Mañana puede ser un día importante (a pesar de Sánchez y Feijóo)

Mañana puede ser un día importante para los defensores de la libertad en Cataluña. La plataforma Escuela de Todos, liderada por la incombustible Ana Losada, ha convocado una manifestación en defensa de nuestro derecho como ciudadanos a escolarizar a nuestros hijos también en español, lengua oficial común del conjunto de los españoles y mayoritaria entre los catalanes.

Para mi partido se trata de una convocatoria ineludible, porque su objetivo coincide con la razón de ser de nuestra fuerza política: la defensa de la libertad y la igualdad entre ciudadanos, y especialmente en lo relativo a los derechos lingüísticos, sistemáticamente conculcados por los sucesivos gobiernos de la Generalitat.

Mañana puede ser un día importante para los defensores de la igualdad, porque la manifestación impugna un sistema profundamente injusto y discriminatorio como el de la mal llamada inmersión lingüística, que perjudica sobremanera a los ciudadanos con menos recursos. Ciudadanos que, a diferencia del consejero catalán de Educación (Josep González i Cambray) y de otros prebostes nacionalistas, no pueden siquiera plantearse escolarizar a sus hijos en escuelas privadas que apuestan por un sistema trilingüe con asignaturas en castellano, catalán e inglés.

Mañana puede ser un día importante para nuestra democracia, porque lo único que exigiremos los miles de ciudadanos que recorreremos las calles de Barcelona, desde el Arco del Triunfo hasta las puertas del Parlament, será que Cataluña deje de ser la única región del mundo democrático occidental donde la mayoría de la población no puede escolarizar a sus hijos en su lengua materna, con todos los perjuicios que ello supone para nuestros hijos en términos de aprendizaje, por supuesto, pero también en términos culturales y emocionales.

Mañana puede ser un día importante para la convivencia, si los ciudadanos nos comportamos como tales y asumimos nuestra responsabilidad cívica participando en la manifestación de Escuela de Todos y proyectando una imagen de unidad frente a la imposición totalitaria de un sistema educativo basado en la exclusión del castellano como lengua vehicular. Sistema cuyo objetivo último no es el cultivo de la lengua catalana, sino el alejamiento cultural y sentimental entre los catalanes y los demás españoles.

Por todo ello, lamento profundamente la actitud vergonzante del presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, que en lugar de apoyar la manifestación de mañana se afana en predicar la añagaza de su "catalanismo constitucional" para ocupar en Cataluña el espacio que antaño representó la CiU de Jordi Pujol, Artur Mas y Josep Antoni Duran i Lleida, los mismos que decían que si los catalanes queríamos educar a nuestros hijos en español lo que teníamos que hacer era montar un colegio y pagárnoslo de nuestro bolsillo, "igual que montaron un japonés" (sic).

Eso es lo que ahora Feijóo, con su bilingüismo cordial, parece querer recuperar. De ahí que se haya borrado de la manifestación de mañana, que defiende todo lo contrario de lo que postula el nacionalismo lingüístico que gobierna Cataluña desde hace 40 años.

Nadie espera al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una manifestación por el bilingüismo y el respeto a nuestro derecho a educar a nuestros hijos también en español. No en vano Sánchez y sus pactos funestos están detrás de la argucia parlamentaria que desde el Parlament ha torpedeado la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de establecer un mínimo del 25% de horas lectivas en castellano en las aulas catalanas.

Sí cabría esperar otra cosa de quien aspira a desplazar a Sánchez por su entreguismo a nacionalistas y populistas. Pero Feijóo ha decidido mostrar a tumba abierta su concepción vaporosa de España como nación de ciudadanos libres e iguales, ensayada en Galicia con resonancias pujolistas.

Feijóo no estará mañana en Barcelona, para mayor gloria de ese espectral "catalanismo constitucionalista" y vergüenza de los cientos de miles de catalanes que no sólo sufrimos los efectos de una política lingüística infame, sino también los estragos que provoca la actitud pusilánime de políticos que gobiernan o aspiran a gobernar España.

Con Sánchez y Feijóo más preocupados por no incomodar a los guardianes de la "inmersión", Inés Arrimadas y los defensores de la libertad y la igualdad entre españoles estaremos mañana en Barcelona con Escuela de Todos. A pesar de los líderes del bipartidismo, mañana puede ser un día importante para nuestro país.

Carlos Carrizosa es presidente del Grupo de Ciutadans en el Parlamento de Cataluña.

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