Las claves para una cobertura sanitaria universal

Han transcurrido tres años desde que los líderes mundiales se comprometieran a uno de los objetivos más atrevidos que se hayan fijado jamás en el ámbito de la sanidad pública global: lograr cobertura sanitaria universal para 2030. Significará que cada persona de cada comunidad tenga acceso a atención asequible, tanto para evitar que se enfermen como para el tratamiento cuando lo hagan.

Lo que está en juego es sencillamente demasiado alto como para no cumplir esta promesa. No se puede erradicar la pobreza, proteger a las personas de las pandemias, avanzar en la equidad de género ni lograr ninguno de los demás Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el 2030 sin acelerar el progreso hacia una cobertura sanitaria universal.

Afortunadamente, los líderes nacionales están comenzando a dar pasos concretos para la ampliación de la cobertura sanitaria. Como yo y muchos otros hemos concluido, para tener éxito primero se han de superar uno de los retos más importantes de la sanidad, a saber, los enfoques demasiado fragmentados para prestar atención de salud. En lugar de tratar una enfermedad por vez, tenemos que crear sistemas en los que las diversas necesidades sanitarias de la gente se traten en conjunto. Cada mujer debería poder acudir a un proveedor de confianza en su comunidad para recibir servicios de planificación familiar para sí misma, vacunaciones de rutina para sus niños o tratamientos para la diabetes de un pariente mayor.

La mejor manera de que los países logren un acercamiento más integrado es fortalecer la atención primaria, el primer punto de contacto de la mayoría de la gente con el sistema sanitario. Los profesionales de atención primaria pueden dar respuesta a más del 80% de las necesidades sanitarias. Y puesto que la atención primaria se brinda tanto a los ricos como a los pobres, es la base para una sociedad más justa e igualitaria.

Habiendo reconocido estos potenciales beneficios, los líderes mundiales se reunieron recientemente en Astana, Kazajistán, en la Conferencia Global sobre Atención Sanitaria Primaria para apoyar una nueva declaración que los compromete a fortalecer los sistemas de atención sanitaria primara en sus respectivos países. Pero ahora comienza el trabajo duro. Mientras los líderes nacionales sopesan cómo cumplir de la mejor manera su nuevo compromiso, subrayaría dos factores fundamentales para avanzar.

En primer lugar, es necesario mantener la voluntad política para fortalecer la atención primaria y lograr la cobertura sanitaria universal. Para tal fin, el Director General de la Organización Mundial de la Salud Tedros Adhanom Ghebreyesus hizo hace poco un llamado a los jefes de estado y gobierno para emprender reformas concretas en esa dirección a partir de este año.

Desde mi propia experiencia como ex presidente de Tanzania, sé que es necesario un liderazgo persistente, firme y de primer nivel para mover la compleja maquinaria de gobierno. Por eso me uní a la organización de promoción de la salud Access Challenge en el lanzamiento de la campaña “Uno por uno: Objetivo 2030” en los márgenes de la Asamblea General de las Naciones Unidas de este año.

Como parte de la campaña, me reuniré con líderes de toda África para alentarlos a adoptar pasos tangibles hacia el fortalecimiento de la atención primaria. La meta es proteger el derecho básico a la salud de cada niños, adolescente, madre y familia.

La segunda clave para avanzar es mejorar los datos para el monitoreo de lo que hemos logrado y lo que está pendiente. Se necesitan datos fiables para determinar si la gente está frente a obstáculos financieros o geográficos para recibir atención sanitaria, y si esta alcanza a los grupos más marginalizados de la sociedad.

Los gobernantes y las autoridades de salud pública necesitan saber todo esto y más para identificar las debilidades del sistema de atención primaria y determinar áreas de mejora. Los datos también son una herramienta importante para los promotores de la atención sanitaria y los ciudadanos promedio que quieren medir los avances con el tiempo, hacer que los líderes rindan cuenta y exigir la atención que necesitan y merecen. Y, sin embargo, con demasiada frecuencia y a pesar de su potencial para impulsar mejoras y fomentar la rendición de cuentas, la recolección de datos se trata como algo de segundo orden.

La Iniciativa de Desempeño de la Atención Sanitaria Primaria (PHCPI, por sus siglas en inglés) trabaja para dar respuesta precisamente a este asunto. En la Conferencia Global sobre Atención Sanitaria Primaria, la PHCPI se unió a varios países del mundo para lanzar una nueva herramienta de ayuda a las autoridades y proveedores para mejorar la atención. Con los Perfiles de Signos Vitales (Vital Signs Profiles) pueden acceder rápidamente a información sobre la atención primaria a la vez útil y fácil de entender.

A medida que abordo uno por uno a los líderes africanos, espero el día en que logremos una cobertura sanitaria universal para los 7,7 mil millones de habitantes del planeta. Con los compromisos políticos de alto nivel y nuevas herramientas para promover el acceso a la atención y el fomento de la rendición de cuentas, confío en que podamos volver esta ambiciosa visión en una realidad.

Jakaya Kikwete, a former president of the United Republic of Tanzania, is a member of the International Commission on Financing Global Education Opportunity. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.

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