La vertebración hidrológica de España

Al comienzo de la legislatura el Gobierno encaraba el reto de aprobar los planes hidrológicos de los grandes ríos del país. Estábamos muy retrasados, según las normas europeas los planes debían estar aprobados antes de 2009; sin embargo, a finales de 2011 no lo estaban. En julio de 2014 ya están en vigor todos los planes competencia del Gobierno de la Nación, que son los de los ríos que discurren por más de una comunidad autónoma. Además, estamos en condiciones de revisarlos antes de que acabe 2015, tal y como nos exige la directiva europea.

España vuelve a recuperar el importante papel que siempre ha desempeñado en Europa, en materia de agua. La demora en acabar la planificación mermó nuestra credibilidad. Al fin y al cabo estábamos incumpliendo los plazos que nosotros mismos nos habíamos dado, como miembros que somos de la Unión Europea. Trabajamos duro y pudimos demostrar que nuestro país cumple sus compromisos, solo así podemos defender nuestros intereses.

La vertebración hidrológica de EspañaAl margen de las obligaciones jurídicas, el proceso de planificación es indispensable ambiental, social y económicamente. Hemos repetido en muchas ocasiones que un río sin plan es un río desprotegido. Y en los grandes ríos el deber de protección corresponde al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que, a pesar de las dificultades, no lo ha eludido.

Un plan hidrológico determina la disponibilidad del recurso, ordena las demandas y programa las actuaciones que deben acometerse para la mejora de la gestión. Los planes que se han ido aprobando en estos dos últimos años introducen por primera vez un régimen de caudales ecológicos, basado en criterios eco-hidráulicos que contribuirán a mejorar el estado de las masas de agua superficiales y subterráneas.

Estos planes han sido elaborados de acuerdo con criterios técnicos rigurosos, y mediante un procedimiento de elaboración ampliamente participativo. Precisamente, el consenso entre los usuarios (urbanos, agrícolas e industriales), las organizaciones ambientales y las administraciones públicas es una de sus más valiosas características.

Conseguir el acuerdo no ha sido fácil, pero lo importante es que lo hemos logrado. Este proceso nos ha enseñado a subrayar los intereses comunes frente a los particulares. Hemos atendido las necesidades ambientales de nuestros ríos, hemos dado satisfacción a las demandas de los usuarios y hemos alejado de la gestión del agua la irracional confrontación entre territorios.

Estoy convencido de que la aprobación de los planes hidrológicos tiene un valor adicional: vertebran el país y demuestran que un trabajo colectivo y serio nos permite afrontar con éxito cualquier desafío, y sobre todo nos muestran que con voluntad podemos hacerlo.

Pero no se debe caer en la autocomplacencia, tenemos el compromiso de seguir avanzando. La política del agua en nuestro país tiene que encarar otros retos como son la mejora de la depuración y saneamiento. Debemos ser capaces de integrar los recursos no convencionales –la desalación y reutilización– en un gran sistema nacional del agua; que garantice la sostenibilidad de las grandes infraestructuras hidráulicas y, al mismo tiempo, otorgue seguridad a los consumidores y a los operadores en el abastecimiento urbano del agua.

La última vez que España tuvo aprobada su planificación fue en 1998. Ahora nuestro deber es trabajar para que nunca vuelva a ser algo tan excepcional. Somos capaces, juntos lo hemos demostrado.

Federico Ramos de Armas, secretario de Estado de Medio Ambiente.

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