La PAC, la mejor apuesta

Creyendo lo peor, casi siempre se acierta», escribió Francisco de Quevedo. Últimamente, vemos cada vez más las fuerzas del populismo y del nacionalismo poner en cuestión la cooperación pacífica entre naciones y criticar instituciones como la Unión Europea. «Vote leave – take back control», vota para salir y retoma las riendas, el lema simplista de los euroescépticos británicos, cinco palabras que rompen cual olas en la orilla de la realidad de Europa y un mundo, cada vez más interdependiente. A ello se junta a menudo el reproche que la UE es una «maquinaria burocrática», y no el proceso de paz y prosperidad con más éxito de la historia del mundo. Así se asientan las condiciones para su derrumbamiento.

Así también se ignoran los grandes saltos hacia adelante que ha hecho el sector agroalimentario con la ayuda de la Política Agrícola Común (PAC). Son verdades que a lo mejor no todo el mundo quiere escuchar.

España exportó fuera de la Unión europea, en el año 2014, más de 9.300 millones de euros de productos agrícolas, 140% más de lo que exportaba 10 años atrás. Estos excelentes resultados ponen a España ahora en el sexto lugar entre los países de la Unión Europea en cuanto a exportación.

Hoy por hoy, el sector agroalimentario representa el 15% de todos los bienes exportados españoles, y eso tiene sin lugar a dudas un efecto positivo en el empleo.

Es un gran éxito de la agricultura española, sobre todo considerando que España en un pasado no tan lejano pasaba hambre, como era el caso en mi país natal, Irlanda, y en la Europa de posguerra.

La competitividad de la agricultura española en los mercados mundiales no sería posible sin las ayudas de la PAC, sin la inversión del dinero europeo en nuestras empresas agroalimentarias, sin el poder y el peso del mercado interior europeo, está claro que juntos llegamos mucho más allá.

Entre los años 2014 y 2020, la nueva PAC  invertirá casi 45.000 millones de euros en el sector agrícola y en las zonas rurales de España. La actual política define las principales prioridades políticas a escala europea, a saber, crecimiento y empleo, sostenibilidad, modernización, innovación y calidad. Al mismo tiempo, España tiene margen para adaptar los pagos directos y los programas de desarrollo rural a sus necesidades concretas.

Entre 2007 y 2013 se invirtieron 13.000 millones de euros en el desarrollo rural de la regiones españolas, ayudando por ejemplo a 8.000 jóvenes agricultores a instalarse; ayudando a mejorar la competitividad de 4.000empresas agroalimentarias; contribuyendo a la creación de 30.000 empleos adicionales en las zonas rurales y apoyando el desarrollo de la agricultura ecológica, un sector que ofrece más rentabilidad a los productores.

Si miramos hacia atrás, sobre todo ahora que estamos celebrando el 60° aniversario del Proyecto Europeo, podemos identificar fácilmente los éxitos de la Unión Europea en torno a la paz, la prosperidad, la solidaridad, el respeto de la ley, la democracia y la seguridad alimentaria.

Ahora en 2017, tenemos que mirarnos en el espejo y pensar en el futuro, tanto de Europa como del mundo rural, de nuestra agricultura y de nuestra ganadería.

Como toda institución humana, la Unión Europea es imperfecta, pero siempre existe margen para mejorar tanto la Unión Europea como la PAC, para crear mejores condiciones para nuestros agricultores y ganaderos. El sistema de ayudas de la PAC se ha vuelto muy complicado en los últimos años, requiere mucho papeleo y yo quiero simplificarlo lo más posible. Ya he hecho algunas simplificaciones, como, por ejemplo, para evitar errores he introducido la posibilidad de que las autoridades nacionales verifiquen las solicitudes para obtener las ayudas antes de enviarlas formalmente. Para reducir las multas a los beneficiarios, he introducido también el principio de la «tarjeta amarilla».

Consciente de su complejidad y de la necesidad de modernizarla, en febrero he lanzado una consulta pública sobre el futuro de la Política Agrícola Común que dura hasta el 2 de mayo, e invito a los estimados lectores a que participen dándonos su opinión en línea.

Todos tenemos la responsabilidad de simplificar y modernizar la PAC, en interés de nuestros agricultores y ganaderos, pero igualmente en interés de la sociedad y el medio ambiente.

Vivimos tiempos de grandes cambios, la población mundial crece, la clase media se desarrolla a un ritmo de 150 millones de personas adicionales cada año (la mayoría en Asia), el cambio climático pone en entredicho algunos sistemas de producción agraria y asistimos a una escasez de recursos esenciales como el agua. Todos estos son desafíos a los cuales tenemos que plantar cara hoy y en el futuro. Pero se nos presentan también muchas oportunidades, puesto que Europa puede contribuir aún más a alimentar a la creciente población mundial. Europa puede innovar y desarrollar prácticas y políticas agrícolas modernas para producir más, usando menos recursos. Europa puede desarrollar nuevas tecnologías para ayudar a nuestros agricultores y ganaderos a ser más productivos, más eficaces y más rentables.

Hemos sido testigos de este éxito en el pasado, y creemos que es posible también para el futuro, con una Europa fuerte y unida y con una PAC sólida. Lo he percibido con mis propios ojos durante mis frecuentes visitas a la tierra de Cervantes. Creer en las fábulas simplistas de los populistas y euroescépticos es luchar contra molinos de viento. La PAC no es perfecta, pero es la mejor apuesta para garantizar una España rural fuerte y un sector agroalimentario competitivo ahora y en el futuro. ¡Trabajen conmigo para simplificarla y modernizarla!

Phil Hogan, Comisario Europeo de Agricultura.

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