La proyección actual de España en Indonesia: imagen y relaciones políticas

(1) Introducción

(1.1) Objetivos y metodología de trabajo
Este Documento de Trabajo tiene como objetivo presentar una serie de ideas y estrategias para mejorar la imagen de España en Indonesia y elevar el perfil de las relaciones políticas bilaterales.

En primer lugar, hay que destacar que España se sitúa frente a una gran oportunidad ante Indonesia, un país que presenta en las áreas económica, política y de seguridad nichos de colaboración y beneficio mutuo. Estas vías de cooperación explican la pertinencia y la razón de ser de este Documento. Al mismo tiempo, este texto pretende otorgar una visión histórica a las relaciones políticas y económicas entre ambos países, destacando el potente inicio en los años 70 y 80 para posteriormente sufrir un período de debilitamiento con la crisis financiera asiática. Curiosamente, el desarrollo de la empresa española en Indonesia presenta una importante particularidad para España, pues su entrada fue por la puerta grande y pasó de la nada al todo, simbolizando ese esplendor la colaboración entre CASA (Construcciones Aeronáuticas en adelante) y PT. Nurtanio para el desarrollo conjunto de aviones, y la construcción de la refinería de Dumai por parte de Técnicas Reunidas y CENTUNION.

La fuerte presencia española en Indonesia se debió a cinco variables entrelazadas entre sí. En primer lugar, unas potentes relaciones personales entre algunos de los implicados en el desarrollo de los negocios españoles en Indonesia. El caso más evidente es el de Enrique de Guzmán, responsable de CASA, y B.J. Habibie, ministro de Tecnología y posteriormente presidente de Indonesia, que fueron compañeros de estudios en Alemania y desde entonces mantuvieron una estrecha amistad. Ambos fueron los artífices e impulsores de la colaboración entre ambas compañías. En segundo lugar, un liderazgo en el sector y un precio altamente competitivo, que permitió a empresas españolas como Técnicas Reunidas y CENTUNION adjudicarse grandes proyectos como el de la refinería de Dumai, que en ese momento fue el mayor proyecto desarrollado por la industria química española en el extranjero. La realización de dichos proyectos tuvo un enorme impacto que llega al día de hoy y hace de Indonesia el único país asiático donde España es observada como una potencia tecnológica. En tercer lugar, hubo apoyo financiero para ejecutar dichos proyectos a través de líneas de crédito. Este apoyo financiero se concretó exclusivamente en mercados muy seleccionados a los que se les atribuyó un alto valor político. Indonesia fue uno de los países elegidos. Por ejemplo, por parte del Ministerio de Economía y Comercio se dio un crédito a Indonesia de 34.000 millones de pesetas para la financiación de la construcción de la refinería de Dumai. Esta cantidad supuso alrededor del 30% del coste total. En cuarto lugar, el final de la década de los 70 y el principio de los 80 fue una época dura para la industria española, lo que obligó a las empresas de nuestro país a salir al exterior. Por último, tanto desde la Presidencia del Gobierno como desde la jefatura del Estado se prestó apoyo político para que las relaciones económicas se dinamizaran y consolidaran.

Volver a poner en práctica estas variables adaptadas a la nueva realidad de ambos países impulsaría significativamente a la empresa española en Indonesia, la imagen de nuestro país y el nivel de nuestras relaciones políticas. Esta pasada experiencia extremadamente positiva podría constituirse como un ejemplo a seguir a la hora de elaborar estrategias de entrada en otros países del entorno, es decir, entrada en sectores de alto valor tecnológico apoyada con recursos financieros y en unas buenas y sólidas relaciones políticas.

Junto a ello, este Documento de Trabajo es oportuno en el tiempo ya que Indonesia se encuentra también en una fase de cambio político con la llegada del nuevo presidente Joko Widodo. Es por ello que este Documento se presenta como una herramienta de ayuda para potenciar los vínculos con el nuevo gobierno de Indonesia que regirá los destinos del país hasta finales del año 2019.

Para conseguir los objetivos expuestos, se ha divido este trabajo en tres capítulos que se centran en la pertinencia de Indonesia como objeto de interés, la imagen de España en Indonesia y las relaciones políticas entre ambos países.

