La tentación de la debilidad

Por Edurne Uriarte (ABC, 16/11/04):

La semana de gloria que ha tenido el brazo político de ETA es una preocupante muestra de la facilidad con la que puede resquebrajarse la resistencia social al terrorismo. Porque sólo así cabe entender la capacidad que ha tenido ETA para atrapar a toda la sociedad española en las redes de la propaganda terrorista. El éxito etarra ha sido tal que incluso se nos olvidó que Batasuna es ilegal y que el acto del domingo era ilegal. Mientras los batasunos desplegaban sus mensajes en todos los foros públicos, nadie pareció acordarse de ese pequeño detalle hasta que el propio Otegi reivindicó su nueva burla a las leyes y al Estado: «Una organización ilegal, con un portavoz ilegal, celebra hoy un acto ilegal. No por el nuevo talante del Gobierno, sino porque hemos ganado terreno, porque hemos ganado al PP».

En todo esto hay algo de la pertinaz ignorancia sobre el terrorismo que todavía nos asuela. Pero, sobre todo, la expectante y hasta ilusionada audiencia con la que ha contado el show de Batasuna se explica por las constantes tentaciones de cesión que asaltan a muchos ciudadanos y líderes frente a la presión terrorista; cualquier cosa con tal de alejar la sombra asesina de sus pesadillas.

Hasta la ignorancia está determinada en buena medida por la debilidad. Con todos los datos que tenemos a estas alturas, el empeño en sostener que Batasuna tiene alguna autonomía respecto a ETA tan sólo se puede entender en la confusión entre deseo y realidad. Se resisten a aceptar lo que dicen los policías, los jueces y los expertos y ni siquiera se intentan explicar a sí mismos por qué misterioso motivo Batasuna no ha emitido jamás una sola indicación, una sola palabra, de su independencia respecto a ETA, a pesar de que en ello le vaya la propia legalización.

Pero el problema no es de análisis intelectual y por eso la semana estelar de Batasuna ha tenido una segunda parte aún peor que la confusión que es el nuevo aliento ofrecido a la negociación con los terroristas. Batasuna nos ha transmitido por enésima vez el mensaje chantajista de ETA con la única variación de una rebaja del objetivo de la territorialidad (dejarían en paz por el momento a Navarra y País Vasco francés) y ha habido bastantes, y no sólo Elorza, Itxaso y Zabaleta, prestos a buscar contrapartidas políticas para los asesinos.

Ignorancia y debilidad abocan en la insensatez. Como escribía el domingo Pilar Ruiz, la madre de Joseba Pagazaurtundúa, para vencer a ETA hace falta valentía y sensatez. Y es que estimular las expectativas y la arrogancia de ETA cuando está en su momento de máxima debilidad histórica es una insensatez. Después de múltiples errores negociadores de los demócratas, ETA ha sido por fin arrinconada con la firmeza del Estado de Derecho. Y la única capacidad de chantaje que le queda es la que algunos insensatos estén dispuestos a otorgarle.