Los 12 libros necesarios para el estallido de una revolución de derechas

1. ‘The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy’ (Christopher Lasch)

En La revuelta de las elites y la traición a la democracia, todavía no traducido al español, el historiador y sociólogo estadounidense de raíces marxistas Christopher Lasch, uno de los intelectuales heterodoxos más punzantes de la segunda mitad del siglo XX, explica que no son las masas ignorantes sino las elites políticas, financieras y culturales las que han saboteado la democracia, abandonado a su suerte a las clases populares e impuesto un sistema de valores artificioso y antinatural que rechaza cualquier vínculo con la nación o la cultura de origen. Es decir, con la civilización.

2. ‘La extraña muerte de Europa. Identidad, inmigración, islam’ (Douglas Murray)

En La extraña muerte de Europa, Douglas Murray, un intelectual británico conservador, editor asociado de la revista The Spectator, defiende la idea de que la sociedad europea se está suicidando por su incapacidad para gestionar correctamente fenómenos como el del descenso radical de la natalidad y la llegada masiva de grandes masas de inmigrantes con unos valores y unas aspiraciones radicalmente contrarias a los valores en cuyo nombre se acoge a esos mismos inmigrantes. Murray describe en este libro lo que no es más que la crisis de identidad de una sociedad que odia las raíces de su bienestar: la libertad, la democracia, el Estado de derecho y los valores occidentales, convertidos hoy por las elites progresistas en algo tan relativo y discutible como los gustos gastronómicos o los musicales.

3. ‘Bullies. How the Left’s Culture of Fear and Intimidation Silences Americans’ (Ben Shapiro)

Benjamin Shapiro, editor jefe de TruthRevolt.org y de Breitbart.com, además de uno de los polemistas conservadores más ácidos e incisivos de los Estados Unidos, explica en su libro Maltratadores exactamente lo que describe en su subtítulo: cómo la cultura izquierdista del miedo y la intimidación ha silenciado a los americanos. No hace falta un esfuerzo intelectual severo para comprender que lo que describe Shapiro es fácilmente importable a esa España donde cualquier idea, opinión o reflexión que se desmarque del paradigma socialdemócrata dominante, defendido tanto a derecha como a izquierda, es aplastada por los matones del progresismo bajo el calificativo de retrógrada, facha o, lisa y llanamente, franquista. No tiene todavía traducción al español, pero algún editor avispado debería andar ya en ello.

4. ‘La gran degeneración. Cómo decaen las instituciones y mueren las economías’ (Niall Ferguson)

Niall Ferguson es uno de los intelectuales conservadores más relevantes –si no el que más– de los últimos años en el escenario anglosajón. En La gran degeneración, Ferguson describe la decadencia de las instituciones que han proporcionado a Occidente el mayor grado de bienestar y de desarrollo político, social, cultural y tecnológico de la historia de la humanidad: la democracia representativa, el libre mercado, el Estado de derecho y la sociedad civil, sustituidos ahora por la fantasía de la democracia «popular», por el intervencionismo estatal, por el desprecio de la autoridad, por el imperio de la burocracia y por una sociedad que ya no cree en la libertad y la responsabilidad sino sólo en su «derecho» a ser mantenida por las administraciones en un estado de bovina dejadez mediante dádivas, subvenciones y ayudas sociales.

5. ‘La razón de las naciones. Reflexiones sobre la democracia en Europa’ (Pierre Manent)

Pierre Manent es uno de esos intelectuales franceses a los que se ha situado, de forma un tanto perezosa, en la órbita de los nuevos populismos de derechas cuando si con alguien puede relacionársele en realidad no es con Marine Le Pen sino con Raymond Aron. La razón de las naciones es un libro difícil de leer por esa tendencia, intrínsecamente francesa, a adornarse, a hablar de sí mismos en plural y a perderse en florituras estilísticas que sólo oscurecen el mensaje, pero bajo la maraña de francesismos y francesadas se oculta un interesante análisis de la decadencia europea, que Manent personifica en dos decadencias mucho más concretas: la del Estado soberano y la de la Nación.

6. ‘Un buen puñado de ideas’ (G.K. Chesterton)

A destilar la esencia del pensamiento de uno de los escritores conservadores más agudos, brillantes y prolíficos del siglo XX se han dedicado el escritor y columnista gaditano Enrique García-Máiquez y el crítico literario Luis Daniel González en este Un buen puñado de ideas. Un libro que se bebe, más que se lee, como una recopilación de aforismos o reflexiones breves, pero que contiene, en su aparente ligereza, un colosal programa conservador para el siglo XXI y hasta para el XXII, si me apuran. «Roma cayó sobre Grecia como una esponja. Turquía lo hizo como una piedra. Los turcos nunca pensaron en persuadir a la gente o en preservar los monumentos. No hay esperanza en un dueño que no puede aprender de su esclavo». El que quiera entender, que entienda. Y el que no quiera o no pueda entender porque no da para más, que se vaya probando los grilletes, no sea que luego le aprieten.

7. ‘Contra la democracia’ (Jason Brennan)

¿Qué es la epistocracia, según Jason Brennan? Una democracia no igualitaria en la que todos los ciudadanos pueden votar, pero en la que no todos los votos valen lo mismo. ¿Y cómo se mide el valor de los votos en esa epistocracia? En función de los conocimientos, el compromiso con el interés general y la capacidad de actuar racionalmente, y no emocionalmente, de cada uno de los votantes. La propuesta de este filósofo y profesor de la Universidad de Georgetown es radical, polémica y, según muchos de sus críticos, rabiosamente antidemocrática, pero ha tenido la virtud de poner sobre la mesa de debate uno de los fallos intrínsecos de una democracia incapaz de defenderse de aquellos que quieren acabar con ella desde fuera, pero también de aquellos que, desde dentro, contribuyen a la tarea por ignorancia, maldad o puro y simple fanatismo.