En el primer capítulo se muestran los potenciales de Indonesia en materia economía, política y de seguridad, que explican el interés de España por Indonesia en la actualidad. El segundo capítulo está dividido en tres grandes partes: imagen de España en Indonesia, obstáculos para su desarrollo y recomendaciones para mejorar la imagen de España en el país asiático. Este segundo capítulo otorga al lector una buena base desde la que abordar la lectura del tercer capítulo. Dicho capítulo final consta de tres apartados: estado actual de las relaciones bilaterales, importancia de los vínculos políticos para optimizar las relaciones económicas y recomendaciones para mejorar la relación política entre España e Indonesia. El Documento se cierra con unas conclusiones generales que ayudan a comprender la evolución de la relación entre ambos países.

Para la elaboración de este Documento se ha realizado un análisis profundo de las razones que explican la desconexión y el desconocimiento mutuo entre España e Indonesia, hechos que lastran y dificultan la sintonía entre ambos países y que es preciso reconducir a corto y medio plazo.

Los materiales empleados para elaborar este documento han sido diversos, si bien se pueden agrupar en tres tipos: (1) entrevistas en profundidad a diplomáticos, empresarios, ejecutivos, profesores y otras personas de diferentes sectores tanto indonesios como españoles; (2) noticias de medios de comunicación, fundamentalmente indonesios; y (3) artículos científicos publicados en revistas y monografías especializadas. Asimismo, una importante variedad de personas han enriquecido este texto con sus comentarios y sugerencias. A todos ellos les agradezco su colaboración.

(1.2) Pertinencia del tema
Desde el inicio de la crisis financiera asiática en 1997 a la tragedia del Tsunami en Aceh en 2004, Indonesia sufrió, entre otros graves acontecimientos, una significativa pérdida en su PIB (del 13% en 1998), una profunda depreciación de su moneda y un aumento vertiginoso de la pobreza. A estos importantes problemas económicos se sumaron otros de gran calado. A nivel político, el primer presidente del país elegido democráticamente, Abdurrahman Wahid, se vio forzado a dimitir por corrupción. Además, en términos de seguridad, Indonesia tuvo que enfrentarse a una gran oleada de atentados terroristas yihadistas y a dos conflictos interreligiosos en los archipiélagos de las Molucas y de las Célebes, que provocaron varios miles de muertos. Junto a todo lo anterior, el país asiático vio como una de sus provincias orientales se independizó, naciendo Timor Oriental en 1999.

Este ciclo de inestabilidad, que a nivel económico terminó en el año 2000, y que en los ámbitos políticos y de seguridad terminó en 2004, ha sido sustituido por un nuevo ciclo de prosperidad económica, estabilidad política y reducción de la amenaza terrorista tras su intensa y positiva lucha contra el terrorismo. En este contexto, Indonesia presenta interesantes oportunidades para España que resulta especialmente acuciante aprovechar en un contexto de crisis interna como el actual.

Indonesia, país emergente
Indonesia es un país de grandes magnitudes: (1) posee una población de 240 millones de habitantes, aspecto que le convierte en el 4º país por población a nivel mundial; (2) es el primer país por población musulmana del mundo; (3) cuenta con casi 2 millones de kilómetros cuadrados, cuatro veces la extensión de España; y (4) es el mayor archipiélago del mundo, con 17.000 islas. Además, su posición geoestratégica es clave para el buen funcionamiento de las rutas comerciales marítimas y tiene una gran diversidad étnica, cultural y religiosa.

Antes de proseguir, es necesario responder a dos grandes preguntas: ¿por qué este interés de España sobre Indonesia dentro del Sudeste Asiático? y ¿por qué ahora?

Como se mostrará a continuación, una mayor cooperación entre Indonesia y España produciría un innegable beneficio mutuo tanto en el ámbito económico como en el político, no sólo por las oportunidades y fortalezas que presenta Indonesia sino también por las propias debilidades que el país sufre y en las que España podría jugar un papel complementario muy importante.

Ámbito económico
En los últimos 40 años (con la excepción del corto pero duro período de 1997-1999), la economía del país ha crecido con muchísima intensidad, siendo las décadas de los 70 y 80 las que presenciaron un mayor dinamismo, con un incremento del PIB por encima del 7% anual, y que actualmente se mantiene en torno a un nada desdeñable 6%.

Este crecimiento económico alto y sostenido en el tiempo ha producido que Indonesia sea un miembro destacado del grupo EAGLES (Emerging and Growth-Leading Economies), término acuñado por BBVA Research para catalogar a los países “cuya contribución al crecimiento económico mundial en los siguientes diez años se espera sea mayor que la media de naciones industrializadas más importantes, básicamente los países del G-6”.

