¿Las orcas en cautiverio pueden ser consideradas esclavas?

“La historia de Lolita me recordó a mí misma”, dice la actriz y cantante afroamericana, Robbyne Kaamil. “Mis propios familiares, mis ancestros familiares, fueron capturados y obligados a ser esclavos”.

Lolita es una orca, una llamada ballena asesina, que fue capturada en aguas frente al estado de Washington en 1970. Kaamil, quien percibe evidentes paralelos entre la vida de Lolita en cautiverio a cambio de ganancias y el comercio de esclavos, se inspiró para grabar “Let The Girl Go: Free Lolita“, un audaz video musical acerca de Lolita, y una valiente entrevista sobre los paralelos del cautiverio entre esclavos humanos y las orcas que se presentan en espectáculos.

Lolita aún vive en Florida en el Miami Seaquarium. Ella ha sido el centro de una campaña coordinada para lograr su liberación. En enero, Kaamil participó en una marcha en Miami que atrajo a una impresionante multitud que el Miami Herald calculó, era de alrededor de 1.000 personas.

¿Puede una orca ser una esclava? ¿Literalmente? “Es importante entender cuán horrendo es robarle una orca bebé a su familia, obligarla a participar en espectáculos y mantenerla en el equivalente a un tanque de baño hasta que muera. Eso es un crimen”, dijo Kaamil.

Lolita ha pasado 44 años de su vida en una taza de té. Ella mide 6 metros de largo y vive en un tanque que supuestamente es de 6 metros de profundidad, 10 metros de ancho y 24 metros de largo. Las orcas que viven en libertad usualmente viajan de 40 a 120 kilómetros al día. En comparación con, digamos, 64 kilómetros, 24 metros es más o menos 1/2600 del tamaño de la vida diaria normal de una orca.

Como un segundo terrón de azúcar, una ballena llamada Hugo que había sido capturada de la misma comunidad de ballenas que viven en libertad hacía dos años, compartió la taza de té de Lolita durante 10 años. Hugo murió en 1980 luego de golpear repetidamente su cabeza contra la pared de la piscina. ¿Acaso cometió suicidio? Las orcas que viven en libertad nunca hacen algo autodestructivo. Nunca antes se les ha visto peleando.

Considera el aislamiento de Lolita. A la edad de 4 años, la separaron de su madre. Las orcas que viven en libertad pasan toda su vida viajando con sus madres, hermanos e hijos. A diferencia de cualquier otra criatura conocida, a diferencia de los elefantes y los humanos, las orcas como Lolita nunca se separan de la familia en la que nacen. Las orcas que viven en libertad frecuentemente llegan hasta los cincuenta y tantos años o más (¡pueden vivir hasta un siglo!). Ellas a menudo cooperan y se ayudan unas a otras, y pueden hacer labores de parteras.

Ken Balcomb, un veterano experto en orcas desde hace 40 años, me dijo que las marcas de dientes en un recién nacido sano sugieren que otra ballena, probablemente su abuela, ayudó a su hija durante un nacimiento difícil al sacar al bebé de su cuerpo.

A miles de kilómetros de distancia, la familia de Lolita ha estado sin ella. Durante estas décadas, la familia la ha necesitado desesperadamente. “Las capturas de ballenas jóvenes en los años sesenta y setenta realmente ocasionaron un problema a largo plazo”, me dijo Balcomb. Las así llamadas familias “residentes” de orcas recorren la Costa Oeste de Estados Unidos frente a Washington, Oregón y California en busca de peces. Antes de las capturas, había un total de más o menos 120 ballenas. Las capturas las redujeron a más o menos 70. Lograron aumentar el número a 99 ballenas para la década de 1990.

Pero cuando las ballenas que se han llevado como bebés hubieran sido la siguiente generación madura, la reintegración se encuentra con un obstáculo: muy pocas hembras. Cuarenta años más tarde, la población –aproximadamente 80 ballenas– está perdiendo uno o dos miembros al año. La población completa que vive en Estados Unidos ahora solo tiene dos docenas de hembras en edad reproductiva. En algunas familias, las únicas hembras en edad reproductiva ya pasaron de su edad reproductiva. Esas familias están condenadas.

Lolita, que nunca ha dado a luz, ahora está en la menopausia, sus regalos para el futuro han sido retenidos para siempre por su existencia desnaturalizada. Lolita continúa siendo la atracción para los clientes que pagan, por lo tanto, ella sigue generando dinero para sus propietarios. Palace Entertainment, propietario del Miami Seaquarium, afirma que Lolita ya no puede sobrevivir en libertad. Pero esa no es la propuesta.

La propuesta consiste en trasladarla a un lugar muchísimo más abierto cercado con una red, en las aguas de su hogar, el estado de Washington. Allí, ella podría estar en contacto audible con su familia. Dependiendo de cómo se presenten las cosas y si después de tanto tiempo todavía la reconocen, podría considerarse la posibilidad de un pleno retorno junto a su familia.

Las habilidades actuales de Lolita respecto a la caza de peces podrían calificarse entre oxidadas e inexistentes, pero las orcas que viven en libertad rutinariamente comparten la comida. En pocas palabras: lo que se propone para ella es mejor que la situación en que se encuentra. Incluso la muerte podría parecer preferible, tal y como parece que lo pensó Hugo, el compañero de Lolita.

“La mayoría de nosotros tenemos un conocimiento claro acerca de la crueldad de la esclavitud. Es imperativo reconocer la atrocidad que representa forzar a cualquier ser vivo a vivir en cautiverio”, dijo Kaamil.

Carl Safina ocupa el cargo académico de Naturaleza y Humanidad en la Universidad de Stony Brook y es autor del próximo libro Beyond Words: How Animals Think and Feel. Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente las del autor.

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