Las víctimas como vanguardia moral frente al terrorismo

Las víctimas del terrorismo son el patrimonio moral más importante de la democracia española. Entregaron su vida por la causa de la libertad, han constituido el mejor ejemplo de la fortaleza democrática que no sucumbe frente al chantaje del terror. Representan la dignidad capaz de superar el dolor y la propia muerte, de la justicia de quien no quiere venganza, sino que confía plenamente en el Estado de derecho para que los asesinos reciban su castigo, de la verdad que las víctimas encarnan frente a quienes pretenden justificar la violencia o falsear su historia.

Hoy y mañana el Senado de España acoge la Conferencia Internacional de Víctimas del Terrorismo en el área de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Su celebración ha sido, en gran medida, un empeño personal como miembro de la Comisión Contra el Terrorismo de su Asamblea Parlamentaria. Y tenía muchos motivos para hacerlo.

El primero, es la deuda de gratitud infinita que toda la sociedad tiene contraída con sus víctimas. Preservar su memoria no es sólo una obligación moral sino el mejor medio para prevenir que el veneno del odio que conduce a la violencia pueda volver a prender en nuestros países. A veces, las víctimas quedan arrinconadas en la historia como un testimonio incómodo de una realidad que algunos preferirían olvidar. Pero su recuerdo nos hace más fuertes y su homenaje mejores. Recordar su sacrificio y su heroísmo nos hace partícipes de unos valores como la entrega, generosidad y coraje cívico de los que nuestras sociedades están muy necesitadas.

En segundo lugar, mi profundo orgullo como español a las víctimas del terrorismo de nuestro país. No creo que haya en el mundo otro colectivo más ejemplar. Jamás vi odio en sus miradas, ni les escuché un reproche por los años en que fueron olvidadas o por los momentos en que las dejamos solas con su dolor. Incluso en lo más profundo de su sufrimiento supieron mantener una dignidad que sus asesinos jamás lograron arrebatarles. Incluso, he visto en ellas gestos de perdón que van más allá de lo humanamente exigible. Tener la oportunidad de que nuestras víctimas den testimonio de tanta grandeza, valor y fortaleza ante representantes de otros países amigos es algo que compensa cualquier esfuerzo.

No fue un camino fácil, pero la democracia española ha sabido entender el valor que las víctimas del terrorismo atesoran. España ha desarrollado así un modelo de reconocimiento, de atención y de apoyo a las víctimas que puede servir de referencia para otros países. Como miembro de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE me gustaría que, sobre la experiencia española y en base a los debates compartidos con otros miembros en esta Conferencia, pudiera elevar al Pleno de la Asamblea un informe que pueda ser el embrión de un Estatuto de las Víctimas del Terrorismo en todo el área OSCE. Ese es el objetivo último por el que hemos convocado en el Senado a parlamentarios de los 54 países miembros y a colectivos de víctimas de muchos de ellos.

Por último, esta Conferencia supondrá una oportunidad para que los miembros de la Comisión Contraterrorista de la OSCE puedan conocer mejor la política antiterrorista de España. Un caso de éxito que no solo permitió la derrota de una sanguinaria banda terrorista como ETA, con la fuerza de la democracia y en el estricto marco de nuestro Estado de derecho, sino que hoy hace frente también con eficacia a la grave amenaza del terrorismo yihadista. De igual modo, creo que también en este campo la experiencia española, de forma especial la excelencia de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, puede constituir un modelo para otros países que han tenido la fortuna de no haber sufrido aún la amenaza terrorista con la intensidad con la que lo ha sufrido España.

Será la primera vez que la Asamblea Parlamentaria de la OSCE celebre una Conferencia sobre Víctimas del Terrorismo. Es un gran privilegio que se haga en el Senado de España donde tres senadores, Enrique Casas, Manuel Broseta y Manuel Giménez Abad cayeron por la causa de la libertad como víctimas del terrorismo. Confío que su espíritu nos ilumine durante estas dos jornadas para otorgarlas del Estatuto que les corresponde y para convertirlas en la vanguardia moral de la lucha contra el terrorismo en todo el mundo.

Ignacio Cosidó es portavoz del grupo popular en el Senado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *