Manipulación de la historia de la Guerra Civil

La traducción como manipulación histiográfica en el exilio: Análisis paratextual e intertextual de la Guerra Civil Española de Hugh Thomas

INTRODUCCIÓN

En los últimos años el campo de la traducción le ha dedicado una atención considerable a la influencia que ejerció la censura franquista en la traducción de textos subversivos. Muchos de estos estudios se centran en casos de manipulación y autocensura en textos literarios, tanto por parte de los traductores como del régimen (Sanz Gallego, 2013; Santaemilia, 2008; Lázaro, 2001). Sin embargo, durante la dictadura también se llevó a cabo la traducción de textos de otra índole. Tal es el caso de ciertas obras de carácter historiográfico y sus traducciones, que, tratando igualmente temas censurables para el régimen de Franco, hasta la fecha no han sido analizadas desde esta óptica.

El presente trabajo se centra precisamente en una obra de este tipo, en concreto en La Guerra Civil española del historiador Hugh Thomas, uno de los primeros estudios objetivos del conflicto desde el punto de vista imparcial de un autor liberal británico. Evidentemente, la versión de Thomas se separaba considerablemente de la interpretación oficial que mantenían las autoridades franquistas, a la sazón la única aceptable. Siendo consciente de que su obra sería censurada en España, Thomas cedió los derechos de la traducción española a la editorial Éditions Ruedo ibérico, la cual tenía intención de publicar la versión en castellano en el exilio encabezando la serie titulada “España contemporánea”.

El contenido y el tipo de obra, junto con las circunstancias extraordinarias en las que se enmarca la publicación de la traducción española, tales como el contexto histórico, la censura y el exilio, hacen preguntarse si la imagen que proyecta cada bando se mantiene inalterada en ambas versiones o si por el contrario existen manipulaciones de carácter ideológico. La metodología que se ha empleado en este análisis para comprobar la fiabilidad de la traducción ha consistido en un estudio paratextual e intertextual entre texto origen y texto meta. La primera parte del estudio se centra en los elementos paratextuales y en el marco espaciotemporal para cotejar ambas versiones en términos de recepción y discurso narrativo. La segunda sección se dedica a la comparación intertextual entre texto original y traducción con especial atención a temas trascendentales en el conflicto, como los orígenes de la guerra, número de víctimas, descripciones de tropas y batallas. En esta segunda parte se pretende verificar si la traducción al castellano contiene manipulaciones realizadas siguiendo un determinado patrón ideológico. Los resultados de este estudio pueden contribuir a aclarar si la imagen de cada bando que proyecta el autor británico en su obra en inglés coincide con la que percibe el lector de la traducción española. Teniendo en cuenta el papel fundamental de Hugh Thomas en la historiografía de la Guerra Civil española, las conclusiones de este estudio pueden condicionar ciertas interpretaciones del conflicto, haciendo pertinente su revisión.

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: UN TABÚ EN EL FRANQUISMO

La historia contemporánea en general fue un tabú durante la dictadura de Franco debido a que el régimen buscaba su legitimación en una serie de antecedentes cuidadosamente seleccionados. Rodgers señala que dado que la interpretación oficial era la única aceptada, la Guerra Civil se convirtió en un campo peligroso para los historiadores (Rodgers, 1999, p. 248). En ese sentido Aguilar Fernández explica que las autoridades franquistas impusieron una versión heroica del conflicto apoyándose en un control férreo de una serie de fuentes, como los medios de comunicación, los libros de texto y la literatura, de tal forma que se legitimara un único discurso histórico bajo la supervisión de las autoridades y la censura (Aguilar Fernández, 2002, pp. 266-267). Asimismo Cazorla-Sánchez añade que la memoria franquista de la guerra se terminó confundiendo con propaganda que circulaba en publicaciones, películas e incluso en el sistema educativo (Cazorla-Sánchez, 2014, p. 34). Por consiguiente, cualquier interpretación o narración de lo acontecido durante la Guerra Civil española que se separara del discurso oficial del régimen era, cuanto menos, censurable.

HUGH THOMAS

Nacido en 1931 el historiador británico Hugh Thomas publicó su obra La Guerra Civil española en 1961, la cual pronto se convirtió en una de las referencias más importantes en el estudio del conflicto. Muchos autores, como Faber, han destacado el carácter imparcial de Thomas, así como su ideología liberal (Faber, 2008, p. 210). Sin embargo, la objetividad y el rigor histórico del autor inglés representaban una amenaza para el régimen franquista, ya que en su obra los puntos de vista de ambos bandos eran tenidos en cuenta. En efecto, la influencia de Hugh Thomas era indiscutible y en ese sentido Reig Tapia indica que formaba parte de un selecto grupo de autores (entre los que se encontraban Gerald Brenan, Pierre Broué, Emile Témime, Herbert R. Southworth, Manuel Tuñón de Lara, Gabriel Jackson, Stanley G. Payne, Ramón Tamames y Max Gallo entre otros) cuyas obras provocaban “una desmedida irritación en los medios políticos del franquismo hasta el punto de crear una sección «especial»” dentro del Ministerio de Información y Turismo del que Manuel Fraga Iribarne era titular “para contrarrestar la influencia «ideológica» que […] pudiesen ejercer en las nuevas generaciones de españoles” (Reig Tapia, 1986, p. 47). Tal reacción, añade Reig Tapia, se debía a que las obras de estos autores, muchos de ellos historiadores, investigadores, universitarios y profesores, eran estudios serios y documentados, muy lejos de la propaganda antifranquista que reflejaba una realidad distorsionada (Reig Tapia, 1986, p. 47). De entre todos ellos destacaba la influencia que ejercían los estudios “provenientes del área cultural anglosajona”, es decir, los de Thomas, Brenan, Southworth, Jackson y Payne (Reig Tapia, 1986, p. 48).

LA EDITORIAL EN EL EXILIO

Éditions Ruedo ibérico fue fundada en París en 1961 por un grupo de españoles exiliados. A primera vista la editorial cumple todos los requisitos necesarios para ser considerada como una prototípica institución en el exilio. Según Shain, este tipo de institución suele ser fundada por exiliados políticos comprometidos con alguna causa contraria al régimen o considerados por este como agitadores (Shain, 1994, p. 826). En efecto, según Forment, cuatro de los cinco miembros fundadores de la editorial (José Martínez, Nicolás Sánchez-Albornoz, Ramón Viladás y Vicente Girbau) fueron encarcelados en España antes de su exilio y tres de ellos (Martínez, Sánchez-Albornoz y Viladás) se convirtieron en prófugos del régimen franquista (Forment, 2000, p. 181). En la misma línea, Shain destaca que los regímenes despóticos, vulnerables a la crítica y presión del exterior y dependientes del apoyo económico y militar norteamericano, en su propósito de desacreditar y silenciar a estas instituciones exiliadas, pueden llegar a hacer uso de diferentes medios, tales como la retirada de la ciudadanía, confiscación de propiedades, persecución de familiares, secuestros y asesinatos políticos (Shain, 1994, pp. 825-826). Teniendo en cuenta que ya desde sus inicios Ruedo ibérico se había convertido en asunto de Estado (Forment, 2000, p. 246), se puede entender que a lo largo de los años se sucedieran episodios del tipo que menciona Shain. Sin duda el más destacado ocurrió apenas un mes antes de la muerte de Franco. Durante la noche del 14 de octubre de 1975, la sede de Éditions Ruedo ibérico, ubicada en el número 6 de la Rue Latran de París, sufrió un atentado con bomba. A pesar de que la autoría fuera reivindicada por A. T. E. (Antiterrorismo contra ETA), el editor José Martínez acusó al Gobierno español en un artículo de opinión publicado en su revista Cuadernos de Ruedo ibérico. Martínez citaba al ministro francés del Interior, quien señalaba que existían organizaciones que colaboraban con la policía española dentro de territorio francés. Además Martínez mencionaba la presión franquista ejercida sobre el Gobierno francés exigiendo medidas contra los exiliados españoles y proporcionaba ejemplos que demostraban la creciente colaboración entre ambos países. Para la editorial las pérdidas derivadas del atentado se contabilizaron en millones de pesetas (1.000.000 pts. en daños y 2.000.000 pts. en pérdidas de ventas), convirtiéndolo en el peor ataque perpetrado por el régimen contra exiliados españoles desde 1944 y poniendo en riesgo la continuidad de la editorial (Martínez, 1975, pp. 202-209). Finalmente, Éditions Ruedo ibérico terminó quebrando en octubre de 1982 (Forment, 2000, p. 581).

