La vida sigue igual, desde Godoy

La vida sigue igual, desde Godoy

No merecería mucho la pena comentar la gran anécdota patria de la semana pasada que han sido las elecciones regionales, ya que ha sucedido lo previsto (y aquí anunciado) y nada de lo estructural ha cambiado. Pero resulta que si no lo hacemos nos van a regañar. Por lo tanto comentaremos algunos aspectos que no hemos visto muy trillados, para dejarlos a su criterio y opinión. Algunas reflexiones hablarán de las reacciones o del tratamiento mediático posterior. Así observamos, en primer lugar, como la apelación totalmente inadecuada de “independentistas” se ha instalado universalmente, cuando el concepto real es el de separatistas. Esa pérdida de la batalla del lenguaje es muy importante. El independentismo suele ser cosa buena y bien vista, (por ejemplo en Europa), pero el separatismo siempre es insolidario, delincuente y opuesto a los valores democráticos. Y desde mucho antes de Lincoln.

Dos de los tres Partidos mayoritarios en las elecciones estaban encabezados por delincuentes o presuntos. En segundo lugar, observamos que el manifiesto y la campaña realizada por intelectuales con supuesto peso en la opinión pública, con la presencia de auténticos socialdemócratas y ex del PSOE, desenmascarando al PSC y avisando que “no entra en el club de los constitucionalistas”, cosa evidente por otra parte, no ha tenido ni la menor influencia. Consideramos que considerar al PSC como anti separatista es el mismo error que nombrar a Pujol español del año. Ya vemos adonde nos ha traído aquel camelo. Pensemos sobre el futuro que nos espera a los españoles todos, no sólo a los hispano catalanes.

En tercer lugar extraña detectar el poquísimo interés que ha levantado en los comentaristas el enorme salto que ha pegado la abstención desde 2017. La abstención ha alcanzado el 42%, el doble que en 2017 y una cifra que devalúa el nivel democrático de unas elecciones que se celebran en un marco escasamente democrático (sin estado de derecho, por ejemplo). Nos parece fundamental para entender lo que nos está pasando es saber si ese desinterés absoluto por el futuro se debe a la nula credibilidad de las elecciones, a la desesperación por la inutilidad, al desengaño por la ilegitimidad del sistema, al abandono del Estado frente a la opresión separatista… Muy difícil saber la respuesta, pero crucial buscarla para salvar nuestra sociedad en democracia.

Otro punto a destacar es que tras una campaña basada en la necesidad de atender y gestionar mejor las políticas que afectan al día a día de los hispano catalanes, a sus necesidades materiales concretas, los escasos votantes parecen haber elegido a la persona que gestionó la sanidad en el periodo de pandemia. ¿El Ministro Illa será el gestor que los catalanes necesitan? Ahí lo dejo. Finalmente debemos recordar lo que era palmario para los españoles. La Confederación asimétrica desigualitaria se ha acrisolado aún más. Y no sólo es ya imposible que España sea una democracia de ciudadanos unidos, libres, iguales y solidaros, sino que nadie resarcirá ya a millones de hispano catalanes (y de españoles “tout court”) del robo de sus derechos civiles, de sus libertades fundamentales, de su condición de ciudadanos de primera… La enorme losa antiética. Los políticos de la post transición se verán cubiertos de oprobio y vergüenza como no se ha visto desde Godoy.

Por Enrique Calvet Chambon, ex europarlamentario y Presidente de ULIS.

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