La presencia de la mujer en los partidos xenófobos y de ultraderecha europeos

“Nosotros sentimos que estamos formando parte de una nueva forma de ver Europa en este contexto de crisis e inmigración masiva”, son palabras de Melisa Domínguez Ruíz [1], líder de Hogar Social, movimiento neofascista español. Desde mediados de 2014 [2] el escenario europeo cuenta con un conjunto de partidos políticos, cuyos idearios en la mayoría de los casos responden a principios xenófobos y contrarios al proyecto de la UE. En este ámbito político destacan entre otros: El Frente Nacional francés de Marine le Pen, el Partido Nacional Democrático Alemán de ideología nazi, Pegida o en su caso Alternativa para Alemania, Amanecer Dorado en Grecia -partido que en las elecciones de 2012 su lema electoral fue “Para que podamos librar a nuestro país de la inmundicia”-, Partido de los Finlandeses, Partido Popular Danés, Partido por la Libertad en Holanda donde su líder Geert Wilders es muy crítico con la inmigración musulmana, el Movimiento por una Hungría Mejor, Partido de la Libertad de Austria que en las actuales elecciones austriacas de 2016 ha sido el partido más votado.

En el conjunto de partidos políticos xenófobos y de extrema derecha europeos -donde cabría incorporar a otras fuerzas caso de VOX en España o el Partido del Progreso de Noruega- destaca como un fenómeno muy particular la cada vez mayor presencia de la mujer, con ejemplos tan destacables como: Pia Kjaersgaard, Marine Le Pen, Marechol-Le Pen, Frauke Petry, Gita Andrea, Edda Schmidt, Judith Rothe, Alexandra Mussolini, Ricarda Riefling,…, el listado de mujeres es extenso. Pero también, alguna de ellas ocupan o han sido importantes cargos en sus respectivas formaciones: Pia Kyaersgaard como fundadora del Partido Popular Danés (escisión del Partido del Progreso) en 1995, aboga por exigir un freno a la inmigración, los “cabezas negras”, como llama a los emigrantes, son el gran problema de la historia de Dinamarca según ella quien es actualmente presidenta del parlamento danés; Frauke Petry líder en estos momentos de Alternativa para Alemania y cuyos resultados electorales regionales han sido muy positivos de cara a las próximas elecciones germanas de 2017, está recogiendo parte del malestar ciudadano ante el cada vez mayor desgaste del modelo político e institucional alemán ; sin olvidar a Marine Le Pen quien lidera el Frente Nacional y cuya presencia en la escena política gala es cada vez mayor como heredera más directa, llegando a controlar ciertas esferas del poder político francés; sin obviar el caso Szudlo, nueva primera ministra de Polonia y miembro del partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS), cuyos postulados comienzan a ser cada vez más extremos en el ámbito de las libertades públicas y de opinión.

Si observamos las propuestas del partido Frente Nacional de Marine Le Pen [3]: Reducir la inmigración de 200.000 a 10.000 al año. Eliminación de la reunificación familiar. Reducción del otorgamiento de asilo. Cierre de las fronteras. Salida del acuerdo Schengen. Expulsión sistemática de cualquier ilegal. Abandonar la Unión Europea y el Euro. Prohibir constitucionalmente el comunismo. Reinstaurar la pena de muerte y la cadena perpetua no reversible. Vivienda social sólo para los franceses. Prohibición del aborto. “La familia debe basarse exclusivamente en la unión de un hombre y una mujer”. Adopciones solo para heterosexuales. Oposición frontal a la integración de Turquía en cualquier unión paneuropea. Sanidad sólo para franceses. En dichas propuestas se sistematiza un claro mensaje chovinista, antieuropeo y xenófobo de un reconvertido partido protesta, ‘antiestablishment’ que ha sabido dar la vuelta a espacios tradicionales de la izquierda como la lucha por los derechos. En realidad Marine Le Pen plantea que los derechos sociales están en peligro por “culturas” que no tienen una concepción de libertad como la nuestra. Otro ejemplo en esta misma línea de ideario político es el caso de la vicepresidenta de Alternativa para Alemania Beatriz von Storch quien afirma “El Islam es incompatible con la Constitución alemana. “El Islam no es una religión como la cristiana, sino que siempre está ligada a la toma del Estado. Por eso es un peligro la islamización de Alemania”.

