La revolución energética

Ya se habla del siglo XXI como el de la revolución energética. Estados Unidos está presto para exportar hidrocarburos, los saudíes no pueden abortar el advenimiento de los hidrocarburos no convencionales (HNC) y la OPEP se derrumba. Hace unos años esta situación era una quimera; hoy, gracias a novedosas tecnologías de perforación y fracturación, las reservas de HNC se multiplican espectacularmente conforme avanza la exploración a extensas cuencas sedimentarias, paleozoicas y mesozoicas de Eurasia y África. Con los datos geológicos existentes, en lo que a reservas de gas se refiere, Rusia sigue en cabeza con su inacabable Siberia, pero Irán, Qatar, Arabia o Turkmenistán pronto cederán el paso a Estados Unidos, China, Argentina, Canadá, Brasil, etcétera. Respecto a Europa, la descoordinación impera; Polonia, Reino Unido y España lideran el proceso, pero se muestran cohibidas ante la presión ecologista; Francia, poseyendo las mayores reservas, está en contra, y Alemania, renuente, está virando hacia posiciones comprensivas. Con los datos conocidos, Europa posee unos recursos de unos 13.359 BCM (billones anglosajones de metros cúbicos) que debían explorarse y consecuentemente explotarse, antes de que la industria química, por ejemplo, consumidora intensiva de gas, se deslocalice a Estados Unidos o Canadá.

Así de sencillos son los temas o así de complejos, según puntos de vista. Estados Unidos, en una década, ha dado un salto gigantesco, ¿y por qué no puede hacerlo Europa, aun con territorio comparativamente reducido? La geología es una ciencia global, que estudia el planeta Tierra en su conjunto. Quiere ello decir que las mismas rocas-madre generadoras de hidrocarburos existen en América, Eurasia o Australia. Por tanto, si metodología y tecnologías están maduras ¿por qué no seguimos a Australia, Brasil, Argentina o México, que ya aparecen en un tercer escalón, tras Estados Unidos y Canadá, en I+D+i energética? En los países desarrollados, el consumo de energía primaria se reparte entre hidrocarburos, renovables, nuclear y carbón, siendo sus porcentajes en España (2013) del 65,1, el 14,2, el 12,1 y el 8,6 por ciento, respectivamente. Respecto al gas, dadas sus bajas emisiones en CO2, las tendencias mundiales son aumentos de su consumo (disminuyen las de carbón, según noticias de China o Alemania.), y con la incorporación de países emergentes a estándares de desarrollo occidental, siendo también potenciales productores de HNC, ¿qué duda cabe que el incremento será mayor?

Aunque los detractores del modelo de los HNC ponen el acento en la fracturación hidráulica, los verdaderos avances son la nueva metodología de investigación y la perforación. Fracturación hidráulica se utiliza en otros menesteres: obtención de energía geotérmica, hidrogeología, etcétera, sin oírse la más mínima crítica. Habría que analizar si la oposición es por preocupación medioambiental o por continuidad del modelo energético actual.

La metodología de investigación es otra revolución. La exploración de hidrocarburos convencionales (HC) es muy compleja: existencia de roca-madre (impermeable); de roca-almacén (porosa); ha debido producirse, en tiempos geológicos, la migración del hidrocarburo, y por fin debe existir una «trampa geológica» que impida su pérdida. En resumen, condicionantes espaciales tremendamente limitantes. En la exploración de HNC, vamos directamente a la roca-madre, la permeabilizamos fracturándola y extraemos el hidrocarburo.

En cuanto a la perforación, hay que señalar que el cabezal de un sondeo lo podemos dirigir, en función de la disposición estructural de los estratos productivos, allá donde queramos, sin desviarnos un ápice del modelo predictivo y avanzando hasta 3.000 o 4.000 metros de profundidad o en cualquier dirección del subsuelo. Al igual que la telefonía móvil o la informática digital, la perforación dirigida es una tecnología disruptiva, pues en escaso tiempo ha cambiado todos los parámetros de perforación.

Respecto a profundidades, cabe señalar la confusión generada por esquemas plasmados en publicaciones y medios escritos. En una sección vertical se pinta una casita, una torre de perforación, la tubería del sondeo y los acuíferos. Si la casita tiene tres o cuatro metros de altura, habría que dibujar la roca-madre mil veces por debajo de la casita, y ¡no hay tabloide que aguante tal ilustración! En una escala uniforme, se observaría que la fracturación (300 a 500 metros a partir de la tubería) no puede alcanzar zonas sensibles acuíferas, situadas 2.000 metros por encima, a no ser que una falla reciente (Plío-Cuaternario) las comunique, lo que se evitará con estudios neotectónicos rigurosos

Conclusión, ante los cambios geoestratégicos venideros y la descoordinación europea, en España, ¿qué haremos? El ministro Soria está tomando decisiones esperanzadoras, confiemos en Arias Cañete como comisario de Energía europeo y que Repsol, salvando el escollo canario, alumbre petróleo y/o gas en jurisdicción española. Esperemos sensatez y que se impongan las razones científico-técnicas y económicas. Así que trabajemos para desdramatizar los HNC, para que los riesgos se perciban en sus justos términos, para que exploremos y nos beneficiemos de nuestros recursos, ¡que los tenemos!, y en definitiva, para ahorrarnos, al menos, una parte de los más de cien millones de euros diarios de su coste.

David Navarro Vázquez, geólogo.

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