La “tierra de oportunidades” de Japón

No muchas empresas con oficinas centrales en Tokio pueden hacer alarde de su diversidad. Hace veinte años, cuando fundé Rakuten como una ambiciosa empresa nueva de Internet y comercio electrónico, éramos como la mayoría de las empresas japonesas -pequeñas y dominadas por talento japonés esencialmente masculino-. Pero hoy, con más de 10.000 empleados -40% de los cuales son mujeres- de 70 países, estamos entre los comercios online más grandes del mundo. Y es nuestra diversidad lo que nos ha vuelto tan exitosos.

Hace apenas cinco años, Rakuten todavía era predominantemente un equipo japonés. Pero en marzo de 2010, en una decisión que, a mi entender, fue esencial para nuestro crecimiento posterior, anuncié la “anglonización”, un plan para hacer del inglés nuestro idioma corporativo en los siguientes dos años. El objetivo era sentar las bases para una expansión global en una industria que compite agresivamente por talento experto en Internet.

Cuando anuncié la anglonización, sólo el 10% de nuestra fuerza laboral manejaba el inglés de manera fluida. Como era de esperarse, algunos en mi equipo se mostraron aprensivos; otros, especialmente fuera de la empresa, pensaron que yo estaba un poco loco. Pero, apenas siete años más tarde, titanes del mundo corporativo en Japón nos piden consejos sobre cómo construir una marca global basada en la capital japonesa.

Como les decimos, abrirle las puertas al talento internacional ha sido un punto de inflexión para nosotros. Y podría tener un impacto similar en otras empresas japonesas.

Consideremos la experiencia de Estados Unidos, a quien las empresas japonesas han mirado durante mucho tiempo en busca de inspiración. Yo tuve la suerte suficiente de poder estudiar en Estados Unidos y crecí admirando la creatividad, el espíritu emprendedor y, por sobre todo, la apertura a los extranjeros en ese país.

En particular, el diverso y dinámico Silicon Valley, donde muchos líderes y pensadores en el área de la tecnología son inmigrantes, es un poderoso motor de innovación para nuestra empresa. Atraída por la cultura y la experiencia de la región, Rakuten abrió sus oficinas en Estados Unidos en la zona de la bahía de San Francisco en 2011.

Hoy, sin embargo, los valores que han convertido a Estados Unidos en un modelo de diversidad y espíritu emprendedor están siendo cuestionados. El presidente Donald Trump intenta recortar la inmigración, inclusive construyendo un muro en la frontera con México, a la vez que emplea una retórica inquietante contra los musulmanes y otros grupos minoritarios. Ese no es el camino hacia un futuro mejor.

En lo que concierne a Rakuten, si bien seguiremos invirtiendo mucho en nuestras oficinas en Estados Unidos, también estamos invirtiendo en crecer en nuestro país, para atraer a más talento extranjero a un Japón abierto y conocedor de Internet -un país que, en algunos sentidos, está avanzando en la dirección contraria que Estados Unidos-. En verdad, la postura de Trump frente a la inmigración ya está alentando a jóvenes asiáticos y europeos inteligentes a mirar a Japón como una “tierra de oportunidades” alternativa. Si Japón abre sus puertas a más de estos trabajadores, el país y el mundo se beneficiarán.

El desafío que plantea la población menguante de Japón es bien conocido. La cantidad de japoneses que viven en el país cayó por sexto año consecutivo en 2016: se redujo en 299.000 personas, para llegar a 125 millones de habitantes. En este contexto, Japón necesita más talento extranjero para ayudar a sustentar su crecimiento económico.

Pero sigue habiendo cierta resistencia a este tipo de apertura. A lo largo de la historia, el pueblo japonés ha visto a los extranjeros como fuentes de malestar social y amenazas a la identidad nacional. La palabra japonesa para “extranjero” -gaijin- comprende los vocablos para “exterior” y “persona”. Esto implica que la gente que no es japonesa nunca puede entender verdaderamente la cultura de Japón.

De todos modos, se ha avanzado bastante. El año pasado, el gobierno del primer ministro Shinzo Abe expandió los tipos de empleos que podrían tener los trabajadores extranjeros calificados en Japón y, desde entonces, el flujo anual de residentes extranjeros en Japón aumentó. Alrededor de 136.000 residentes extranjeros se trasladaron a Japón en 2016, un incremento del 40% respecto del año anterior. Y en los últimos 50 años, la población de expatriados de Japón creció a 2,4 millones, un incremento de 500.000 extranjeros.

Si bien estas cifras son impresionantes, siguen siendo insuficientes. La Asociación Japonesa de la Nueva Economía, que ayudé a fundar, ha concluido que si las empresas japonesas quieren competir a nivel internacional, tienen que poder contratar personal de un pool de talento más amplio.

Existen varias opciones útiles para impulsar este objetivo y fomentar la diversidad de la fuerza laboral en Japón. Una sería simplificar los procedimientos para que los ciudadanos extranjeros talentosos puedan obtener la residencia. Otra sería crear nuevas categorías de visado que les permitan a los emprendedores extranjeros residir en Japón y crear sus empresas. Por otra parte, a los emprendedores e ingenieros que tengan habilidades que son esenciales para el crecimiento de Japón se les podrían otorgar exenciones importantes del impuesto a las ganancias y a la residencia. Finalmente, se les podrían ofrecer exenciones del impuesto corporativo -como una prórroga de largo plazo de las pérdidas netas- a los emprendedores extranjeros que radiquen sus empresas en Japón.

Yo fundé Rakuten como una compañía japonesa, incentivado por el deseo de utilizar Internet para empoderar a los comerciantes de todos los tamaños en todos los rincones del país. Pero hoy, mi empresa es parte de una vanguardia japonesa que se esfuerza por atraer a más extranjeros. Aproximadamente el 80% de los ingenieros nuevos que contratamos no son japoneses. Sus ideas, capacidades y energía son vitales para el empuje global de Rakuten.

La sociedad japonesa debería imitar el (antiguo) manual de estrategias de Estados Unidos y hacerse a la idea de que la inmigración y la integración son vitales para nuestro futuro. Con el tiempo, otras empresas japonesas no tendrán otra alternativa que seguir el ejemplo de Rakuten y ampliar sus propias prácticas de contratación. Los Estados Unidos de Trump tal vez quieran construir un muro para quedar aislados del mundo, pero en Japón, donde el talento es escaso, nuestra única opción es derribar muros.

Hiroshi Mickey Mikitani is Chairman and CEO of Rakuten.

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