Más allá de la variedad de siglas a las que Indonesia pertenece como nación emergente económicamente, la realidad es que este país presenta una serie de características que lo sitúan en el camino de convertirse en una gran potencia económica. Como argumenta el destacado economista Nouriel Rooubini, Indonesia presenta unos magníficos datos macro, lleva años creciendo, tiene baja inflación, bajo déficit público, baja deuda, una joven población de 240 millones que alcanzará los 366 millones en 2050 y, además, dos terceras partes de su PIB provienen de su mercado doméstico, lo que reduce su dependencia de las fluctuaciones de la economía internacional.

Junto a estos magníficos datos económicos y demográficos, hay otros dos elementos clave que refuerzan esta positiva tendencia económica. Por un lado, la estabilidad política mostrada sobre todo a partir de 2004 y, por otro, abundantes recursos naturales como petróleo, gas y carbón, que reducen la factura exterior. Todos estos elementos apuntan una primera explicación del interés de España por Indonesia.

Esto no es óbice para que Indonesia también presente debilidades en el terreno económico que lastran su crecimiento y pueden comprometer su desarrollo futuro:

  1. Una gran bolsa de pobreza, pues alrededor de un 85% de su población tiene ingresos bajos y su PIB per cápita (3.557 dólares) es uno de los más bajos entre los países del G-20. Pese a ello, Indonesia alberga núcleos urbanos, como Yakarta, que están experimentando una notable pujanza económica y que concentran a una minoría muy poderosa económicamente y a una creciente clase media.
  1. Indonesia cuenta con una de las redes de comunicaciones terrestres, marítimas y de telecomunicaciones más débiles del Sudeste Asiático, lo que se traduce en un índice de manejo logístico muy inferior al de Singapur, Tailandia y Malasia. Ello hace que la renovación de las infraestructuras públicas de comunicaciones sea uno de los principales objetivos de la administración  indonesia.
  1. Grandes dificultades para manejar el lento pero gradual proceso de urbanización del país, aspecto que conlleva importantes retos para el gobierno a la hora de suministrar recursos básicos a la población.
  1. Indonesia está lejos de ser una potencia científica y tecnológica. Baste señalar que su gasto en I+D apenas equivale al 0,08% de su PIB, dato que explica su desaparición de la lista de países líderes en innovación tecnológica y su ausencia en la lista de países líderes por producción científica.

Así, la economía indonesia se sustenta sobre sus ingentes recursos naturales, una fuerte demanda doméstica y una privilegiada posición geoestratégica, pero adolece de una línea política que consiga hacer perdurable el actual crecimiento económico a través de la generación de tecnología y de personal cualificado para desarrollar actividades productivas de alto valor añadido.

En cuanto al posicionamiento de las empresas españolas desde el inicio del ascenso económico de Indonesia en los 70, vemos que hubo una interacción muy significativa desde mediados de los 70 y durante los años 80, que se fue enfriando en los 90 y quedó reducida a la mínima expresión con la crisis financiera asiática. A pesar de este distanciamiento, Indonesia fue en el pasado más cercano uno de los principales socios económicos de España y la situación actual invita a que esto pueda volver a repetirse.

Ámbito político
Indonesia es el “líder natural” dentro del Sudeste Asiático por su relevancia económica dentro de la región, con cerca de un 40% de la riqueza total, por su peso demográfico y por su posición estratégica, en el centro de las rutas marítimas que conectan Asia Oriental, Sur de Asia, Oriente Medio y Europa.

Además, aunque el Sudeste Asiático es una de las regiones que más ha prosperado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los conflictos internos, las dictaduras militares, la pobreza y la inestabilidad política tardarán en desaparecer. Ejemplos de ello son la persistencia del terrorismo yihadista en Filipinas e Indonesia, la crónica inestabilidad política en Tailandia acentuada por la insurgencia islamista en el sur, la tensión en el Mar del Sur de la China y la conflictividad étnica y política en Myanmar, conflictos en los que España –como miembro de la UE y del Consejo de Seguridad en 2015 y 2016– podría tener un papel relevante.