8. ‘El mito del votante racional. Por qué las democracias eligen malas políticas’ (Bryan Caplan)

La obra que complementa a la anterior. Criticado por elitista, el libro de Bryan Caplan explica cómo los prejuicios, las supersticiones, la demagogia y el desconocimiento de los fundamentos más básicos de la política y la economía conducen a los votantes a escoger malos gobiernos y a estos malos gobiernos a adoptar malas políticas que acaban produciendo resultados no deseados por nadie. Y, especialmente, por aquellos que las defendieron en un primer momento. El hecho de que este libro sea una de las biblias contemporáneas del pensamiento no ya liberal, sino libertario, indica por dónde van los tiros. Dicho de otra manera: socialistas, intervencionistas y populistas, abstenerse.

9. ‘No Society. El fin de la clase media occidental’ (Christophe Guilluy)

El título No Society alude a la famosa frase que Margaret Thatcher pronunció en 1987: «La sociedad no existe». Para Christophe Giully, esas cuatro palabras son el símbolo perfecto del distanciamiento de las clases dominantes respecto a las clases populares, que él identifica no sólo con los obreros de las zonas desindustrializadas europeas y estadounidenses, sino también con las clases medias, los autónomos, los campesinos, los asalariados y los pequeños funcionarios. Unas clases populares condenadas a vivir cada vez más lejos de unos centros urbanos, las grandes metrópolis, donde se concentran las elites políticas y culturales. Esas que pueden permitirse el lujo de la globalización y el progresismo al vivir aisladas e inmunes a los efectos de sus políticas, que defienden desde su atalaya de superioridad moral. Polémico y retador, No Society explica el auge de los populismos desde una perspectiva fría y analítica que no justifica el fenómeno, pero explica su porqué.

10. ‘El primer sexo’ (Eric Zemmour)

Con diferencia, el libro más políticamente incorrecto de esta lista. En él, el periodista francés Eric Zemmour, judío y beligerante adversario del multiculturalismo y la posmodernidad, defiende la idea de que no vivimos en una era patriarcal, sino en una era matriarcal cuyos valores femeninos han empapado la política, la cultura e incluso las relaciones personales, relegando lo masculino y sus valores asociados al terreno de lo intolerable. «Nunca se ha visto una actriz del brazo de un ayudante de carnicero» es sólo una de las muchas afirmaciones polémicas de un libro que, como no podía ser de otra manera, ya ha sido arrinconado en ese cajón de lo impío y lo sacrílego donde también moran Michel Houllebecq o Alain Finkielkraut. A complementar con Feminismo pasado y presente, de Camille E. Paglia, la feminista a la que no soportan las feministas.

11. ‘The Demon in Democracy. Totalitarian Temptations in Free Societies’ (Ryszard Legutko)

Ryszard Legutko es profesor de Filosofía en la Universidad Jagellónica de Cracovia, aunque es más conocido como exministro de Educación y secretario de Estado polaco durante la presidencia de Lech Aleksander Kaczyński. Pero Legutko es, además, uno de los intelectuales europeos más furibundamente anticomunistas de todo el continente. Con una particularidad. En su libro El demonio en la democracia. La tentación totalitaria en las sociedades libres, todavía no traducido al español, Legutko bucea en las raíces del comunismo para llegar a la conclusión de que estas son, en el fondo, las mismas que las de la democracia liberal. Una democracia liberal que, al igual que el comunismo, cree que no existen valores aceptables o que valga la pena defender más allá de los estrictos límites de un sistema político que consideran definitivo e irrefutable. «Habiéndose armado de ‘derechos’, el hombre moderno se ha encontrado en la más cómoda de las situaciones, sin precedentes históricos: ya no tiene que justificar sus demandas o sus actos, siempre y cuando los describa como ‘derechos». Demoledor y, muy, muy agudo.

12. ‘Pensadores de la nueva izquierda’ (Roger Scruton)

Titulado originalmente Locos, fraudes y agitadores, Pensadores de la nueva izquierda, publicado en español por la editorial Rialp, es una crítica mordaz y a ratos hilarante de los pensadores de referencia de la izquierda contemporánea: Adorno, Lukács, Galbraith, Dworkin, Sartre, Foucault, Habermas, Althusser, Lacan, Deleuze, Žižek… Roger Scruton, intelectual conservador de vasta cultura y afilado teclado, se permite el lujo de gritar a los cuatro vientos que el emperador va desnudo y que a los existencialistas no hay quien los entienda porque sólo producen farfolla hueca para analfabetos con ínfulas, que los marxistas son unos rencorosos aburridos o que muchos de esos intelectuales que se pretenden «de izquierdas» no han tenido el más mínimo problema para gozar de incontables placeres no ya burgueses, sino aristocráticos, a lo largo de unas vidas perfectamente elitistas que, con total seguridad, no habrían podido disfrutar si sus ideas hubieran triunfado en sus respectivas sociedades. Si quieren una prueba fehaciente de la innata superioridad intelectual conservadora y liberal sobre el pensamiento progresista, este es su libro.

Cristian Campos

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