La sombra de Vietnam se cierne sobre Irak

Por Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique (EL PERIODICO, 19/11/03):

Un espectro se cierne sobre Washington: un Vietnam del desierto en Irak. Hablan las cifras. El verano pasado teníamos un promedio de 12 ataques diarios, ahora son mas de 35. Ya no hay ningún día sin muertos. En las últimas semanas han muerto unos 70 militares. Diversos informes indican que, entre los militares norteamericanos, aumentan la desmoralización, las deserciones y los suicidios. Cuán lejos está el sueño de los halcones prometiendo que las tropas serían recibidas como libertadores.
Cada vez está más claro que la evaporación de las fuerzas iraquís en abril pasado, y su sorprendente decisión de no entorpecer el avance de los invasores –mediante la voladura de puentes o la destrucción de aeropuertos– respondía a una estrategia de guerra prolongada. Dejar entrar a las fuerzas adversarias hasta el corazón del país para luego cebarse durante meses.
Esta resistencia se basa en la incapacidad de los ideólogos que rodean al presidente Bush de reconstruir Irak. También apuesta por el desprecio antiárabe que domina en los cuadros de su Ejército. Las tropas no diferencian quien las ataca porque no conocen a su enemigo, lo que les lleva, a menudo, a disparar contra civiles y hasta contra aliados.

LA RESISTENCIA no cesa de extenderse, y aunque la componen fuerzas diferentes, todas tienen el objetivo común de expulsar a Estados Unidos. Los métodos son conocidos: sabotaje en la riqueza principal (oleoductos), emboscadas a patrullas con lanzagranadas RPG7, uso de misiles tierra-aire Strella (Sam-7) contra helicópteros, asesinato de colaboradores, bombas de control remoto en las carreteras, francotiradores y ataques suicidas contra civiles (ONU, Cruz Roja, embajadas) y militares extranjeros. Elevan el costo de la ocupación hasta hacerla inaceptable.
Según el Pentágono, el jefe de la Resistencia sería Izat Ibrahim al Duri, segundo en la jerarquía del régimen de Sadam Husein. Pero el escenario es más complejo. Entre los grupos insurgentes que atacan a los ocupantes están, primero, los que quieren restaurar el régimen baasista. Luego, los que aspiran a constituir un estado independiente (kurdos) o a dominar el país por ser mayoritarios (shiís).
También hay combatientes extranjeros (internacionalistas musulmanes), como los de Al Qaeda, que han acudido a Irak participar en su guerra santa.
Entre los grupos leales a Sadam Husein están los llamados Comando General de las Fuerzas Armadas (exmilitares), Resistencia para la Liberación de Irak (exguardias republicanos) y Resistencia Popular para la Liberación de Irak (exagentes de seguridad). Por otro lado, los miembros del partido Baas han constituido grupos formados por fedayines como Al Audah (El Regreso), muy presente en Bagdad, Mosul, y Ramadi, y Harakat Ras Al-Afa (Cabeza de Serpiente).

LA OPOSICIÓN a Sadam Husein también se ha organizado contra los ocupantes. Los movimientos son: Zuwar a Arak Kataib, Anbar al Musallah (Revolución de Irak–Brigadas Armadas de al Anbar), grupo separatista de la provincia de Al Anbar; y Al-Ansar Al Islam (Partidarios del Islam), grupo islamista al que se le atribuyen los atentados contra la embajada jordana del 7 de agosto (19 muertos), la sede de la ONU en Bagdad del 19 de agosto (23 muertos) y la de la Cruz Roja del 27 de octubre (12 muertos).
Los sunitas han constituido grupos como las brigadas de Al Faruq, a las que se le atribuyen atentados como el de la mezquita de Najaf, el 29 de agosto, que mató al imán shií Mohamed Baqer Al Hakim y a 106 fieles. O la organización Munazamat Al-Alam Al-Asuad (Pancarta Negra) que sabotea la industria del petróleo. Y también las brigadas de Jihad que ejecutan a los que acusan de ser espías y traidores aliados de las tropas de ocupación.
Entre los extranjeros, cuya presencia es mínima, se encuentran los Muyahidin al Taifa al-Mansura (Guerrilleros de la Secta Victoriosa), cuyo brazo armado son las Brigadas de Mártires de Al-Khattabi. Otro grupo lo constituyen los Batallones Guerrilleros de los Grupos Salafistas de Irak), ligados a Al Qaeda, y cuyo líder es Abdallah Azzam, exguerrillero en Afganistán contra los soviéticos.
Todo indica que en Irak la guerra sera difícil, larga, dura y sucia. Y que los norteamericanos vivirán muchos días trágicos.