Los blanqueadores de ETA tienen nombre

Que el gobierno haya aprovechado el debate sobre la prórroga del estado de alarma para sellar un pacto con Bildu es una canallada indecente. Pero no es una indecencia más de Sánchez sino que esta forma parte de una estrategia diseñada y puesta en práctica por dirigentes socialistas a la que el indecente presidente del Gobierno de España se ha apuntado alborozadamente.

El pacto entre Sánchez y Otegi sellado en sede parlamentaria por los portavoces del PSOE y de Bildu contiene aspectos muy preocupantes, más allá de la reforma de la legislación laboral vigente que ha ocupado la mayor parte de los titulares. Y nos llama poderosamente la atención lo desapercibido que ha pasado el punto dos del acuerdo en el que el PSOE se compromete a garantizar privilegios fiscales y económicos para los ciudadanos de Navarra y País Vasco, consagrando así la desigualdad entre españoles. No es un tema menor, porque si se dificulta la creación de empleo, se arruina el país; y si se quiebra la igualdad, se rompe España.

A nuestro juicio, el acuerdo alcanzado el pasado miércoles entre Sánchez y Otegi tiene un valor político y simbólico que va mucho más allá del contenido del documento y que está enmarcado dentro de la estrategia de blanqueamiento de ETA en la que dirigentes del PSE llevaban muchos años trabajando hasta que llegó Rodríguez Zapatero y la hizo suya.

Con la llegada de Zapatero, el papel de blanqueador de la banda terrorista que había asumido históricamente el PNV fue ocupado por el PSOE, que comenzó a acariciar un pacto de izquierdas con los herederos de ETA. El PNV siempre soñó con ocupar ese espacio cuanto ETA desapareciera o dejara de matar; pero desde que los herederos de la banda criminal llegaron a las instituciones, el PNV compite con ellos, mientras que el PSOE ha hecho suyo el viejo sueño de Jesús Eguiguren y otros socialistas vascos: sumar con ellos. Pero para conseguir que un pacto de esas características no tenga un elevado coste electoral, el PSOE necesita lavar a ETA y toda su historia. Para legitimarles, Rodríguez Zapatero inició una negociación con la banda sobre cuestiones políticas, reconociéndoles como a iguales y calificando de «hombres de paz» a sus interlocutores, a criminales como Ternera bajo cuyo mandato ETA perpetró 621 asesinatos.

Desde ese momento, el PSOE no ha cejado en su empeño de blanquear a ETA y a sus jefes, desde Ternera hasta Otegi, pasando por toda la gentuza con la que se sienta cotidianamente a negociar mostrándoles mucho más respeto que el que le presta al conjunto de fuerzas parlamentarias democráticas. Tejer acuerdos con los herederos y defensores de ETA no es una idea de Iglesias, aunque algunos incautos así lo crean. Es el PSOE quien ha cambiado de lugar las líneas rojas y reestructurado el campo de juego; es el PSOE quien ha señalado a la derecha como el nuevo enemigo y a los herederos de ETA como los socios deseados para construir nuevas mayorías y promover después una nueva Transición. Y, para que ese objetivo tenga éxito sin llevarse al PSOE por delante, es imprescindible que persistan en su estrategia de blanquear a ETA. Y en eso están.

Si no hubiera comenzado a tener éxito la estrategia de blanqueo de la banda terrorista, un hombre sin escrúpulos como él no hubiera podido sellar, sin pagar un enorme coste electoral, el pacto con Otegi para el Gobierno de Navarra. Sánchez está recogiendo los réditos de la infame estrategia diseñada hace años por una serie de dirigentes socialistas vascos cuyos nombres y apellidos quiero señalar.

Cuando esta traición comenzó a pergeñarse, nosotros aún militábamos en el Partido Socialista. Eran compañeros nuestros quienes compadreaban con dirigentes de ETA mientras la banda asesinaba. Lo era Jesús Eguiguren, que nunca ocultó sus amistades con algunos de los individuos más siniestros del entramado terrorista; que teorizaba su comprensión con aportaciones tales como aquello de que «ETA no tiene razón… pero tiene sus razones…»; que no ocultaba su buena relación con Arnaldo Otegi mientras la banda aún asesinaba; que mostraba su admiración por Ternera, a quien calificó de «héroe» tras la última tregua de ETA, cuya detención lamentó y sobre el que acaba de declarar que si le llaman como testigo lo defenderá como un hombre clave para la paz.

Compañero nuestro era Odón Elorza, que siendo alcalde de San Sebastián, allá por el año 1997, ya participaba en manifestaciones a favor del acercamiento de los terroristas. Sí: hace 23 años, Odón Elorza caminaba por las calles vascas con tipos que estaban planeando los asesinatos de nuestros compañeros…

El periódico que publica este artículo recogió el 17 de abril de 2006 unas declaraciones de Zapatero sobre otra blanqueadora dirigente socialista de entonces, Gema Zabaleta, que se reunía con Herri Batasuna mientras las socialistas de Basta Ya! acompañábamos a Pilar Elías y a otras víctimas de ETA :

«P.– Cuando usted ve la foto de Gema Zabaleta con Jone Goirizelaia y al lado la de Rosa Díez con Pilar Elías, ¿con cuál de esas dos dirigentes de su partido se siente usted más identificado?

R.– Cuando las vi en un periódico como el suyo, que suele tener la habilidad de poner fotos en contraposición, pensé que quizá una foto se adelantaba a su tiempo y que quizás la otra era una foto un poco retrasada en relación a su tiempo.

P.– Pero, las dos imágenes forman parte del presente…

R.– Son perfectamente compatibles. Es humano que haya personas que vivan este proceso desde la memoria y desde las dudas y otras que lo vivan con mucho más optimismo e ilusión.»

Después se sumarían otros, particularmente a partir del momento en el que Zapatero eligió a Eguiguren como su hombre de confianza en Euskadi. Entre las nuevas blanqueadoras destacaría a Isabel Celaá y a Idioia Mendía. A la vista está lo rentable que les ha resultado coger la brocha para tapar la sangre: la primera ha llegado a ministra de Educación del Gobierno de España y la segunda a secretaria general del Partido Socialista de Euskadi.

El mérito de estos hombres y mujeres que diseñaron, trabajaron y trabajan para blanquear la historia de terror de ETA no debe perderse ni confundirse en la sigla del PSOE. El pacto entre Sánchez y Arnaldo Otegi firmado y sellado en pleno estado de alarma es su última victoria. Es su legado, merecen ser reconocidos y recordados. Con nombre y apellidos.

Rosa Díez es cofundadora de Basta Ya! y de UPyD y Rubén Múgica es abogado.

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