Según hemos podido comprobar, Éditions Ruedo ibérico cumplía todos los requisitos que menciona Shain (1994) para ser considerada como una institución en el exilio. Sin embargo, según teorías más recientes como la de Brubaker, las instituciones en el exilio deben analizarse atendiendo tanto a su capacidad política de crear la identidad de un grupo social como a sus proyectos diaspóricos que en vez de describir el mundo, aspiran a reconstruirlo (Brubaker, 2006, p. 12). Desde este punto de vista es pertinente analizar si, para conseguir su objetivo de desestabilización del régimen franquista, Ruedo ibérico se limitó a seleccionar la obra de Hugh Thomas y a publicarla en el exilio o si fue un paso más allá. Para aclarar estas cuestiones es conveniente comparar la versión original con la traducción a nivel paratextual e intertextual. En este estudio se ha optado por realizar la comparación entre ambas versiones teniendo en cuenta las segundas ediciones, ya que fue precisamente la segunda edición española la que se sometió al escrutinio de la censura hasta en tres ocasiones, siendo censurada en 1971 y en 1974, y finalmente aceptada para su publicación en España en 1976, un año después de la muerte de Franco. Forment menciona una solicitud adicional en 1963 (Forment, 2000, p. 229), pero en el expediente de censura que se conserva en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares no se encuentra ningún documento que lo confirme.

EL DISCURSO NARRATIVO DE LA OBRA

Con una extensión considerable de más de 700 páginas, La Guerra Civil española es una de las primeras obras de investigación historiográfica sobre el conflicto. Dentro de la taxonomía de Baker sobre discursos narrativos (2006) y teniendo en cuenta que el autor es un historiador británico y por tanto un observador extranjero sin relación con las partes del conflicto, la obra se puede catalogar dentro del tipo conceptual o disciplinar (Baker, 2006, p. 39), que se caracteriza por su alto grado de objetividad. Como ya se ha señalado, en el momento de la publicación de la obra, Hugh Thomas era uno de los autores más influyentes en su campo gracias al rigor académico de sus investigaciones, hasta tal punto que, según Reig Tapia, “la obra de Thomas está considerada como la primera aportación seria al estudio de conjunto de la guerra civil española” ya que “hasta entonces, la historiografía oficial española no había sido capaz de publicar una obra de similares características” (Reig Tapia, 1986, p. 47). A diferencia de otros autores, el discurso narrativo de Thomas se caracterizaba por un alto grado de objetividad que se manifestaba en la representación de ambas partes del conflicto. Como ejemplo de esa objetividad, Reig Tapia menciona el capítulo 16 de La Guerra Civil española donde Thomas dedica once páginas a la represión nacionalista y doce a la republicana (Reig Tapia, 1986, p. 50), por lo que el lector no tenía la impresión de que la obra fuera propaganda, ya que el texto proporcionaba un enfoque equilibrado de las atrocidades cometidas por ambas partes.

La teoría de Somers sobre el discurso narrativo (Somers, 1994) se puede aplicar a este caso para observar la repercusión que tuvo la publicación de La Guerra Civil española. Somers explica que del mismo modo que el discurso narrativo puede utilizarse para configurar identidades, las transformaciones y cambios en los tipos de identidad (social, nacional, etc.) se pueden estudiar por medio de un análisis del discurso narrativo (Somers, 1994, p. 606). El intento de Franco por restringir el acceso a un tipo de discurso narrativo como la obra de Hugh Thomas, supuso un fenómeno equiparable a lo que Somers define como “silencio narrativo” (Somers, 1994, p. 631). Somers añade que al desafiar el silencio se pueden articular discursos narrativos de oposición que sienten las bases para reconstruir una nueva configuración de identidad (Somers, 1994, p. 631). En efecto, la publicación de la traducción de la obra de Thomas supuso un hito en la historia española contemporánea, ya que se consiguió dar voz a una identidad social silenciada por el franquismo, la identidad de aquellos que reclamaban acceso a una historiografía con rigor académico y con un discurso narrativo caracterizado por la objetividad.

CONTEXTO ESPACIOTEMPORAL

Según Baker, el contexto espaciotemporal ejerce una enorme influencia en la traducción, dado que ello supone la selección de un texto y su incorporación a una determinada situación que acentúe su discurso narrativo e incite al lector a establecer vínculos entre este y otros que le resulten más próximos (Baker, 2006, p. 112). Por tanto este factor puede ser decisivo para determinar ciertos aspectos relacionados con el proyecto diaspórico de la editorial, tales como las circunstancias que rodearon al proceso de publicación de la traducción española de la obra de Thomas, así como su posterior recepción.

