Lecciones democráticas desde la Unión Europea

Criticar a las instituciones de la Unión Europea y exigir que se reformen es un pasatiempo popular. Pero, como dejó en claro el frente unificado que mostró la UE durante las interminables negociaciones sobre Brexit, las instituciones europeas son notablemente efectivas en cuanto a gestionar la diversidad política. Por más perverso que a algunos parezca, los Estado nación pueden aprender de Europa como abordar sus propias falencias democráticas.

Tales deficiencias son especialmente evidentes en Polonia, donde un sistema político altamente centralizado crea una dinámica perniciosa en la que el ganador se lleva todo. Debido a que el partido en el poder se apoya en una mayoría pasajera, tiene un fuerte incentivo para cimentar sus logros legislativos a través de una extralimitación constitucional. Esto ha dejado al electorado altamente polarizado y a Polonia sumida en una crisis política cada vez más profunda, debido a la falta de consenso con respecto a las instituciones básicas.

Ambos autores de esta columna nos oponemos abiertamente a lo que creemos que ha sido una toma inconstitucional de instituciones independientes por parte del partido gobernante de Polonia Ley y Justicia (PiS). Sin embargo, también reconocemos el genuino apoyo popular del que continúa disfrutando el PiS.

En un intento por ayudar a calmar las tensiones políticas, cofundamos una iniciativa no partidista para reformar el sistema de gobierno de Polonia. Cerca de 100 expertos en políticas públicas del país han desarrollado una propuesta que busca descentralizar el sistema político mediante la incorporación de los mejores elementos de las estructuras de decisión de la UE.

Este debate sobre la descentralización no se limita de ninguna manera solamente a Polonia. En una carta al pueblo francés en el mes de enero, el presidente Emmanuel Macron intencionadamente preguntó si el famoso Estado centralizado del país debería transferir más poderes de decisión a los gobiernos subnacionales. Entre tanto, en una Alemania más descentralizada, el ministro presidente de Bavaria Markus Söder – quien también lidera la Unión Social Cristiana (CSU) – ha advertido al gobierno central que no debe erosionar aún más los poderes de los Estados federados, en alemán los denominados Bundesländer, del país.

El líder opositor del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, dijo que un gobierno laborista consideraría reemplazar la Cámara de los Lores con un senado federal electo. Y, al Partido Demócrata en los Estados Unidos, al ver que tiene al frente un Tribunal Supremo cada vez más conservador, está repentinamente le está tomando afectoa la idea de los derechos de los Estados.

Creemos que algún tipo de descentralización podría ayudar a Polonia (y, posiblemente también a otras democracias) para que maneje mejor los conflictos políticos y se torne en un país menos polarizado. Y, en este punto, el sistema de gobierno de la UE ofrece un modelo práctico y atractivo.

Nuestra propuesta de reforma para Polonia se inspira en dos instituciones clave de la UE: el Consejo Europeo, donde los jefes de Estado o de gobierno establecen la dirección política general de la UE, y el Consejo de la Unión Europea, donde los ministros de los Estados miembros deciden sobre la legislación europea. Este Consejo ministerial actúa principalmente como un poderoso Senado europeo – es decir como una “cámara alta” legislativa que aprueba todas las leyes de la UE.

Tenemos la visión de que se pueden constituir instituciones similares a las del Consejo en dos niveles en Polonia. El Senado nacional se convertiría en una cámara integrada por los gobernadores electos de las 16 regiones de Polonia, mientras que los Senados regionales estarían integrados por todos los alcaldes de una región en particular. Los votos de los gobernadores y alcaldes-senadores serían ponderados según la cantidad población que cada uno de ellos representa. Además, tanto el Senado nacional como los Senados regionales tendrían el poder de vetar la legislación.

El Senado nacional sería políticamente diverso, abarcando el sureste conservador del país y el noroeste progresivo. Los senados regionales tendrían una combinación similar, debido a que las ciudades de Polonia tienden a ser más progresistas y el campo más conservador. Además, la responsabilidad ejecutiva de los gobernadores y alcaldes les daría un incentivo para buscar acuerdos constructivos basados en concesiones con respecto a propuestas importantes sobre políticas.

Al igual que con el Consejo Europeo, la membresía en el Senado nacional cambiaría sólo gradualmente, porque las elecciones regionales serían escalonadas. Dicha continuidad es particularmente importante, ya que el Senado confirmaría a miembros de instituciones independientes como el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el Banco Nacional de Polonia. Por lo tanto, nuestra propuesta fortalecería la responsabilidad democrática de estas instituciones al vincularla a un organismo mucho más estable y políticamente diverso, en lugar de vincularla a una mayoría nacional prevaleciente en un momento dado.

Inclusive el actual gobierno de Polonia dirigido por PiS tiene motivos para estar agradecido por el sistema de gobierno de la UE. La incapacidad de la Comisión Europea para ir tras la aplicación del denominado Artículo 7 contra Polonia y Hungría por supuestas transgresiones contra los valores de la UE, si bien puede frustrar a los defensores del imperio de la ley, a su vez también muestra cómo la estructura de la UE protege de la extralimitación política de la mayoría incluso a aquellos Estados miembros altamente controvertidos.

Al mismo tiempo, la UE no es impotente en cuanto a actuar en contra los Estados miembros que violan las normas comunes, porque los miembros del Consejo son quienes seleccionan a los jueces del poderoso Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Se podría argumentar que el TJUE, que es donde se ventilan numerosos casos relacionados con los supuestos excesos constitucionales del gobierno de PiS, es la última instancia de defensa para el imperio de la ley en Polonia, dada la mermada legitimidad de las propias instituciones del país.

Europa puede estar polarizada políticamente y estar sufriendo debido a déficits democráticos; sin embargo, el sistema de gobierno de la Unión Europea no es la causa principal para ello. Por el contrario, la eficacia de las instituciones europeas muestra a Polonia y a otros países cómo pueden gestionar mejor sus sistemas políticos nacionales.

Maciej Kisilowski is Associate Professor of Law and Public Management at Central European University. Wojciech Przybylski is the editor in chief of Visegrad Insight and chairman of the Res Publica Foundation in Warsaw. Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

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