La reforma laboral: un legado para preservar

Los datos de la Encuesta de Población Activa publicados por el Instituto Nacional de Estadística ayer nos indican que el mandato de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno culminó el pasado mes de junio con 19,3 millones de ocupados en España, acumulando un nuevo récord de creación de empleo en cualquier trimestre anterior de la serie histórica y con la tasa de paro más baja de los últimos diez años, once puntos por debajo de los niveles máximos. Uno de cada dos empleos asalariados creados el último año fueron indefinidos. Lejos quedan los récords españoles en el ranking europeo de destrucción de empleo y de aumento del desempleo.

Este cambio no ha sido por casualidad. Las reformas implementadas en materia de consolidación presupuestaria, saneamiento del sistema financiero y en gran medida, de impulso de la competitividad, unidas al magnífico esfuerzo y compromiso de la sociedad, han permitido pasar de acumular nueve trimestres en recesión, superar el 9% de déficit público y mantener un crónico déficit exterior en diciembre de 2011, a acumular 17 trimestres de crecimiento económico y cinco años de superávit exterior y reducir un 70% el déficit público que nos encontramos. Pasar de destruir 1.500 empleos al día en 2011 a crear 1.500 empleos cada día el último año y comenzar desde 2013 a mejorar los indicadores de situación social.

Un legado, un éxito colectivo que debemos preservar. El todavía creciente ritmo de creación de empleo que conocimos ayer no debe hacernos perder de vista las amenazas que la desaceleración global, el proteccionismo creciente o el enfriamiento de la política monetaria pueden suponer para la actividad económica en nuestro país. No sólo no es momento de revertir los avances conseguidos en materia presupuestaria y fiscal, así como en materia de empleo y competitividad, sino que sobre la base de ello es preciso avanzar.

No podemos permitirnos frenar el impulso reformista, ni mucho menos dar pasos atrás si queremos avanzar hacia ese objetivo hasta ahora factible de alcanzar los 20 millones de ocupados en el horizonte de 2019.

Fátima Báñez, exministra de Empleo.

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