Desde este punto de vista se puede observar cómo la publicación de la versión española respondía a una estrategia adoptada por la editorial en el exilio para conseguir un proyecto diaspórico. La selección del libro de Thomas ya era en sí una excelente elección como primera obra de la serie “España contemporánea” porque trataba uno de los grandes tabúes del franquismo sin caer en el tono partidista e interesado de otras crónicas propagandísticas de exiliados, lo cual, según Forment, dificultaba enormemente la labor de las autoridades franquistas (Forment, 2000, p. 200). Lógicamente, los editores de Ruedo ibérico eran conscientes de la influencia que ejercían los autores anglosajones y por ello se ponían en contacto con ellos. En el caso concreto de Hugh Thomas se observa que su perfil liberal no coincidía en absoluto con el de Éditions Ruedo ibérico, a la que algunos autores como Payne definían como “la editorial emigrada de izquierdas” (Payne, 1976, p. 306). Todos estos elementos contribuían a reforzar la objetividad del discurso narrativo de la obra.

El momento seleccionado para la publicación de la traducción española también fue cuidadosamente planeado por los editores de Éditions Ruedo ibérico, quienes también se aprovecharon de sus contactos en el exilio. En este sentido, el historiador británico Eric Hobsbawn desempeñó una función determinante como enlace entre autor y editores, ya que fue la persona encargada de proporcionarles acceso al manuscrito. Hobsbawn conocía a dos de los miembros fundadores: en 1960 compartía piso con Vicente Girbau en Bloomsbury y además tenía contacto con Nicolás Sánchez-Albornoz, que también vivía en Londres en esa época (Hobsbawn, 2003, p. 343; Forment, 2000, p. 188). La relación entre Thomas y Hobsbawn queda patente en una referencia paratextual, en concreto, en la introducción de La Guerra Civil española, donde Thomas les da las gracias “a Tom Burns, Eric Hobsbawn y el Dr. Batista y Roca que tuvieron la atención de leer y comentar, en todo o en parte, las pruebas de imprenta” (Thomas, 1967, p. vii).

Forment relata las circunstancias en las que se publicó la traducción española de la obra de Thomas. Según Forment, la intención inicial de los editores de Ruedo ibérico era publicarla en París antes de agosto de 1961 para que de esta forma pudieran adquirirla los españoles que pasaban sus vacaciones en Francia (Forment, 2000, p. 188). Este grupo destinatario suponía un mercado de gran importancia para la editorial en el exilio. Sin embargo, los traductores no respetaban las fechas de entrega y la fecha de fundación de la editorial tuvo que retrasarse hasta octubre de 1961, aunque los primeros 5.000 ejemplares no se imprimieron hasta justo antes de la Navidad de aquel año (Forment, 2000, pp. 195-197). A pesar de los retrasos, en lo que se refiere a la recepción, el volumen de ventas superó con creces todas las expectativas (Forment, 2000, p. 199) y Ruedo ibérico consiguió que los lectores españoles tuvieran acceso a una obra que contenía un discurso narrativo que las autoridades franquistas consideraban inaceptable.

ANÁLISIS PARATEXTUAL

Genette (1997) define paratexto como todos aquellos elementos que legitimados por el autor rodean una obra con la función de presentarla. En su taxonomía Genette realiza una distinción entre peritextos y epitextos, siendo la diferencia entre ambos tipos que los primeros están físicamente unidos a la obra (portada, serie, prólogo…) y los segundos no (entrevistas con el autor, correspondencia entre autor y editor, diarios, manuscritos…) (Genette, 1997, p. 5). Es evidente que un análisis paratextual puede ser de gran utilidad a la hora de comparar original y traducción en lo que se refiere a la presentación de la obra y de su discurso narrativo.

Al comparar ambas versiones teniendo en cuenta este criterio se pueden apreciar una serie de diferencias. En cuanto al formato se observa que el tamaño de la versión española (24cm x 15.25cm) es considerablemente mayor que el original (18.2cm x 11cm). Respecto a esta categoría Genette señala que los formatos mayores se han reservado tradicionalmente a las obras más serias y a las ediciones de prestigio. Del mismo modo, las series de ambas versiones inciden en la recepción de sus respectivos lectores. La traducción se presenta como una referencia principal con el número 1 de la serie “España contemporánea” dirigida por José Martínez y publicada por Ruedo ibérico, mientras que el original aparece con el número 2146 de la Penguin Main Series que comprende los números del 2001 al 2500, lo que hace que la versión inglesa pase más desapercibida. Evidentemente la primera impresión del lector de la traducción, que percibe que se encuentra ante una referencia destacada dentro de la historiografía española contemporánea, no coincide con la del lector del original, para quien la repercusión de la obra de Thomas se diluye al encontrarse entre otras de tipo literario y de autores tan dispares como Virginia Woolf, Iris Murdoch, Georges Simenon, Joseph Conrad, Henry James, William Faulkner, Doris Lessing, Ernest Hemingway, Truman Capote y Vladimir Nabokov, entre muchos otros.

