Luchar contra el antisemitismo

Hace un mes, el 27 de enero, se conmemoró en Yad Vashem y en muchos otros lugares del mundo la liberación del campo de exterminio de Auschwitz por las tropas del ejército soviético. En los meses siguientes al 27 de enero de 1945, las fuerzas aliadas liberaron otros lugares de horror, y dejaron en evidencia la verdadera dimensión de los crímenes nazis. La Shoá, el genocidio sistemático de los judíos europeos, fue una ruptura de la civilización y un crimen contra la humanidad a una escala sin precedentes. Tomando las palabras con las que lo expresó la Canciller Federal Angela Merkel, los alemanes sentimos una profunda vergüenza por los brutales crímenes que fueron cometidos aquí por alemanes, crímenes que superan los límites de todo lo concebible. Este recuerdo sigue siendo una responsabilidad y obligación perpetuas para nosotros los alemanes. Una res- ponsabilidad que se puede expresar de modo muy sencillo y, sin embargo, contundente: ¡Nunca más!

La Alemania de hoy no puede ser imaginada sin las enseñanzas de la dictadura nazi, de la terrible Segunda Guerra Mundial iniciada en suelo alemán, ni mucho menos sin la Shoá. El rostro interior y exterior de la Alemania actual no es concebible sin esta guerra y sin Auschwitz. No se puede explicar la mirada alemana sobre el mundo sin estas experiencias, ni nuestra política exterior, sin este legado. Quien haya estado en Yad Vashem puede percibir casi físicamente la fuerza del ¡Nunca más!

Dentro de pocos días, el 3 de marzo, Alemania asumirá por primera vez el liderazgo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés). La lucha contra el antisemitismo es la misión central de esta institución.

IHRA es un organismo internacional de carácter singular. Reúne a gobiernos y expertos no gubernamentales que buscan promover y apoyar la educación, la investigación y la memoria de la Shoá. Su fundación fue impulsada por el entonces Primer Ministro sueco Persson. Con el fin de conmemorar el 55 º aniversario de la liberación de Auschwitz, Persson invitó a un Foro Internacional sobre el Holocausto que se celebró en enero de 2000 en Estocolmo. En esta ocasión, 46 gobiernos aprobaron unánimemente una Declaración que se considera el documento fundacional de IHRA. Hoy en día el organismo cuenta con 34 Estados miembros. Cada uno de ellos ejerce la presidencia de IHRA por rotación anual. El hecho de que Alemania asuma la presidencia por primera vez este año representa una gran responsabilidad.

Los Estados fundadores de las Naciones Unidas y del proyecto europeo prometieron no olvidar la lección de la Shoá. Hay que guardar la memoria histórica contando las historias de las víctimas y honrando su memoria. Pero podemos ver que después de la Segunda Guerra Mundial el racismo, la xenofobia y el antisemitismo no han desaparecido del mundo, ni de Alemania, ni de Europa. Nuevamente hemos de observar ciertas tendencias hacia la negación y la imagen dis- torsionada de la Shoá. Negar o distorsionar sus horrores significa ignorar conscientemente los hechos irrefutables y resta importancia al sufrimiento de las víctimas y los supervivientes de las atrocidades perpetradas por los nazis y sus cómplices.

En sus palabras de inauguración de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el Presidente Federal, Frank-Walter Steinmeier, se refirió a estos fantasmas del pasado que hoy se disfrazan de otra manera: «Hoy se muestran también entre nosotros los malos espíritus del pasado vestidos con nuevos ropajes: el pensamiento tribal, el racismo, el antisemitismo. Esto empieza a envenenar otra vez los debates públicos. Así, en Alemania, pero ni mucho menos solo en Alemania, estamos llamados de nuevo: estamos llamados a defender nuestra visión elemental de la dignidad de cada persona y a luchar de verdad por nuestras sociedades abiertas».

También sabemos que la situación en Alemania y en Europa hoy en día es fundamentalmente diferente de la situación en los años treinta y cuarenta del siglo XX. Hay un hecho importante: las personas y los grupos que hoy en día manifiestan otra vez unos crudos antisemitismo y xenofobia, tienen al Estado y a toda la Unión Europea en su contra. Europa «se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres». Así lo dice el Tratado de Lisboa de la Unión Europea. Pero también es cierto que nuestros valores compartidos no lograron impedir ni que un terrorista ultraderechista casi consiguiera perpetrar una masacre en una sinagoga en Halle en el día de Yom Kippur ni que un supremacista asesinara a diez personas hace pocos días en Hanau.

Sin embargo, hoy en día no solo presenciamos ataques, sino que también tenemos que reconocer que los medios de comunicación social se utilizan cada vez más para difundir ideas antisemitas. Este es un desafío al que nuestras sociedades deben enfrentarse.

En los 75 años que han pasado desde la liberación de Auschwitz, los supervivientes del Holocausto han luchado por hallar las palabras y han encontrado palabras para experiencias que van más allá de todas las normas habituales de pensamiento e imaginación, como el Nobel de Literatura Imre Kertész. Sus palabras han ayudado a hacer visible al individuo víctima del asesinato: personas que perdieron a sus padres, hijos y hermanos; personas a las que les robaron su patria, sus sueños de futuro, su alegría de vivir y su dignidad; personas que quedaron destrozadas emocionalmente por el sufrimiento que se les infligió.

Cuantos menos supervivientes del Holocausto vayan quedando que puedan contarnos su historia, más difícil será acercarse a lo incomprensible y más importantes serán los auténticos lugares conmemorativos.

Durante su presidencia del IHRA, Alemania se centrará por lo tanto en medidas apropiadas contra la distorsión de la verdad sobre la Shoá. Un tema importante serán las recomendaciones para la enseñanza del Holocausto en los centros educativos.

El año 2021 se celebrará en mi país el Año Germano-Judío, que conmemora el 1.700º aniversario de la presencia judía documentada en el territorio que hoy es Alemania. El judaísmo desempeñó un papel determinante en la diversidad y riqueza cultural de nuestro país hasta la toma de poder de los nazis. Y para mi generación es un verdadero regalo saber que Alemania tuvo una fuerte inmigración judía incluso después de 1990. No permitiremos que aquellos que siembran odio y antisemitismo nos vuelvan a arrebatar este regalo, sino que lo guardaremos con esmero y lo defenderemos. El hecho de que las comunidades judías se hayan fortalecido de nuevo en los últimos treinta años es un signo de esperanza para nosotros los alemanes –por el que sentimos gratitud–, 75 años después de la liberación de Auschwitz.

Wolfgang Dold es embajador de la República Federal de Alemania en España.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *