Las vacaciones de Zapatero

Las vacaciones del presidente Zapatero no pudieron empezar peor. Había negado la crisis y, de repente, los datos pasaron de malos a horrorosos. El último día de julio se supo que la tasa de inflación alcanzaba el 5,3%, la más alta desde 1992. Para el Banco de España, el PIB del segundo trimestre creció un mísero 0,1%. Y el paro subió en 34.000 personas. El peor julio desde 1960. Y el vicepresidente Solbes le desautorizaba el primer domingo de agosto al decir que "la situación económica es peor de lo que preveíamos todos".

Además, la valoración de ZP sufría. Para el CIS, caía del 5,58 de abril al 4,75 de julio (aunque por delante de Rajoy), y la ventaja socialista sobre el PP se desplomaba de 6 puntos en abril a otro mísero 0,2%. El pacto de financiación con Catalunya disparaba la alarma. En el congreso del PSC, a finales de julio, Montilla soltó a Zapatero: "Te queremos mucho, pero queremos más a Catalunya". La traducción libre fue que, sin un buen acuerdo, el PSC podía no votar los presupuestos del 2009. El 9 de agosto, cuando se incumplió el plazo estatutario, Montilla culpó al Gobierno. Y la vicepresidenta, el puente comprensivo entre Montilla y ZP, recriminó nada menos que "maximalismo" al cauteloso Montilla.

Y empezaron las cuentas. Los votos del PSC no bastan para los presupuestos. Hacen falta, además, los de CiU --imposibles si el PSC está en contra y no fáciles si está a favor-- o los del PNV. Pero ahí anda Ibarretxe y la bronca de la consulta. ¿Entonces? Entonces no se puede descartar que falte mayoría para los presupuestos. Y la crisis sin presupuestos puede abrir una gran inestabilidad. Si agosto seguía al ritmo de los 10 primeros días, ZP se tambaleaba.

Pero la segunda quincena no ha ido a peor. La crisis no remite, pero Zapatero ya ha rectificado al reconocer el estancamiento y reunir a su Gobierno en agosto para visualizarlo. Y el mísero 0,1% del PIB español luce si se compara con la caída del 0,2% de la zona euro. Y todavía más con el -0,3% de Francia e Italia o el -0,5 de Alemania. Mal de muchos, consuelo de tontos, pero al PP le costará más sostener que la crisis es española y culpar a Zapatero. ¿No es la cancillera Merkel del PPE? ¿No es Sarkozy un liberal-conservador que hace furor en la hinchada popular? ¿No es Berlusconi un populista de derechas? Y, por ahora, los tres sacan peor nota que Zapatero.

ADEMÁS,el miedo a la recesión hace que Trichet, que solo veía inflación, se tiente la ropa. En julio subió los tipos al 4,25 y Europa se ha parado. ¡La Fed americana los bajó al 2%, no ha llegado la recesión --que se creía inminente-- y crecen al 3%! Y ya nadie cree que Trichet se atreva a subir tipos. Consecuencia: el euro se ha depreciado y el euríbor empieza a bajar. Y también el precio del petróleo. Así, por primera vez en muchas semanas, hay datos alentadores. Y la inflación ha caído del 5,3 de julio al 4,9% en agosto. El frente económico seguirá trayendo malas noticias, pero ya no todo será peor.

El frente político no ha mejorado, pero tampoco descarrila. Zapatero evitó ir al Congreso a explicar la financiación autonómica. La vicepresidenta hizo de Celestina con Saura, y Solbes volvió a poner la cara. No creo que ZP piense aquello de "es preferible que digan 'por aquí huyó un cobarde' que 'aquí murió un valiente'" porque tiene razón en que el Congreso no es el lugar adecuado para una negociación dura entre el Gobierno catalán y el español. Pero el PSC necesita alzar la bandera catalana para ganar en Catalunya. Y Zapatero no perder la española para no sucumbir ante el PP. Y el mapa de medios de comunicación atiza la desconfianza entre ellas, que Pujol cree en un momento álgido. Y es verdad que el fracaso del Estatut puede abrir una brecha muy grave entre Catalunya y España.

Pero Rajoy tiene razón: Zapatero es un optimista patológico. Cree que el PSC no podrá rechazar una oferta salomónica. Puede irritarse y perder plumas en Catalunya, pero le costará regalar un triunfo al PP. Porque si este gana y Zapatero muerde el polvo por Catalunya, el horizonte se complica. El fantasma de un pacto Bono-Rajoy está ahí. Pero faltan 7 votos más y CiU estará tentada de bautizar como traición a Catalunya la mezcla de hipotecas y responsabilidades del PSC. Con todo, Zapatero sigue confiado. Ibarretxe puede soñar con la independencia, pero el PNV es tan radical en nacionalismo como conservador con la cartera. Y barrunta que Erkoreka podría votar los presupuestos, por ¡responsabilidad ante la crisis!, mientras Patxi López hace lo mismo con los del PNV. ¿Recuerdan el número de los partidos catalanistas, menos el PSC, aliados con el PP para reprobar a Magadalena Álvarez, salvada por la campana del PNV?

Zapatero no acaba de definir un liderazgo sólido, ni una línea coherente, ni una coalición mayoritaria razonable. Hay que abrocharse el cinturón: vienen turbulencias. Pero el "pastelero" nos libró de Aznar, al que algunos nacionalistas --que ningunean a ZP-- encumbraron, y que acaba de decir que la foto de las Azores es "el momento histórico más importante de España en 200 años". El 11 de septiembre de 1714 es anterior, claro.

Joan Tapia, periodista.