Los enemigos del Asia meridional se hablan con susurros

Los dirigentes de los países miembros de la Asociación del Asia Meridional para la Cooperación Regional (AAMCR) se reunieron la semana pasada en las Maldivas para celebrar su 17ª cumbre anual. En las cumbres anteriores no se consiguieron demasiados logros en materia de cooperación regional. De recordárselas por algo, es por los avances logrados para que la India y el Pakistán hablaran entre sí. Si bien esta vez no fue diferente, cada vez hay más señales de una mejora de las relaciones.

Siempre que los gobiernos de la India y del Pakistán han acordado colaborar para lograr un bien común, la relación entre los dos países, obstáculo principal para una mayor cooperación económica en el Asia meridional, ha mejorado. Así fue en 2004, cuando, tras acordar iniciar lo que llamaron un “diálogo mixto” que versaría sobre ocho cuestiones que los habían mantenido distanciados durante decenios, la India y el Pakistán acordaron también cooperar con miras a la creación de la Zona de Libre Comercio del Asia Meridional (ZLCAM). Sin esos acuerdos limitados, la paralización es la regla en el Asia Meridional.

La ZLCAM comenzó a funcionar en julio de 2006, pero contribuyó poco a aumentar el comercio entre la India y el Pakistán, que apenas se ha desarrollado desde 1947, cuando los dos países sostuvieron la primera de muchas guerras comerciales –además de las bélicas– entre sí. En noviembre de 2008, después de que un grupo de terroristas atacara a Mumbai, centro financiero de la India, este país acuso al Pakistán de haber participado en el ataque y suspendió toda clase de tratos con su vecino. El diálogo mixto quedó interrumpido, pues los dos bandos fueron incapaces de deshacerse de la pesada carga de hostilidad e intensa rivalidad acumulada durante decenios.

No obstante, las relaciones bilaterales han mejorado ligeramente en los 18 últimos meses. El proceso comenzó en una reunión en Bután entre el Primer Ministro Manmohan Singh de la India y Yousaf Raza Gilani, su hómologo pakistaní. La India accedió a reanudar las conversaciones con su vecino, al aceptar el argumento del Pakistán de que también él era víctima del terrorismo. Desde aquella reunión, los primeros ministros de los dos países se han reunido en cuatro ocasiones, siempre con motivo –pero al margen– de reuniones internacionales. Sus ministros de Asuntos Exteriores se han reunido en tres ocasiones y sus ministros de Comercio en una.

Los indios accedieron a reanudar el diálogo suspendido con el Pakistán, pese a no haberse resuelto jurídicamente del todo los ataques a Mumbai y a la imposibilidad o renuencia del Pakistán para actuar contra los dos grupos terroristas radicados en él y a los que la India ha acusado de haber dirigido esos y otros ataques en su territorio. El resultado más importante de esos contactos renovados fue la decisión del Gobierno pakistaní, del 2 de noviembre, de conceder a la India el trato de nación más favorecida en las relaciones comerciales.

Conforme a las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), se debería haber concedido dicho trato después de que los dos países pasaran a ser miembros de dicha organización. La India concedió ese trato al Pakistán en 1996, pero este último se abstuvo de hacerlo, con la esperanza de obtener concesiones de la India sobre la irresuelta cuestión de Kashmir.

Naturalmente, no fue así y el Pakistán ha cambiado por fin de actitud. Lo que eso entraña es que el comercio con la India se regirá por las mismas normas y aranceles que las del comercio del Pakistán con otros países.

La India respondió al gesto del Pakistán apoyando la solicitud de este último para formar parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y retirando sus objeciones a la concesión de privilegios especiales a los exportadores textiles del Pakistán por parte de la Unión Europea. Así, pues, la reunión de la AAMCR en las Maldivas brindó una oportunidad para una mayor relajación de las tensiones.

La cumbre comenzó con una reunión privada entre los primeros ministros de los dos países. Una hora después, aparecieron en público para decir a la prensa que no se habían acordado nuevas medidas encaminadas a mejorar las relaciones. Sin embargo, Gilani sí que dijo que habían “examinado todas las cuestiones fundamentales, incluida la de Cachemira”, y que “espera[ban] que la próxima ronda [fuera] más constructiva y más positiva y [abriese] un nuevo capitulo en la historia de los dos países”.

Como hay razones para afirmar que las relaciones del Pakistán con los Estados Unidos pasan por el peor momento de su historia, los dirigentes del Pakistán parecen decididos a rebajar la temperatura en sus controversias con otras potencias mundiales, en particular la India. Gilani volvió a invitar a Singh para que visitara el Pakistán. Singh, conforme a su actitud en el pasado (ha recibido al menos seis invitaciones de diversos dirigentes del Pakistán, comenzando por el entonces Presidente Pervez Musharraf), se mostró evasivo, pero dio muestras de cordialidad para con su homólogo pakistaní. “Siempre he considerado a Gilani un hombre de paz, y, siempre que me reúno con él, me lo confirma aún más”, dijo a la prensa.

De la cumbre de la AAMCR se esperaba más de lo que se logró, en gran medida porque las esperanzas infundidas por la reunión entre los primeros ministros indio y pakistaní al margen del acto principal, quedaron defraudadas. La “Declaración de Addu”, publicada después de la conclusión de la reunión, prometía pequeñas iniciativas por parte de los ocho Estados miembros de la AAMCR, en lugar de grandes avances sobre asuntos como, por ejemplo, la solución de las controversias comerciales, la concesión de derechos de tránsito y el fomento de las inversiones transfronterizas.

La duradera hostilidad entre la India y el Pakistán, las mayores economías de la región, sigue siendo el obstáculo principal para lograr esos avances. Ni Gilani ni Singh estaban seguros de contar con el apoyo público para mejorar aún más las relaciones, por lo que adoptaron una actitud cautelosa, en lugar de dar prueba de la audaz capacidad de dirección que requería aquella ocasión.

Por Shahid Javed Burki, ex ministro de Hacienda del Pakistán y Vicepresidente del Banco Mundial. Actualmente Presidente del Instituto de Política Pública de Lahore. Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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