Otro elemento paratextual que debe ser tenido en cuenta en este análisis es el prólogo. A lo largo de la historia la información incluida en esta sección ha sido examinada con detalle por parte de los censores. En concreto, den Hollander señala que ciertas ediciones de la Biblia podían ser censuradas aplicando como criterio principal la aparición o supresión de elementos paratextuales (den Hollander, 2003, pp. 159-172). Asimismo, Perovic indica que al constatar que los censores solían prestarle atención únicamente a las introducciones, muchos autores adaptaban estas secciones para ajustarlas a las expectativas de los censores y conseguir de este modo que se autorizara la publicación de la obra en cuestión (Perovic, 2010). Sin embargo, es conveniente añadir una observación respecto a este tipo de manipulación paratextual en el caso de obras traducidas, cuya responsabilidad recae si cabe más en el editor y en el traductor que en el autor del original.

Al comparar la obra original de Thomas con la traducción al español llama la atención la omisión de un elemento que contiene información determinante para el lector. La segunda edición en inglés contiene dos prólogos, el de la primera edición y el de la segunda, publicada por Penguin. Sin embargo, la segunda edición española, publicada dos años más tarde, incluye únicamente una sección con el título de “Introducción” y que corresponde al prólogo de la primera edición. Es decir, el prólogo de la segunda edición ha sido omitido, una omisión cuya responsabilidad es atribuible al editor de la versión española, José Martínez. A consecuencia de esta acción el lector de la traducción deja de tener acceso a un importante testimonio del autor que hemos traducido como: “Querría darles las gracias a Mr Herbert Southworth y al Señor José Martínez por haber tenido la gentileza de leer las pruebas de imprenta” (Thomas, 1965, p. 15) [1]. Esta última frase del prólogo de la segunda edición inglesa revela que José Martínez no desempeñó únicamente la función de editor de la traducción, sino que también estuvo involucrado en la revisión y corrección del texto original en inglés. A este respecto es pertinente recordar la condición de exiliado político de José Martínez, lo cual le convierte en parte interesada en el conflicto y añade un sesgo a su neutralidad. Al omitir este elemento paratextual se oculta cierta información que incide en el nivel de objetividad del texto, ya que el lector de la traducción no es consciente de la doble función de José Martínez como editor de la traducción española y revisor del original.

Sin embargo, esta omisión no es el único caso de manipulación a nivel paratextual. La comparación de los prólogos de las primeras ediciones muestra también una diferencia en lo que se refiere al nivel de fiabilidad del texto debido a que el traductor viola la ley de claridad de Chesterman (1997) en un pasaje en el que se definen los rasgos característicos del discurso narrativo de la obra de Thomas. Chesterman destaca la importancia de la claridad en la evaluación de traducciones y define este valor basándose en la percepción de la intención del emisor por parte del receptor, es decir, un mensaje tiene claridad si el receptor puede percibir el mensaje que pretende comunicar el emisor (Chesterman, 1997, p. 176). Del mismo modo, Chesterman añade que el traductor debe buscar traducir evitando lo opuesto de la claridad: oscuridad en la expresión, ambigüedad involuntaria, falta de lógica, confusión, etc. (Chesterman, 1997, p. 177). Mientras que en el original el autor afirma que su obra “es incompleta, llena de sombras, inadecuada” (Thomas, 1965, p. 11) [2], la traducción reza “sin embargo, este cuadro, como toda historia, será incompleto, insuficiente, lleno de sombras” (Thomas, 1967, p. v). La diferencia entre ambos textos es considerable. El original hace referencia a 1) falta de información, 2) cierta ambigüedad o falta de accesibilidad y 3) falta de exactitud de la información publicada. Resulta llamativo observar cómo la traducción hace uso del adjetivo “insuficiente” cuya interpretación es ambigua, por lo que, a pesar de utilizar también tres calificativos, el lector de la versión española puede entender que el autor apenas reconoce dos tipos de imprecisión: por falta de información y por ambigüedad, pero no necesariamente por falta de exactitud o distorsiones de la realidad. Sin embargo los adjetivos utilizados en ambas versiones no son la única diferencia apreciable en este fragmento en el que el autor hace autocrítica del discurso narrativo de su obra. El tiempo verbal que selecciona el traductor también debe ser tenido en cuenta según teorías sobre manipulación en traducción como la de Baker (2006, p. 111). En este caso la versión original en inglés se decanta por el uso del presente, lo cual se entiende como un hecho, una realidad, es decir, el discurso narrativo de la obra de Thomas contiene estas imprecisiones. Sin embargo en la traducción, al hacer uso del futuro, un tiempo que indica posibilidades, conjeturas e hipótesis, el lector percibe que el nivel de fiabilidad del texto en español es superior. Mientras que en el original en inglés el autor confiesa que existen tres tipos de imprecisiones, la traducción menciona la posibilidad de que puedan darse dos tipos.

ANÁLISIS COMPARATIVO INTERTEXTUAL ENTRE ORIGINAL Y TRADUCCIÓN

Como ya se ha mencionado Éditions Ruedo ibérico debe considerarse como una institución en el exilio con un proyecto diaspórico. Anteriormente se ha detallado cómo ese proyecto se centraba en proporcionar acceso a un discurso narrativo silenciado. Sin embargo, también se ha citado la teoría de Brubaker sobre instituciones en el exilio, que sostiene que sus objetivos no se limitan a describir el mundo, sino a reconstruirlo (Brubaker, 2006, p. 12). Sería entonces conveniente determinar si Éditions Ruedo ibérico fue más allá en sus funciones y terminó haciendo uso de la traducción para manipular la narración y los datos de ciertos pasajes de la historia reciente. A fin de dar respuesta a esta cuestión se hace necesario llevar a cabo una comparación intertextual entre la versión original y la traducción. Teniendo en cuenta el contexto histórico de publicación, el discurso narrativo, las teorías recientes sobre instituciones en el exilio y las diferencias en el nivel paratextual, a priori la hipótesis que se baraja es que no sería sorprendente encontrar algún caso de manipulación que siguiera un determinado tipo de patrón ideológico y favoreciera los intereses del bando republicano.

En esta sección se detallan los resultados de la comparación intertextual entre la versión inglesa (The Spanish Civil War, a partir de ahora abreviada como SCW) y la española (La Guerra Civil española, a partir de ahora abreviada como GCE). Todos los casos que aparecen comentados a continuación responden al patrón de manipulación en traducciones que Baker denomina “apropiación selectiva de texto” y que consiste en suprimir, acentuar o elaborar ciertos aspectos de un discurso narrativo del texto original (Baker, 2006, p. 171). Llama la atención cómo todos los casos de manipulación recogidos aluden a temas y episodios determinantes en el conflicto. Asimismo, en todos los casos el bando republicano se beneficia de la manipulación del traductor. A menos que se indique de otra manera, la edición utilizada para realizar la comparación intertextual entre versión original y traducción es la segunda, ya que fue esta la que se presentó a los censores en 1971, 1974 y 1976. Todas las omisiones, las adiciones y los cambios de sentido se han marcado en cursiva.

Respecto a los orígenes de la guerra, se observan manipulaciones en la narración del asesinato del Teniente José Castillo y en el de José Calvo Sotelo. Ambos episodios están considerados como los desencadenantes de la guerra. El Teniente Castillo era un guardia de asalto que fue asesinado por cuatro falangistas. La narración de su asesinato es un caso llamativo, ya que sufre un cambio progresivo. En la primera edición en inglés el autor revela que meses antes de su muerte, José Castillo había asesinado al primo de José Antonio, el Marqués de Heredia, durante los disturbios que rodearon el entierro de un guardia civil (“Earlier in the year, he had killed the Marquis of Heredia, a Falangist and first cousin of José Antonio, in the riot at the funeral of the member of the Civil Guard who had himself been shot at the fifth anniversary of the start of the Republic”; SCW, 1961, p. 120). En la segunda edición inglesa, además de omitirse ciertos detalles de este episodio como el nombre de la víctima y su parentesco con José Antonio, no se le otorga de forma explícita la autoría de ningún asesinato a José Castillo, ya que únicamente se menciona que estaba al cargo de la represión de unos disturbios en los que hubo alguna víctima mortal sin especificar más detalles (“Earlier in the year, in April, he had been in command of the troop of Asaltos [3] responsible for quelling the murderous riots at the funeral of the member of the Civil Guard who had himself been shot on the fifth anniversary of the start of the Republic”; SCW, 1965, p. 169). La traducción de esta segunda edición va un paso más allá y omite la referencia a cualquier víctima mortal en los disturbios: “Era quien, en abril, mandaba las fuerzas de asalto que reprimieron duramente los disturbios que acompañaron al entierro de un guardia civil muerto durante la celebración del quinto aniversario de la implantación de la República” (GCE, 1967, p. 139). Se puede observar cómo los detalles que se revelan en la narración de este suceso en la primera edición en inglés se van omitiendo paulatinamente en las siguientes versiones. De este modo, el lector de la segunda edición en inglés, además de desconocer la identidad de la víctima de los disturbios, deja de asociar la imagen de Castillo con la de un asesino. De forma similar, el lector de la traducción española ni siquiera es consciente de que los disturbios que rodearon el entierro del guardia civil se saldaron con víctimas mortales. De esta forma, el asesinato de Castillo deja de narrarse como si fuera una venganza o ajuste de cuentas. Casualmente el cambio paulatino en la narración de este episodio coincide con el grado de responsabilidad e involucración que va adquiriendo en la obra el editor de Ruedo ibérico, José Martínez, ya que, como se ha mencionado anteriormente, no tuvo ninguna responsabilidad en la primera edición inglesa, pero en la segunda edición desempeñó el papel de revisor y en la versión en castellano el de editor. Por consiguiente, la imagen de Castillo se ve beneficiada por la narración de los hechos de las versiones posteriores, que asimismo coinciden con un mayor grado de involucración del editor José Martínez. Igualmente es pertinente añadir que en este pasaje se observa otro caso de manipulación en la forma de describir la muerte del guardia civil, ya que la versión en inglés apunta a que fue asesinado (“who had himself been shot”), mientras que la traducción opta por una expresión que además de omitir el detalle del disparo ni siquiera se asocia necesariamente con una muerte causada por un acto deliberado de violencia (“muerto”).

