La retractación de Goldstone

El juez Richard Goldstone ha sido condenado por muchos defensores de los derechos humanos en Israel por su conclusión de que Israel dirigió ataques intencionales contra civiles palestinos como política durante la guerra de Gaza de 2008-9. El informe de Goldstone, respaldado por las Naciones Unidas, acusó de crímenes de guerra tanto a ​​israelíes como a palestinos, y pidió a ambos bandos  investigar, enjuiciar y castigar a sus propios hombres.

El gobierno israelí reaccionó con furia ante los esfuerzos de Goldstone. Ahora está siendo condenado por algunos críticos del historial de violaciones de los derechos humanos de Israel por retractarse de su afirmación de que hubo intencionalidad. La controversia ilustra el cuidado que se requiere al elaborar y publicar informes de derechos humanos.

Lo que no es objeto de controversia sobre el «Informe Goldstone» es la determinación de los hechos en que se basan sus conclusiones. En circunstancias difíciles, y sin la cooperación del gobierno israelí, Goldstone documentó en detalle un gran número de ataques israelíes que mataron a varios cientos de civiles, hirieron a miles y destruyeron una parte significativa de la infraestructura civil de Gaza.

Goldstone también documentó ataques contra civiles israelíes por parte de Hamás y no se limitó a discutir solo los cohetes notoria e indiscriminadamente disparados desde Gaza. Goldstone incluyó en su informe un análisis detallado del secuestro realizado por Hamás del soldado israelí Gilad Shalit y su negativa a permitir que ni siquiera el Comité Internacional de la Cruz Roja lo viera.

Es extremadamente difícil probar una política de intencionalidad política al  realizar investigaciones de derechos humanos. Es por ello que Human Rights Watch, que abarcó gran parte del mismo terreno que Goldstone en sus propios informes, sobre Gaza no llegó a esa conclusión… y también fue denunciado enérgicamente por quienes desean hacer públicas las violaciones de Israel contra los derechos humanos.

Sin embargo, eso no significa que sea erróneo para un investigador experimentado como Goldstone, al examinar la evidencia que recopiló, inferir intencionalidad del patrón y la cantidad de abusos. En algunos casos, la evidencia exige un juicio sobre tal asunto.

El Informe Goldstone original pudo haber limitado a su conclusión a la afirmación de que Israel no cumplió su obligación, en el marco del derecho internacional sobre conflictos armados, de adoptar todas las medidas posibles para reducir al mínimo los daños a la población civil. Sin embargo, debido a que Goldstone fue más allá y encontró a una política de intencionalidad, antes de modificar dicha conclusión, debería haber insistido (basándose en evidencia adicional) en que su conclusión no estaba justificada. En lugar de ello, Goldstone señala que su retractación se basa en el hecho de que «Israel ha dedicado importantes recursos a investigar las más de 400 denuncias de graves negligencias operacionales en Gaza.»

Suena impresionante. Sin embargo, que yo sepa, esta investigación hasta ahora no ha tenido como consecuencia el procesamiento y sanción penal de ningún soldado u autoridad israelí por violaciones de los derechos humanos cometidos en contra de un civil en Gaza. Sólo tres han dado lugar a una acusación. Más aún, no hay señal alguna de que las investigaciones israelíes aborden asuntos de políticas.

En otras palabras, la retractación de Goldstone no está justificada por la evidencia sobre la que ahora dice que se basa, o es prematuro. Como mínimo, alivia gran parte de la presión sobre las autoridades israelíes para proseguir con las causas judiciales que se han realizado de buena fe. Hubiera sido mejor esperar los resultados de las investigaciones de las autoridades israelíes.

La parte más importante de la realización de un informe sobre violaciones de derechos humanos es recoger los hechos con precisión. Esto debe hacerse de manera justa, de manera que el énfasis desproporcionado en los abusos de uno de los bandos no cree distorsiones. Y hay que hacerlo con una rapidez que sea compatible con la precisión y la equidad, a fin de que esa información se pueda usar de manera eficaz para ayudar a prevenir violaciones adicionales.

Al retirar su conclusión de que Israel tenía una política de atacar civiles de manera intencional, Goldstone no ha dicho que esta conclusión, basada en la evidencia a su disposición en ese momento, fuera equivocada.  Más bien, han dicho que las investigaciones posteriores de las autoridades israelíes le han hecho modificarla.

La evidencia disponible para él y nosotros acerca de estas investigaciones es demasiado escasa como para justificar un cambio así. Al retractarse basándose en tales razones, Goldstone transmite a los israelíes la noción de que pueden recibir la absolución de una voz muy respetada de la comunidad internacional si es que dan la impresión de estar investigando las denuncias. Sin embargo, sigue sin tacha su distinguido historial de esfuerzos por garantizar que las violaciones de los derechos humanos se conozcan de manera justa y precisa.

Por Aryeh Neier, presidente del Open Society Institute y uno de los fundadores de Human Rights Watch. Su último libro es Taking Liberties: Four Decades in the Struggle for Rights. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.

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