el sector bancario la que doblegó a muchas de las economías grandes del mundo.

Además, mientras que la comunidad internacional ataca con facilidad a los líderes africanos por las fallas de gobernanza, parece estar menos dispuesta a examinar su papel en la fuga de activos africanos. Europa y Estados Unidos tardaron en promulgar leyes que prohibieran a sus empresas sobornar a funcionarios de gobiernos extranjeros a cambio de concesiones mineras o de otras ventajas y las reglas se han aplicado de manera limitada. Igualmente, los bancos europeos y estadounidenses se quedan con los recursos saqueados de África.

Además, existe el problema de las barreras comerciales. Si se obliga a los productos africanos a competir en mercados sesgados a favor de los productores europeos y estadounidenses, los africanos no tendrán una oportunidad justa para desarrollarse. La cuestión de las barreras comerciales plantea directamente la pregunta de si existe un verdadero compromiso internacional con el desarrollo de África.

Por último, tenemos el problema de los recursos limitados para las operaciones internacionales de mantenimiento de la paz en África- siempre con resultados desastrosos. En mi propio país, Sudán, y su estado occidental de Darfur, las tropas de la Unión Africana (UA) tratan de proteger a los civiles. Mientras que la UA proporciona soldados para vigilar el conflicto, las Naciones Unidas y la comunidad internacional tienen la tarea de suministrar recursos y equipo, que se consideran ampliamente como inadecuados.

Nadie niega que Áfricatiene muchos problemas. No obstante, no se debe permitir que esos problemas opaquen los muchos éxitos del continente y mucho menos que se definan como exclusivos de África.

Mo Ibrahim , fundador y presidente de la Mo Ibrahim Foundation © Project Syndicate/ Europe´sWorld, 2010. Traducción: Kena Nequiz