Los ocho errores de Pablo Casado

Una de las secciones más visitadas del diario La Vanguardia son las dos viñetas que diariamente se publican. Una de ellas contiene, respecto de la otra, ocho errores. Hay quien incluso cronometra el tiempo que tarda en descubrirlos.

Imaginemos ahora dos viñetas con el Partido Popular y su líder, Pablo Casado, como protagonistas, acompañados de varios personajes secundarios. Hay que descubrir dónde se hallan los ocho errores. No es tarea difícil.

1. Aparecen José María Aznar y Mariano Rajoy en ambos dibujos dando consejos al oído de Casado. Este los escucha con atención y termina haciendo lo que ellos le susurran. El error está en que a Rajoy le dan una patada para echarlo y Aznar se pega un tiro en el pie el 11-M. Primer error: hacer caso a dos fracasos políticos.

2. Casado decide nombrar a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del Grupo Parlamentario en el Congreso de los Diputados. Muchos le advierten que causará problemas ya que no se ajusta a las directrices y argumentaros que mandan desde las cocinas del PP (concretamente, Teodoro García Egea, el secretario general). Pero Casado decide probar suerte y, al final, después de un rifirrafe con Pablo Iglesias del que Cayetana sale triunfante, Casado se da cuenta de que tiene que prescindir de ella porque peligra la unidad del partido.

3. Con la presidenta de la Comunidad de Madrid entra en una lucha abierta por el control del partido en la región y, en lugar de aprovechar su espectacular tirón electoral, prefiere ponerle trabas para ir desinflando sus expectativas. También está detrás el omnipresente García Egea, que gusta de parecerse al general secretario Álvarez Cascos, aunque de él dicen que no pasa de cabo furriel del partido.

4. Entrega la sala de máquinas del PP a Teodoro García Egea, que se dedica a hacer y deshacer a su antojo sin importarle las consecuencias de sus decisiones. El poder es el poder y hay que demostrar que se ejerce. Todas sus intervenciones giran en torno a una idea de argumentario más o menos ingeniosa. De mamporrera utiliza a Cuca Gamarra, cuya sonrisa crispada levanta ampollas incluso entre los suyos.

5. Le pega un portazo a Vox en las narices con un “hasta aquí hemos llegado” mientras se debate la moción de censura en el Congreso de los Diputados para intentar echar a Pedro Sánchez de la presidencia del Gobierno. Casado parece que no se da cuenta de que necesita a Vox para gobernar en varias comunidades autónomas y, sobre todo, en el futuro Gobierno de España. Este quinto error es monumental.

6. En el asunto más importante de la legislatura, la cacareada reforma laboral, un diputado del PP se equivoca y gracias a su voto equivocado, pero inamovible, se aprueba la reforma. Así son los diputados del PP. Algunos no saben ni cómo votar.

7. Mientras a Isabel Díaz Ayuso se la ve feliz y relajada, la imagen que dan Casado y los suyos es de crispación y malestar. Tienen que echar mano de la guerra sucia para ver si acallan las ínfulas de la presidenta de la Comunidad madrileña, que cada día que pasa tiene más adeptos. La cara de cuerno, en política, es un monumental error.

8. En resumen, todos esos errores, fácilmente detectables a la que nos fijemos un poco, se resumen en el más grande de todos, el octavo: el discurso de Casado es de corta y pega, carece de ideas propias, copia los argumentaros de la cocina de García Egea y es tan negativo que asusta incluso a sus propios partidarios.

Jorge Trias Sagnier es abogado y escritor. Fue diputado del PP entre 1996 y 2000.

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