¿Ante qué estamos? ¿Por qué cada vez más mujeres se incorporan a este tipo de formaciones políticas en toda Europa? Existe una doble invisibilidad en esta cuestión, por una parte son invisibles por su condición de mujer y, por otra parte, la propia estructura patriarcal facilita que las mujeres que militan en la ultraderecha nunca sean percibidas como un peligro. Hay la falsa percepción de que una mujer no puede ser, por ejemplo, parte de un grupo de extrema derecha. La gente no percibe que una mujer pueda tener una ideología tan extrema; en el caso alemán se llegan a crear asociaciones femeninas de ultraderecha y xenófobas independientes de cualquier otra organización como es el ejemplo de la Asociación de Mujeres Alemanas, el Lass Anillo Thüringen. También destacan estructuras internas de mujeres generadas en las propias organizaciones como es el ejemplo de la “Ring Nationaler Frauen”, una de los tres pilares del NPD alemán, o en su caso la organización Juventud Vikinga – prohibida en 1994- donde la participación de las mujeres alcanzaba el 40% . En estos últimos 20 años, es cada vez mayor la presencia femenina, y con porcentajes que oscilan entre el 20% y 30% dentro de dichas organizaciones y sin olvidar su papel en acciones violentas y terroristas [4] sobre todo en suelo germano.

Un elemento que cobra gran relevancia en estas organizaciones políticas es que si bien defienden idearios en los que el papel de la mujer sigue siendo muy tradicional y ligado a un modelo de familia tradicional, dentro de dichas entidades el rol es más igualitario entre hombre y mujer. En primer lugar, en los partidos populistas de derecha sus roles son masculinos. En segundo lugar, algunos dicen ser feministas diferenciales o conservadores, otros rechazan el término feminismo completamente, pero todos ven en las políticas de igualdad de género públicas como la amenaza real a sus propuestas identitarias y de género. Y en tercer lugar, las creencias políticas de dichos movimientos xenófobos no excluyen de una mayor participación de la mujer. Para Cordelia Heß , colaboradora en la red científica Mujeres y Extrema Derecha, “las mujeres líderes llegaron a su puesto por su convicción, están exactamente donde quieren comprometerse”, siendo un caso significativo el de Frauke Petry líder de Alternativa por Alemania quien arrebata el liderazgo al fundador de su partido ya que considera que no era lo suficientemente fuerte desde un punto de vista ideológico para el conjunto del partido.

Otro aspecto esencial es que los partidos xenófobos europeos están llevando a cabo una ampliación en su ideario político que alcanza a cuestiones medioambientales, de política social y familiar entre otras, donde encuentran una mayor implicación de la mujer. Xavier Casals [5] advierte que “es erróneo pensar en el ámbito de la extrema derecha como exclusivamente masculino. Si bien es cierto que viene de un predominio de lo masculino, la ultraderecha ha conseguido romper la “barrera de género” y prueba de ello es la enorme aceptación del Frente Nacional entre las mujeres en Francia. Esta barrera de género la ha superado con un votante femenino de clase media afectada por la crisis económica localizado principalmente en el sector del comercio, con trabajos precarios y poco remunerados”. Todo ello, dentro de un claro marco de insatisfacción social europea ante la crisis económica, la cuestión migratoria o las dificultades en la mejora de los modelos de representación democráticas, así como la profunda crisis del modelo y liderazgo dentro de la UE . Otro activo papel de la mujer en estas organizaciones [6] es la difusión en la vida cotidiana del mensaje xenófobo en aquellos espacios comunes para las mujeres: guarderías, mercados, escuelas. Un caso significativo son las mujeres del NPD alemán que desde 1998 centran su atención en una participación activa de sus militantes en nichos de trabajo donde la mujer tiene una mayor presencia así como acentuar su acción política en las cuestiones sociales, y es una estrategia perfectamente diseñada que busca una integración del mensaje en la cotidianeidad de la mujer alemana [7]. Los partidos han encontrado en la mujer un valor activo y seguro para extender y promocionar su ideario político, una actitud más moderada y menos “masculina y agresiva” que conlleva una mejor conexión con un futuro electorado con total seguridad en las próximas elecciones francesas y alemanas de 2017 veremos la nueva realidad emergente y en la que cada vez más la mujer tiene un papel muy destacado dentro de esta nueva realidad xenófoba y antieuropea.

Fernando Martin Cubel, Máster en Relaciones Internacionales. Miembro de SEIPAZ.


[1] Melisa, la líder del Hogar Social, que ha llevado el neofascismo a las calles de Madrid.

[2] Jessica Elgot. 10 partidos ultraderechistas que asustan y que estarán en la Eurocámara.

[3] ¿Quién es Marine Le Pen y que defiende?.

[4] Frauke Büttner. “La mujer dentro de la ultraderecha”.

[5] Alejandro Torrús. “La nueva extrema derecha europea: populismo antiinmigrante que cala entre la población obrera y la mujer

[6] Informe del Amadeo Antonio Stiftung. “Women in Right-Wing Extremist Groups in Germany”.

[7] Ibid

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