La política de los líderes de las Naciones Unidas

Los ciclos electorales se est√°n prolongando en todo el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, los pol√≠ticos ambiciosos ya est√°n embarcados en una campa√Īa intensa en los estados que presagian la tendencia pol√≠tica para las elecciones presidenciales de 2016. Sin embargo, algunas carreras -como la que se libra para elegir al pr√≥ximo secretario general de las Naciones Unidas, que tambi√©n se realizar√° en 2016- todav√≠a ocurren en gran medida bajo el radar. Esto deber√≠a cambiar.

Una carrera para el puesto de secretario-general de las Naciones Unidas, que normalmente se libra de manera tan discreta que casi parece clandestina, poco tiene de la teatralidad que caracteriza a las campa√Īas presidenciales norteamericanas. Esto se puede explicar, en gran medida, por el hecho de que la decisi√≥n recae en los 15 miembros del Consejo de Seguridad, quienes eligen al candidato que luego ser√° rubricado por la Asamblea General de las Naciones (como sucedi√≥ en todos los casos hasta el momento). Lo significativo es que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad -China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos- tienen poder de veto, de manera que una mayor√≠a no significa nada si un solo miembro del P-5 disiente.

El proceso de selecci√≥n est√° limitado a√ļn m√°s por un acuerdo informal -pero que, despu√©s de 43 a√Īos, es un requisito esencial- que exige una rotaci√≥n entre las regiones cada dos per√≠odos. (La √ļnica excepci√≥n fue el extremadamente popular y prestigioso Kofi Annan quien, a pesar de haber sucedido a otro africano despu√©s de un mandato, fue elegido por dos per√≠odos consecutivos). Desde 1971, el cargo se distribuy√≥ entre candidatos de Europa occidental, Am√©rica Latina, √Āfrica y Asia -Ban Ki-moon, el actual secretario general en su segundo mandato, proviene de Corea del Sur- y queda s√≥lo una regi√≥n de las Naciones Unidas que todav√≠a no ha estado representada: Europa del este.

De hecho, ya surgieron varios candidatos posibles de Europa del este y, seg√ļn se dice, algunos de ellos comenzaron a solicitar apoyo de manera activa. El ex presidente esloveno Danilo T√ľrk, que se desempe√Ī√≥ como subsecretario general para Asuntos Pol√≠ticos en la gesti√≥n de Annan, ya se presenta como candidato. Tambi√©n se habla de que la actual directora general de la UNESCO, la b√ļlgara Irina Bokova, y dos eslovacos, el ministro de Relaciones Exteriores Miroslav Lajńć√°k y su antecesor, Jan KubiŇ°, ya estar√≠an entrando en carrera. Finalmente, est√° el ex canciller de Rumania, Mircea Geoana, que es muy respetado entre los gobiernos del P-5.

El hecho de que estos cinco candidatos sean muy conocidos en los círculos diplomáticos, y que cuatro de ellos tengan experiencia directa en las Naciones Unidas, refuta la vieja teoría de que Europa del este no tiene un candidato creíble para ofrecer. (Información relevante: los cinco son amigos míos y los considero sumamente capaces y bien preparados para el rol).

Pero hay un impedimento: Europa del este tiene que evitar generar un veto ruso. De hecho, ése puede ser el factor principal que arruine las perspectivas del ex ministro de Relaciones Exteriores polaco Radek Sikorski. Si, como algunos temen, el Kremlin veta a todos los candidatos de Europa del este, un representante del Grupo Europa Occidental y Otros, como la ex primera ministra de Nueva Zelanda y actual subsecretaria general de las Naciones Unidas, Helen Clark, podría tener chances, especialmente en vista de la atracción que ejerce que, finalmente, se elija a una mujer para el cargo.

¬ŅEl p√ļblico global tendr√° oportunidad de acceder a buena parte de la campa√Īa? La elecci√≥n de 2006, en la que termin√© en un ajustado segundo puesto entre siete candidatos, revel√≥ un nivel sin precedentes de exposici√≥n p√ļblica: los candidatos se reunieron con grupos regionales de las Naciones Unidas, hablaron en la cumbre anual de la Uni√≥n Africana y hasta participaron en un debate de la BBC. Inclusive aparecieron sitios web con la sola intenci√≥n de analizar la carrera.

Todo esto represent√≥ un paso importante hacia adelante. Dada la importancia de la visi√≥n del secretario general de las Naciones Unidas, los candidatos deber√≠an haber tenido la oportunidad de compartir sus ideas y objetivos de manera p√ļblica, como yo me hab√≠a comprometido a hacerlo.

Sin embargo, al final de cuentas, la campa√Īa p√ļblica tuvo poco impacto en el resultado, ejemplificado en el hecho de que Ban no particip√≥ en el debate de la BBC. Si bien los esfuerzos por compartir la visi√≥n personal pueden valerle amplias expresiones de apoyo a un candidato, pueden tener el mismo efecto en sus oponentes -y, en la elecci√≥n de un secretario general de las Naciones Unidas, los miembros del Consejo de Seguridad pueden votar por todos los candidatos que quieran.

Esto no quiere decir que la campa√Īa no influya en el resultado. En 2006, Corea del Sur lanz√≥ una campa√Īa de divulgaci√≥n que se prolong√≥ durante un a√Īo y que cont√≥ con una amplia financiaci√≥n. La estrategia estaba destinada a los 15 miembros del Consejo de Seguridad y consisti√≥ en visitas oficiales a sus capitales y, muchas veces, ofreci√≥ incentivos bilaterales importantes -gestos que otros candidatos nunca pudieron ofrecer por no tener ni el tiempo ni los recursos-. De hecho, Corea del Sur fue el √ļnico pa√≠s miembro del Consejo de Seguridad que realiz√≥ una campa√Īa de esas caracter√≠sticas.

La conclusi√≥n obvia es que la contienda por ocupar el cargo de secretario general de las Naciones Unidas no tiene que ver ni con la visi√≥n, ni con el mejor curr√≠culum, ni con las capacidades ling√ľ√≠sticas, ni con la habilidad administrativa, ni siquiera con el carisma personal. Es una decisi√≥n pol√≠tica, tomada principalmente por el P-5. (Despu√©s de todo, resulta improbable que un candidato convenza al P-5 y despu√©s no consiga una mayor√≠a en el Consejo de Seguridad, dada la opci√≥n de emitir votos ilimitados).

El resultado es que el candidato que consigue el puesto es el "menos inaceptable". Y, como están dadas las cosas, no hay razones para creer que la llegada de los medios sociales, la cobertura de la televisión satelital o una prensa más invasiva vayan a cambiar esa realidad fundamental.

En 2016, los entendidos en la materia creen que ganará un candidato de Europa del este que le resulte aceptable al P-5, particularmente Rusia. Cómo se llegue a un acuerdo sobre el candidato es una incógnita. Lo que sí resulta claro es que cualquier candidato que no encuadre en esa descripción entrará en carrera con una desventaja enorme, aunque no necesariamente insuperable.

Shashi Tharoor, a former UN under-secretary general and former Indian Minister of State for Human Resource Development and Minister of State for External Affairs, is currently an MP for the Indian National Congress and Chairman of the Parliamentary Standing Committee on External Affairs. His most recent book is Pax Indica: India and the World of the 21st Century.

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