La visión musulmana de EE.UU.

Una nueva encuesta mundial del Centro de Investigación Pew, colaborador de la Universidad de Harvard, muestra que el presidente Barack Obama continúa siendo popular y mejorando la reputación de Estados Unidos en gran parte del mundo, con la notable excepción de los países musulmanes, donde es considerado menos favorablemente que hace un año.

Por ejemplo, en Egipto, el escenario del ajuste de rumbo de Obama tan anunciado en su discurso el año pasado, sólo el 17% dijo que tenía una visión favorable de Estados Unidos, la calificación más baja en cinco años, un índice pre-Obama. El año pasado, el 27% de los egipcios encuestados dijo que tenía una opinión favorable. En Jordania, el índice de aprobación ha caído al 20%.

En Pakistán, la confianza en Obama casi se redujo a la mitad, del 13% al 8% en un año. Sólo el 19% de los entrevistados en Pakistán apoyaba a Obama en sus esfuerzos de lucha contra el terrorismo (una disminución del 5%). Para un presidente que prometió cambiar la naturaleza de la guerra contra el terrorismo y reanudar las relaciones de su país con el mundo musulmán, Estados Unidos bajo su liderazgo cosecha índices escasos de aprobación.

La conclusión más sorprendente fue la relativa a Turquía, donde el apoyo a Obama se redujo en un tercio, del 33% al 23%, y numerosos encuestados en este país – sólido miembro de la OTAN- afirmaron que estaban decepcionados por la actual política exterior de Estados Unidos. Una mayoría de musulmanes declara que Estados Unidos representa para ellos una amenaza militar, sobre todo en Líbano, Pakistán, Egipto, Indonesia y Turquía, evolución muy preocupante, habida cuenta de los resueltos esfuerzos de Obama para mejorar las dañadas relaciones de Estados Unidos con sociedades musulmanas desde su toma de posesión.

Más de un año después de que Obama iniciara una campaña de acercamiento a los musulmanes, los índices de opinión favorable con que cuenta son tan bajos como los de su predecesor, George W. Bush, un golpe sorprendentemente duro. Una variedad de encuestados en el mundo musulmán desaprueba sus políticas con relación a Medio Oriente.

“La falta de apoyo en el mundo musulmán coincide con las guerras en Iraq y Afganistán”, dijo Andrew Kohut, presidente del Pew Center de Washington, responsable de la encuesta anual. También hay “decepción” entre los musulmanes sobre Estados Unidos bajo el mandato de Obama, agregó Kohut. Muchos juzgan, por ejemplo, que Estados Unidos “aún no aborda con sentido de justicia” el conflicto palestino-israelí: el 90% de los libaneses, el 88% de los egipcios y el 84% de los jordanos desaprueban la gestión de este conflicto por parte de Obama.

De hecho, los árabes y los musulmanes están profundamente decepcionados y mencionan unánimemente la brecha de credibilidad que media entre las promesas halagüeñas de Obama y sus obras. La realidad de su política en Medio Oriente contrasta fuertemente con la retórica prometedora y las elevadas expectativas que suscitó en sus primeros seis meses en la Casa Blanca. Consta una convicción cada vez mayor entre los árabes y los musulmanes de que Obama no ha logrado cumplir sus palabras suaves y agradables al oído. Tal convicción, según la nueva encuesta, se ha traducido en una fuerte disminución de la confianza en el presidente afroamericano y en su enfoque sobre los problemas de la región. Por ejemplo, las políticas de Obama reciben opiniones más negativas que hace un año por parte de un segmento crítico de personas encuestadas, una caída de un 17% sólo en Jordania y una disminución del 19% entre la población chií de Líbano.

Pocos aliados habituales de Estados Unidos en el mundo musulmán depositan gran confianza en el nuevo presidente. En Pakistán, el 60% de los encuestados dice que carece de confianza en Obama. Sólo un tercio de los egipcios abriga confianza en él y en Jordania y Turquía una manifiesta mayoría juzga a Obama de forma muy negativa.

La ex secretaria de Estado Madeleine Albright, que copreside el Global Attitudes Project, reconoció la distancia entre la halagüeña retórica de Obama y la dura realidad de la política exterior de EE.UU. en la región. Como declaró Madeleine Albright, “la cita de El Cairo constituyó una partida a lo grande, un discurso de un presidente estadounidense en un país musulmán (…) que despertó grandes esperanzas en el sentido de una intervención positiva estadounidense en cuestiones de interés para la población musulmana, como el proceso de paz en Oriente Medio”.

“Se aprecia un reconocimiento de tal sensación de expectativas no cumplidas en el seno de la propia Administración”, subrayó Albright. Iniciativas como la última “cumbre de la iniciativa empresarial” impulsada por Obama con representantes de las empresas y organizaciones musulmanas en Washington indican que “se trata de encontrar formas que favorezcan una mayor interacción”, agregó.

Dada la gravedad de los desafíos internos a que hace frente Estados Unidos, con el peor desastre ambiental de su historia y una economía en declive, muchos estadounidenses se preguntan si tiene importancia lo que el mundo piensa de su país, incluidos los musulmanes.

“Tiene importancia – dijo la ex secretaria de Estado-porque, independientemente de lo fuertes que seamos, Estados Unidos no puede hacerlo todo por sí solo. Los mayores desafíos que tiene planteados Estados Unidos – incluyendo la economía, el terrorismo y la energía-exigen soluciones multilaterales que superen las fronteras”. Y precisó: “Todos estos temas (…) afectan nuestra vida de día en día, y si Estados Unidos avanza y goza de popularidad, en tal caso estará en condiciones de hacer algo”. Por ejemplo, según la encuesta, el apoyo a los actos terroristas entre las sociedades musulmanas (atentados suicidas, operaciones al mando de Osama bin Laden y Al Qaeda, etcétera) se ha reducido considerablemente. La mayoría de los países encuestados, especialmente de Europa, expresa su preocupación por la militancia y el extremismo musulmán.

Pero lo que complica los esfuerzos de Estados Unidos para combatir el terrorismo es la desconfianza entre las sociedades musulmanas acerca de las razones y la agenda política de los dirigentes estadounidenses.

Considerando todos estos factores, lo cierto es que los musulmanes no compran el discurso de Estados Unidos sobre la gravedad de la amenaza terrorista ni sobre la definición de terrorismo. A ojos de numerosos musulmanes,  la actitud de Estados Unidos de meter en el mismo saco a grupos de legítima resistencia tales como el palestino Hamas y Hizbulah de Líbano junto con el movimiento terrorista Al Qaeda es inaceptable y obedece a móviles de carácter político.

Dos países donde la huella militar estadounidense es más perceptible, Afganistán y Turquía, muestran índices de opinión muy negativos sobre Obama. La mayoría de los países encuestados pide la retirada de las tropas de Estados Unidos de Afganistán lo antes posible y juzga deficiente su gestión de la guerra en Afganistán. Sólo un 11% en Turquía, miembro importante de la OTAN, apoya la misión de esta organización en Afganistán. En Indonesia, el único país donde el apoyo de Obama no ha disminuido en dos dígitos en el mundo musulmán en el último año, sólo un 19% apoya la guerra en Afganistán.

Igual que EE.UU., Europa debería estar preocupada por los cambios espectaculares en el seno de la opinión pública musulmana. En el caso de Europa, los desafíos en materia de seguridad son tan elevados como los de EE.UU., si no más.

Fawaz A. Gerges, profesor de política de Oriente Medio y Relaciones Internacionales de la London School of Economics, Universidad de Londres. Traducción: José María Puig de la Bellacasa.