Los motivos del cambio

Por Carme Miralles-Guasch, profesora de Geografía de la UAB. Directora del Institut d´Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona (LA VANGUARDIA, 13/01/08):

La vivienda es uno de los temas que más aparecen en la prensa en estos últimos tiempos. La escalada de sus precios, el número de viviendas construidas y sus dimensiones acaparan buena parte de las noticias en los medios de comunicación. Sin embargo, en muy pocas ocasiones se habla de la vivienda desde la población que la utiliza.

La tipología y la dimensión de nuestra casa, vivir en alquiler o en propiedad, decidir mudarse de domicilio quedándose en el mismo barrio o cambiando de municipio son decisiones que toma la población según sus distintos momentos vitales. Todos ellos enlazados con el mercado de la vivienda. Por lo que, para entender la complejidad de este mercado, hay que analizar su demanda desde los diferentes hitos del ciclo vital de las personas (emanciparse, formar una pareja, ampliar o reducir la familia, separarse o divorciarse, entre los más frecuentes), desde el ciclo laboral (cambiar la localización del puesto de trabajo, buscar nuevas oportunidades...) e incluso desde el propio ciclo residencial, cuando los motivos para cambiar de domicilio son la mejora de la casa o del entorno de esta. Y todos estos motivos personales o familiares repercuten en el mercado de la vivienda.

En la región metropolitana de Barcelona (RMB), según recogen los primeros resultados de la encuesta de condiciones de vida y hábitos de la población del 2006, casi el 21% de la población adulta ha cambiado de vivienda en los últimos cinco años. Un porcentaje mucho mayor que el obtenido en el año 2000, con un 12,8%, o en 1995, con un 5,4%. Así pues, entre el 2001 y el 2006 una de cada cinco personas mayores de 18 años ha cambiado de casa en la RMB; de ellas, el 87% ya vivía en el entorno barcelonés y en sólo el 13% de los casos el origen del cambio se sitúa fuera de este territorio.

Los principales motivos que nos hacen mudar son la mejora de la vivienda (41,3%) y la formación de un nuevo hogar (34,7%). Es destacable también el aumento de otros motivos familiares (divorcios), que han pasado de ser el 8% de los cambios de domicilio a representar más del 12%. Por el contrario, desde hace más de quince años, los motivos laborales significan menos del 4% de las mudanzas de domicilio. En una época en que los cambios de trabajo son más frecuentes que nunca, estos siguen sin motivar cambios de domicilio. Y este desencuentro lo soportan nuestros trenes y carreteras, que son quienes unen los puestos de trabajo cambiantes y los lugares de residencia fijos.

Sin embargo, estos cambios de residencia no se dan en todas las edades por igual. Aquellas que acumulan más mudanzas están entre los 30 y 34 años, cuando casi el 50% declara que en los últimos cinco años ha cambiado de casa. Este porcentaje va disminuyendo hasta el 4% en las personas de más de 60 años. También es interesante relacionar el motivo de los traslados con la edad. El 70% de las personas que cambian de casa entre los 25 y los 29 años lo hacen para formar un nuevo hogar; esta misma razón genera sólo el 11% de los cambios más allá de los 40 años. Por el contrario, mudarse de domicilio para mejorarlo sólo lo declara el 20% en los más jóvenes, pero este motivo lo argumentan más del 50% a partir de los 35 años. Es también interesante observar cómo las separaciones o los divorcios representan el 13% de los cambios de domicilio entre los 35 y los 40 años y más del 20% a partir de esta edad.

Cuando los motivos del cambio son las mejoras, ya en población adulta de más de 35 años, se observa cómo la razón principal (30%) es la mejora de la vivienda, muy por encima de los que dicen tener que mudarse para pasar del alquiler a la compra o mejorar el entorno. Un motivo, este, que ha decrecido sustancialmente desde finales de los noventa.

Es interesante que los cambios de vivienda se dan cada vez menos en el mismo municipio. Si a finales de los noventa el 25% de las mudanzas generaba un cambio de municipio, ahora estos representan casi el 40%. Un aumento que se percibe más intenso en la primera corona metropolitana, donde casi el 50% de los traslados implica un nuevo municipio. Aunque parezca una paradoja, el municipio del entorno metropolitano que retiene más población, cuando esta decide cambiar de casa, es Barcelona, con uno de los porcentajes más estables de los últimos quince años. Si a principios de los noventa el 27% decidía irse de Barcelona cuando cambiaba de casa, ahora es el 31%.

Saber los porqués y cuándo decidimos mudarnos de casa, analizar los distintos motivos y relacionarlos con las edades de la población permite incorporar información sobre segmentos de la demanda al mercado de la vivienda. Un mercado que con frecuencia se relaciona sólo con la oferta. Pero valorar estos cambios sobre el territorio proporciona la escala real en que nuestros ciudadanos perciben ese mercado, cada vez más allá de los límites municipales, cada vez más metropolitano.