Madrid 2016 ha hecho los deberes

Mañana, el Centro Bella de Copenhague acogerá a los miembros del Comité Internacional Olímpico que decidirán la ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos de 2.016. Como es sabido, concurren a esta elección cuatro ciudades: Chicago, Madrid, Río de Janeiro y Tokio. Cuatro urbes cosmopolitas, líderes en sus respectivos continentes, y todas con méritos más que suficientes para albergar unos Juegos Olímpicos. Pero sólo una será designada y deberá afrontar un reto que la situará en la primera línea de las ciudades del mundo.

Agradeciendo de antemano la amabilidad del director de ABC al invitarme a participar en esta prestigiosa Tercera página, quisiera compartir con los lectores algunas reflexiones en torno a esta elección, desde la humildad y la experiencia que me conceden 43 años de pertenencia al Comité Internacional Olímpico, 21 de ellos al frente de la Presidencia. No hay día que pasa en que no sea interrogado: ¿Madrid 2016 cuenta realmente con posibilidades de ser elegida? Mi respuesta es tan cauta como sincera: Madrid 2016 tiene las mismas posibilidades que las otras candidatas. No hay ciudades más favoritas que otras y sólo saldremos de dudas cuando el Presidente del CIO, el Dr. Jacques Rogge, desvele la incógnita, anunciando el nombre de la ciudad más votada por mis estimados colegas. Hasta ese momento, las cuatro ciudades cuentan con idénticas posibilidades.

El sistema de elección que el CIO adoptó en su momento garantiza plenamente la independencia y la transparencia de las votaciones. Es muy difícil – apurando, diría que resulta imposible- prever qué va a votar cada miembro del CIO porque solo responde ante su conciencia y no obedece a compromiso político, social o económico alguno. Desde mi experiencia personal, y solo considerando los años en los que presidí el CIO, he tenido la oportunidad de vivir situaciones en las que el veredicto final no ha coincidido con los vaticinios y favoritismos que barajaban los medios. No puede hablarse de sorpresa porque no hay favoritas. Para ganarse la confianza de los miembros del organismo olímpico, todas las ciudades se esmeran en preparar con rigor su dossier técnico y todas parten con idénticas posibilidades. Al final, se impondrá aquella que argumente mejor sus fortalezas y que comunique con más convicción.

Si repasamos la reciente historia olímpica y nos atenemos a lo que vaticinaron los medios, la japonesa Nagoya debería haber derrotado a Seúl para los Juegos de 1988; París y Barcelona se disputaron la final para 1992 con resultado 43-27 en la tercera ronda; Atenas era la gran «favorita» para los JJ.OO. del Centenario en 1996… y los Juegos viajaron a Atlanta; en el año 2000 el papel de «favorita» le fue asignado a la ciudad de Pekín y los miembros del CIO se decantaron por Sydney; en el 2004 se impuso Atenas; en el 2008 recayeron sobre Pekín mientras que toda la prensa apostaba ciegamente por París; para la cita del 2012 Madrid estuvo muy cerca: Londres derrotaba a París, mientras que Madrid se quedaba a solo un voto del paso a la gran final… La incertidumbre siempre está presente en el proceso electoral por la razón expuesta anteriormente: el voto del miembro del CIO es libre y secreto, no responde a ningún tipo de disciplina o presión, especialmente tras las reformas adoptadas durante el último tramo de mi Presidencia, como consecuencia del caso Salt Lake City. Ante la cita de Copenhague, Madrid se presenta con los deberes bien hechos. Madrid 2016 ha elaborado un proyecto excelente que ha merecido los elogios de los técnicos de la Comisión de Evaluación que la inspeccionaron y que se reunieron durante dos días con los dirigentes madrileños. La propuesta técnica de Madrid 2016 es impecable y da respuesta a todos los requerimientos exigidos para organizar los Juegos. Estos argumentos tendrán, sin duda, su influencia en la voluntad de los miembros votantes.

