Las municipales y el ‘proceso’

Realizadas las elecciones municipales, ahora nos toca ver cómo se desarrollan los pactos necesarios para conseguir las mayorías para gobernar de forma estable o , al menos, para hacer avanzar los proyectos que se han ido proponiendo durante la campaña electoral. La experiencia andaluza tras las elecciones autonómicas del 22 de marzo hace pensar que la consecución de pactos municipales no resultará, en muchos casos, fácil.

Pero si a nivel español hablamos del lógico enfrentamiento derechas-izquierdas, los resultados de las elecciones catalanas connotan la batalla de las perspectivas de una Cataluña potencialmente independiente a través de la aritmética de una adhesión mayoritaria a la secesión de Cataluña del resto de España cara a las elecciones autonómicas anticipadas que el president Artur Mas ha anunciado que convocará para el 27 de septiembre, justo después de la que se espera multitudinaria manifestación soberanista del 11 de septiembre y en el último día del “puente de la Merced”, en el que los desinteresados por las elecciones catalanas se irán la playa.

De cara al 27-S cobra importancia no solo quién gobierne en los municipios sino quién gobierne en las cuatro diputaciones provinciales —con su presupuesto combinado de 1.000 millones de euros—, los 42 Consejos Comarcales —con un presupuesto combinado de 400— y el Área Metropolitana de Barcelona —con un presupuesto de unos 600 millones—, que se constituirán en base a los resultados de las municipales.

Tras las elecciones de 2011 CiU ha ostentado el poder en las cuatro diputaciones catalanas, lo cual ha hecho que el partido nacionalista abandonara la idea de suprimirlas y substituirlas por siete veguerias. Las diputaciones pasan ahora a tener un papel preponderante en la creación de lo que debería ser la Hacienda de una Cataluña independiente mediante “tributos de cataluña” con gestión de los impuestos de la Generalitat y que desde 2014 integra las cuatro diputaciones provinciales catalanas y la Agencia Tributaria de Cataluña y que desde 2015 ha incorporado también al Ayuntamiento de Barcelona.

El vuelco electoral en Barcelona con el triunfo de Ada Colau sobre Trias y los posibles pactos poselectorales es muy importante por el peso estratégico de Barcelona en el conjunto catalán, pero el mapa del municipalismo catalán no cambia gran cosa, pues el peso de CiU en cuanto a número de concejales obtenidos en sus respectivas demarcaciones provinciales le permitirá conservar las diputaciones de Girona (con mayoría absoluta de 14 sobre 21 diputados provinciales),Tarragona (11 sobre 27) y Lleida (12 sobre 24), si bien en estos dos últimos casos precisará del apoyo de ERC. En el caso de la Diputación de Barcelona pueden producirse diferentes pactos, pero CiU sigue siendo el partido con más diputados provinciales (14 sobre 51 contra 11 ERC, 10 el PSC y 8 los afines a Ada Colau).

El peso de CiU en los consejos comarcales ha sido hasta ahora enorme, pues ha presidido 33 de los 41 formados contra siete solamente el PSC. ERC perdió el que presidía al modificarse las alianzas durante la pasada legislatura. Los municipios pueden prestar apoyo al proceso independentista. Cataluña cuenta con 947 municipios y a partir de la consulta soberanista de Arenys de Munt de 2009 se ha ido desarrollando una Asociación de Municipios por la Independencia que aglutina ahora a más de 700 municipios y comarcas . Lo que ocurre es que este 70% de municipios en favor de la independencia solo aglutina el 30% de la población catalana, pues Barcelona y su área no están por la incertidumbre de una eventual independencia a la que sí juegan amplios territorios de la Cataluña profunda. El soberanismo catalán está en transición. Las desavenencias Junqueras-Mas, el cambio de presidencias en la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y la mayor relevancia adquirida por grupos y entidades que explican a la población que los beneficios de la independencia no son los que prometen los soberanistas, el nulo respaldo internacional al “proceso catalán hacia la independencia” y la ya certeza de que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE y el euro han enfriado ánimos hasta hace poco secesionistas.

El president Mas temía por el “proceso” si Barcelona no era gobernada por CiU y ni Barcelona ni los grandes municipios de su entorno, como tampoco Lleida y Tarragona, van a tener Ayuntamientos independentistas. Habrá que ir siguiendo los pactos que se vayan produciendo.

Francesc Granell es economista y abogado.

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