El siguiente caso de manipulación se encuentra en la narración del asesinato de José Calvo Sotelo, cuyas dos versiones se reproducen en la tabla 1.

Al comparar la narración de los hechos como aparecen narrados en el texto original en inglés con la traducción se observa un cambio en el orden de los vehículos que resulta determinante. Mientras que en el original aparece en primer lugar la camioneta del Capitán Condés que se dirige hacia la casa de Calvo Sotelo y después el automóvil en dirección a la de Gil Robles, el orden en la traducción es el inverso. En principio esta diferencia no parece tener mayores repercusiones, sin embargo, al analizarla en combinación con la frase siguiente, se constata un caso de manipulación, ya que en el texto original el antecedente de “la primera de las dos partidas” hace referencia a la camioneta, mientras que en la traducción corresponde al automóvil. Por consiguiente, el texto en inglés señala al Capitán Condés como responsable de la muerte de Calvo Sotelo, mientras que la traducción omite este detalle y alude a una conspiración para matar a Gil Robles. Además, en lugar de mantener la equivalencia semántica y expresar la misma idea del original (“should be assassinated”) con una perífrasis obligativa (“debería/tendría que ser asesinado”), el traductor se decanta por otra opción (“podría ser asesinado”) que suaviza considerablemente la narración indicando como mera elucubración o posibilidad lo que inicialmente se expresaba como un propósito o una orden.

La narración de la muerte de Federico García Lorca también presenta diferencias entre ambas versiones (véase tabla 2).

Aunque a priori los adjetivos de ambas versiones puedan parecer casi equivalentes, se pueden apreciar diferencias. En vez de expresar la idea como el original y referirse a la muerte de Lorca como un crimen “inolvidable”, es decir, en términos de transitividad directa que se centran en el crimen como hecho (no se olvida su muerte), el traductor opta por la doble transitividad de “imperdonable” (no se le perdona 1) su muerte 2) a su asesino), que condena el asesinato y exige el procesamiento de los autores. Este último elemento es precisamente de gran importancia en este caso teniendo en cuenta que en el momento de la publicación de la obra de Thomas estaba en vigencia la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, donde no aparecía ninguna referencia explícita a la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad como el de Lorca. Esta situación cambió con la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad de 1968, pero la traducción española se publica un año antes, por lo que resulta comprensible que en la traducción se haya optado por una fórmula que exige que este crimen no quede impune independientemente de la convención vigente. Por último, la supresión del adverbio de duda “quizá” (“perhaps”) que aparece en el original refuerza la condena de la traducción.