A mi juicio, los argumentos convincentes de Madrid 2016 son:

– Es un proyecto que puede palparse, real. El 70% de las instalaciones deportivas necesarias ya están construidas y acogen regularmente todo tipo de competiciones. La oferta de equipamientos deportivos de Madrid 2016 es espectacular, con la Caja Mágica del tenis, el Madrid Arena, el estadio Bernabéu o los pabellones de IFEMA.

– Apoyo popular. Es una baza muy valorada por los miembros del Comité Olímpico Internacional. Madrid 2016 ha sabido ganarse el apoyo de la gente. Este respaldo popular es sinónimo de ambiente festivo y entusiasmo, gradas repletas de gente que apoyan a los deportistas, verdaderos protagonistas de los Juegos.

– Unanimidad institucional. Todas las administraciones, no importa el color político, están con los Juegos, ofreciendo plenas garantías y los avales necesarios.

– Madrid cuenta con una red de transporte moderna que mueve diariamente a 5,5 millones de viajeros y que conecta todas las áreas olímpicas, permitiendo la movilidad fácil de los espectadores y contribuyendo a la protección del medio ambiente.

– Experiencia. En los últimos años, Madrid ha sido escenario de más de doscientos eventos deportivos internacionales, acumulando experiencia organizativa y afrontando esos compromisos con solvencia y garantías.

– Y a destacar como argumento determinante, el compromiso de la Corona con el Movimiento Olímpico. Don Juan Carlos fue olímpico en Múnich 72 y ha sabido trasmitir a la Familia su pasión por el deporte: la Reina Sofía estuvo en Roma 1960, el Príncipe de Asturias fue diploma olímpico en Barcelona 92, la Infanta Elena es una experta jinete, la Infanta Cristina compitió en vela y fue la abanderada en los Juegos de Seúl 88, el Duque de Palma fue doble medallista olímpico y la Infanta Doña Pilar presidió brillantemente la Federación Internacional de Hípica.

Faltan pocas horas para la nominación. Madrid 2016 ha realizado una campaña excelente, con un equipo de Champions, liderado por Alberto Ruiz- Gallardón y el vicealcalde Manuel Cobo; por Mercedes Coghen, que ha sabido ganarse el afecto de los miembros del CIO. Madrid 2016 es un ejemplo de cómo sumar voluntades: el apoyo sin fisuras del Consejo Superior de Deportes, con el secretario de Estado Jaime Lissavetski, verdadero líder de la etapa de oro que vive el deporte español; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el presidente del COE, Alejandro Blanco; y con el compromiso de todos los deportistas españoles… Y pido disculpas al lector por una referencia personal pero justa. Permítanme que destaque la labor desarrollada por mi hijo Juan Antonio Samaranch Salisachs, que en calidad de único miembro español del CIO ha recorrido miles de kilómetros y se ha volcado en favor de los valores de la candidatura, anteponiendo este objetivo a sus propios intereses profesionales.

Desde mi actual posición he contribuido modestamente a propagar el proyecto y a buscar apoyos. Repito que actuar hay que actuar de forma cauta y prudente. Madrid se enfrenta a inconvenientes que van más allá del excelente trabajo realizado y que pueden presentar dificultades y, desde luego, pueden influir más que las observaciones enunciadas por la Comisión de Evaluación, hoy subsanadas (especialmente eficaz ha sido el secretario de Estado para el Deporte a la hora de enmendar, vía decreto ley, las suspicacias sobre la aplicación de la legislación española antidopaje.) Las dificultades hacen referencia a la ley no escrita sobre la alternancia o rotación de continentes. Este es, hoy, el principal escollo a la vista, y esta tradición -repito, no escrita- es muy difícil de contrarrestar.

Le deseo suerte a Madrid 2016. Los ciudadanos de Madrid y de España debemos sentirnos orgullosos de estar en esta gran final y de competir contra otras grandes urbes. Lo que importa y lo que queda es el trabajo bien hecho. Y Madrid ha sacado una excelente nota.

Juan Antonio Samaranch, presidente de Honor del Comité Olímpico Internacional.