La sucesión de Zarqaui

Por Murad Al Shishani, analista político jordano, experto en Al Qaeda como Mohamed Abú Rummán, que también firma este artículo. Traducción de Toni Tobella (EL PERIÓDICO, 12/06/06):

Nuri al Maliki, primer ministro iraquí, anunció el jueves la muerte del islamista Abú Musab al Zarqaui en una operación conjunta en la que participaron soldados y ciudadanos iraquís y fuerzas de la coalición, según la descripción que ofreció. La noticia fue una gran sorpresa, y levantó muchas especulaciones acerca del futuro del movimiento salafista yihadista y de Al Qaeda en Irak.
Parece que la muerte de Zarqaui en un raid en Baquba será presentada por las fuerzas norteamericanas y el Gobierno iraquí como una victoria, con la consiguiente frustración del contingente de Al Qaeda en Irak, que intentará superar la crisis que representa la desaparición de un gran líder y fundador de una organización ligada a su persona y, al mismo tiempo, procurará reorganizarse.
Al margen de la muerte de Zarqaui, dos importantes factores vendrían a confirmar la continuidad de la organización. El salafismo yihadismo es una tendencia ideológica y no simplemente un movimiento. Además, la ocupación de Irak es una oportunidad de oro para subrayar la confrontación con EEUU. Los escritos de los ideólogos del movimiento, Osama bin Laden, Ayman al Zauahiri y Yusif Alí, vienen a corroborar la creencia de este movimiento en la importancia de una mayor confrontación con EEUU. La perspectiva del movimiento y su constante crítica del proceso político iraquí, y las condiciones socio-económicas cada vez más deterioradas en Irak, aportan más indicios acerca de la continuidad de la organización, a pesar de la pérdida de un líder como Zarqaui.
En general, la muerte de Zarqaui vaticina cambios en la estructura de Al Qaeda en Irak. Una posibilidad –el primero de los escenarios– es que el núcleo duro de Al Qaeda intente recuperar la dirección directa de las operaciones en Irak, y más cuando, como se ha apuntado más arriba, Irak es tenido por país seguro y rampa de lanzamiento contra el “enemigo lejano” que representa EEUU. Los recientes desacuerdos entre Al Qaeda en Irak y este núcleo duro dan verosimilitud a este escenario. La muerte de Zarqaui puede dar a Al Qaeda la oportunidad de hacerse con el liderazgo e imponer un poco de moderación en los ataques contra los chiís, algo que constituía un gran motivo de desacuerdo permanente con Zarqaui. Al mismo tiempo, la organización intentará mantener la identidad como movimiento hecho de voluntarios árabes, y continuará con sus ataques suicidas, que han sido siempre su modus operandi.
Segundo escenario: un iraquí se hace cargo de la dirección de la organización en Irak, algo que ya intentó Abu Mohamed al Maqdisi, pero que sirvió a Zarqaui para confirmar su papel de emir (jefe) de la yihad en Irak.

TRAS LOS atentados terroristas de Londres del 7 de julio del 2005, el analista francés Olivier Roy, en un artículo titulado ¿Por qué nos odian?, destacó la paridad existente en Al Qaeda entre ciudadanos iraquís y de otros lugares como signo de que Irak y Palestina no constituyen los grandes motivos del aumento de actividades del salafismo yihadista.
Por el contrario, los recientes acontecimientos muestran un aumento del papel iraquí en él, como en el caso de las bombas colocadas en un hotel de Ammán, el 8 de diciembre del 2005, y de otras muchas células que fueron descubiertas en Jordania y que aún están siendo juzgadas en los tribunales.
Algunos informes en la prensa parecían indicar que hay iraquís en Al Qaeda incluso en Afganistán. Por lo tanto, lo más probable es que sean los iraquís salafistas los que tomen el relevo de Zarqaui en Irak, en cuyo caso disminuirían los ataques suicidas, mientras que otras tácticas, como el lanzamiento de misiles y los disparos a coches a corta distancia, aumentarían, porque la sensibilidad con el actual statu quo interno de Irak será mayor que la influencia de los guerrilleros extranjeros y, por tanto, los ataques dejarán de ser al estilo de Al Qaeda y se asemejarán a los que lleva a cabo la resistencia.
Por otro lado, el efecto de la muerte de Zarqaui en el global de las operaciones de la resistencia será limitado. La ambigüedad y el estilo sanguinario de este llevaron a exagerar su función en Irak, convirtiéndose en material favorito para la prensa, que le retrataba como el controlador de la resistencia iraquí, en abierto contraste con lo que realmente estaba ocurriendo en el campo de batalla. Hay otros movimientos de la resistencia iraquí que desarrollan un papel más importante sobre el terreno, pero no reciben la cobertura que recibía Zarqaui. Por eso su muerte no afectará a la resistencia global en Irak, que opera con arreglo a una agenda política.

SE CONSIDERA también que la muerte de Zarqaui es el punto de partida de una próxima transformación de Al Qaeda, a pesar de que la frustración momentánea del movimiento es evidente en la declaración firmada por Abú Abdul Rahmán al Iraquí, en la que renueva su fidelidad a Osama bin Laden.
A escala regional, Jordania, que fue la que más sufrió a manos de los terroristas profesionales entrenados por Zarqaui, responsables de ataques de gran violencia, como el atentado contra un hotel, mencionado antes, los ataques con cohetes sobre Aqaba y el intento de detonar una bomba en el Departamento de Inteligencia, será la mayor beneficiada de la muerte de Zarqaui, ya que si el próximo líder de Al Qaeda en Irak es un iraquí, no sentirá ningún odio hacia Jordania. Además, Al Qaeda estará muy ocupada reorganizando sus cuadros.