En el futuro cercano emergen una serie de escenarios donde la UE y España podrían cooperar con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en general e Indonesia en particular para fomentar medidas de confianza, la resolución de conflictos y la consolidación de la paz. Destaca en este caso la función que desempeñó la UE en el desarrollo de la misión de verificación del acuerdo de paz entre la guerrilla separatista del GAM en Aceh y el gobierno de Indonesia en 2005. Esta fue la primera vez que la UE participó en una misión civil en Asia-Pacífico y su éxito supuso un importante impulso a futuras acciones europeas en la zona y donde hubo participación española.

Hay que recordar que Indonesia es parte importante de unas de las organizaciones regionales más dinámicas de mundo, ASEAN, cuya sede se encuentra en Yakarta. ASEAN engloba a más de 616 millones de habitantes y su PIB está creciendo a una media del 5,7% anual. Además, los países de ASEAN están tratando de buscar su camino frente a EEUU y los grandes poderes asiáticos. Estos países apuestan por una creciente integración política, económica y cultural. La UE como organización similar tiene un gran interés en que este proceso avance y profundice a buen ritmo y resultado de ello es el plan de acción firmado por ambas organizaciones regionales el 26 de mayo de 2010 en Brunei. En él se reflejó el deseo de mejorar durante el período 2013-2017 las relaciones en ámbitos claves para ambos como la seguridad, el comercio y la cultura.

En este escenario de ascenso generalizado de Asia-Pacífico, Europa tiene unos intereses claros en la región que se concretan en cuatro grandes áreas: (1) economía y comercio; (2) política; (3) seguridad; y (4) arquitectura regional. Respecto al primero, la seguridad de las inversiones europeas, la mejora de los flujos comerciales, el acceso a los mercados locales y el respeto a los derechos de propiedad intelectual componen algunas de las más importantes preocupaciones europeas. En el ámbito político, el respecto a la democracia y los derechos humanos, el fomento del buen gobierno y el desarrollo del multilateralismo para solucionar los problemas globales son elementos clave en los intereses europeos. En el ámbito de la seguridad, la proliferación de armas nucleares, los aumentos continuados en los presupuestos de defensa combinados con un creciente nacionalismo en varios países, el cambio climático y las disputas territoriales, como la actual situación en el Mar del Sur de la China, representan algunas de las principales inquietudes europeas.

Además, el futuro de las relaciones internacionales descansará cada vez más en organizaciones regionales como la UE y ASEAN, por lo que tener buenas relaciones con países como Indonesia será un activo valioso. Esta mayor importancia de Indonesia se percibe en que el país está adoptando un creciente papel global. Hay varios indicadores que apoyan esta afirmación y el más claro es el aumento significativo de su personal desplegado en misiones de paz de Naciones Unidas: 1.703 personas, por 54 en julio de 2001 y 200 en julio de 2006.

Respecto a su posición en un orden internacional cambiante, cabe destacar que Indonesia no es ni una superpotencia ni tampoco un gran poder, y cabe la duda de si Indonesia es un líder regional. Según Barry Buzan, podemos señalar que está en el camino de convertirse en líder regional, porque es importante en la geometría económica, política y de seguridad de la zona, es activo en la región, determina el presente y futuro de la zona y está incluido en la red de poder mundial si la superpotencia lo necesita. Buscando el paralelismo con otras regiones, Indonesia quiere ejercer en el Sudeste Asiático la función de Brasil o Sudáfrica en sus respectivas regiones y para ello necesita desarrollar su poder duro y su poder blando. Este deseo está directamente relacionado con la renovación de su ejército, principalmente de su armada y su ejército del aire, aspecto en el que España ha colaborado ya y debe seguir haciéndolo en el futuro próximo, ya que el nuevo gobierno indonesio ha anunciado que el presupuesto de defensa se triplicará hasta 2019.

En conclusión, Indonesia se encuentra en una fase económica claramente alcista, aunque sigue adoleciendo de importantes debilidades estructurales. A nivel político, es innegable que Indonesia se ha democratizado y se está abriendo más al exterior, deseando tener una mayor influencia tanto en asuntos regionales como globales.

El actual interés de España por Indonesia se explica por el importante desarrollo económico, así como por el creciente peso político y geoestratégico de este país asiático. Además, se ve favorecido por la caída de la demanda interna en España y en gran parte de Europa, y por nuestra cada vez mayor inclinación por Asia.

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Javier Gil Pérez, Universidad Pontificia de Comillas

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