Le he traído a mi hijo

Querido J:

La sala estaba llena y Sabino Méndez, Félix Ovejero, Andrés Trapiello y yo mismo nos sentamos para empezar a hablar de libros y lenguas en Alcalá 31, en un acto organizado por ‘La noche de los libros’. El poeta Méndez tenía ya la boca abierta cuando una mujer, sentada en las primeras filas, se levantó y empezó a hablarme.

– Le he traído a mi hijo para que lo vea.

La verdad es que yo no veo bien, pero entiendo rápido. El niño tenía los rasgos físicos de los que padecen el síndrome de Down.

– Él se va a marchar ahora con su padre, pero yo me voy a quedar aquí para mirarle a usted fijamente.

La sala la escuchaba en un silencio respetuoso. Pero se elevaba un vapor inequívoco. Que acabara.

– Muy bien -le dije-, pero mejor que se siente.

– No voy a dejar que usted me dé órdenes, claro.

– Bueno, yo solo quería que estuviese usted cómoda.

Se oyeron unos murmullos, la mujer se sentó y mandó que padre e hijo se marcharan. Cuando el padre pasó cerca de la mesa me miró con cara agria.

RAÚL ARIAS
RAÚL ARIAS

La desconocida se levantó y me dirigió inadecuadamente la palabra movilizada, directa o indirectamente, por la acción de un anónimo que dice llamarse ‘Elentir’ y ser diseñador y gallego, y que maneja el blog ‘www.outono.net/elentir‘. Hace dos años, el 9 de mayo de 2013, el citado Ente colgó una larga nota titulada: “Arcadi Espada pide castigar a mujeres que den a luz a hijos tontos, enfermos y peores”, una torva manipulación del post que yo había escrito el mismo día en mi blog a propósito de unas palabras de la diputada Beatriz Escudero, que se oponía al aborto de fetos enfermos. Me permitirás, querido amigo, que te transcriba la totalidad del texto, y con unas cursivas que faciliten la comprensión, porque ya sabes que estas cartas caen a veces en manos extrañas:

“La diputada Beatriz Escudero se opone al aborto de los fetos donde se detecte discapacidad futura porque no hay que discriminar a los nacidos ni a los no nacidos. Hay que fijarse bien en lo que dice la diputada: no debemos prohibir a un discapacitado que pueda disfrutar de su condición. Sobre actitudes como las de la diputada tendría que proponerse la aplicación de alguna variante de lo que se conoce como crímenes contra la humanidad. A pesar de lo que sostiene Gallardón esta no es una reforma ideológica convencional, que pueda mutarse en la próxima legislatura. Esta es una reforma que rompe el consenso público sobre los derechos humanos en Occidente. Si alguien deja nacer a alguien enfermo, pudiéndolo haber evitado, ese alguien deberá someterse a la posibilidad, no solo de que el enfermo lo denuncie por su crimen, sino de que sea la propia sociedad, que habrá de sufragar el coste de los tratamientos, la que lo haga. Este tipo de gente averiada alza la voz histérica cada vez que se plantea la posibilidad de diseñar hijos más inteligentes, más sanos y mejores. Por el contrario ellos tratan impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos y peores.”

A partir de estos razonamientos, lógicamente discutibles y que fueron discutidos en una larga conversación digital de seis entregas con Antonio Centeno, tetrapléjico, el Ente construyó su zafia propaganda de mentiras. La principal, que yo pretendía obligar al aborto a las madres que siguieran adelante con un feto enfermo. Por lo demás todo el texto estaba atacado por la grave enfermedad técnica y moral que consiste en confundir deliberadamente el nacido con el no nacido y el aborto con el asesinato. A partir de la infección era fácil deducir que yo quería liquidar a los discapacitados. Y eso es, justamente, lo que ya sin mayor pudor empezó a expandir el bárbaro tam tam de las miles de réplicas que obtuvo en las redes asociales la propaganda del Ente. Y lo que estaba, final y tristemente exhibido, en la cara de la madre que el jueves se levantó en Madrid: “Mire bien al hijo que usted ha querido matar.”

Un asociación de abogados cristianos presentó una denuncia a propósito del artículo que fue desestimada en su primer trámite judicial. Pero no ha pasado lo mismo con las hazañas del Ente, que viven una portentosa primavera. La más totalitaria de las alianzas, que es la de la izquierda podémica con la derecha de la inmaculada concepción, unidas en la sospechosa fruición con que pronuncian la palabra ‘nazi’, han seguido replicando con obstinación la infamia del Ente, llevados por la convicción, tan discutible por otra parte, de que así perjudican a Ciudadanos, dado que yo fui uno de sus fundadores.

La mujer se sentó, Sabino volvió a abrir la boca, cosió muy bien la incidencia y empezamos a hablar de literaturas. Antes de todo eso Trapiello, la obsesión más fértil y poderosa de la literatura española, me había interrogado acerca de su problema principal, que era cómo dar a nuestro tiempo la expresión cervantina «lanza en astillero». Acaba de traducir ‘El Quijote’ del castellano al español y le queda ese fleco. Yo miraba a la mujer herida por el Ente y miraba también mi lanza y su astillero. Fue un milisegundo, pero a punto estuve de abofetearme en público, lo que ya habría metido al público en un cabaret dadá. A cambio, me obligué a anotar con letra firme que un tweet había salido a la calle, que eso tiene el peligro de un virus que se escapa del laboratorio, y que iba a contártelo en la carta.

Sigue con salud.

Arcadi Espada

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