La narración del episodio de Paracuellos de Jarama también contiene casos de manipulación según se desprende de la comparativa intertextual entre original y traducción. Este episodio constituyó, según Preston, “la mayor atrocidad acaecida en territorio republicano durante la guerra” (Preston, 2013, pp. 84-85). En el texto original Thomas narra la muerte de los presos políticos haciendo uso del término “masacrados” (“butchered”; SCW, 1965, p. 408), mientras que en la traducción aparece “asesinados” (GCE, 1967, p. 364). En lugar de expresar la idea aludiendo a una masacre como en el original, la traducción hace uso de una expresión que no implica necesariamente que las víctimas estuvieran indefensas. Asimismo, se observan más adelante otros dos casos de manipulación en la estimación del número de víctimas de las ejecuciones en masa que tuvieron lugar en Paracuellos, Madrid, San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz:

En este caso el contraste entre texto origen y traducción es extraordinario. En primer lugar, mientras que el lector de la versión en inglés entiende que las víctimas ascendieron a “varios miles” (“several thousand”), el lector de la traducción entiende que los cálculos son considerablemente inferiores y que apenas llegan a mil (“el millar aproximado”). Además, la realidad en cada caso se expresa de forma diferente debido a las connotaciones de los verbos utilizados en ambas versiones. El original hace uso del transitivo “asesinar” (“killed”) y la traducción lo expresa con el intransitivo “morir”, de forma que el lector de la versión española no entiende necesariamente que todas las muertes fueran causadas por actos deliberados de violencia. Una vez más, la traducción suaviza la responsabilidad del bando republicano.

La narración del bombardeo de Guernica también contiene un caso de manipulación en la traducción, donde se destaca la responsabilidad del General Mola. La versión española narra el episodio en los siguientes términos: “los alemanes bombardearon la ciudad deliberadamente con la intención de destruirla, para observar fríamente los efectos de un ataque de este tipo y, de este modo, cumplir al pie de la letra la amenaza de Mola del 31 de enero” (GCE, 1967, p. 495). Sin embargo, en comparación con el original se aprecian algunas diferencias, ya que en la versión inglesa se lee: “the Germans deliberately bombed the town in an attempt to destroy it, observe in a clinical way the effects of such a devastating attack, and thus carry out the instruction of Mola of 31 March” (SCW, 1965, p. 539). Aparte del cambio de mes (“marzo” por “enero”), se observa cómo en la traducción se ha añadido la locución “al pie de la letra” que añade énfasis a la condena del General Mola en el bombardeo denunciando su papel como autor intelectual y responsable único y exclusivo de la masacre. En este sentido debe tenerse en cuenta que el bombardeo de Guernica había llegado a ser un episodio polémico en lo que se refiere a la autoría, ya que, según algunos autores, el bando nacional había acusado a los republicanos de haber perpetrado el ataque (Solé i Sabaté y Villarroya, 2003, p. 122). El añadido en la traducción suponía hacer uso de la crónica de un historiador británico para destacar el papel de Mola como único autor intelectual del bombardeo y de esta forma disipar cualquier duda sobre la responsabilidad de este episodio.

La narración de las víctimas mortales del ejército republicano desde el fin de la guerra y el fin de 1939 también contiene manipulaciones (véase tabla 4).

Ambas versiones coinciden en que el número de víctimas republicanas entre el fin de la guerra y el fin de 1939 ascendió a 100.000. Sin embargo, la traducción se separa del original al referirse a civiles (“republicanos del pueblo”) mientras que en inglés el autor habla de militares (“the Republican rank and file”). Por consiguiente, la traducción extiende los crímenes del bando nacional denunciando que además de prisioneros de guerra también se ejecutó a civiles. A diferencia del lector del original que entiende que en aquel momento se produjeron crímenes de guerra, el lector de la traducción también observa una denuncia de crímenes de lesa humanidad.

Otro caso de manipulación se encuentra en la cita de una respuesta de Franco a Mussolini (véase tabla 5).

Al cambiar el adjetivo “gran” (“large”) del original por uno comparativo en la traducción (“mayor”), la afirmación de Franco cambia de sentido. Mientras que la versión en castellano sugiere que Franco confiesa haber asesinado ya a un número de españoles, el lector del texto en inglés no tiene esa impresión y no entiende en ningún caso que Franco confiese de forma implícita ningún crimen.

Respecto al número de víctimas es preciso destacar un caso de manipulación extremadamente llamativo que se encuentra en la última frase de la obra (véase tabla 6):

Al comparar ambas versiones se observa una diferencia de 100.000 víctimas mortales en las estimaciones de Hugh Thomas. Este caso de manipulación es especialmente llamativo para el análisis del conflicto porque además de aparecer como conclusión final de la investigación del historiador británico, este pasaje aborda uno de los temas de interés principales en el estudio de la Guerra Civil española. Teniendo en cuenta la influencia y el papel predominante de la obra de Thomas en la historiografía del siglo XX español, las manifiestas diferencias entre el original y la traducción hacen pertinente una revisión y subsiguiente matización de aquellos estudios académicos que se hayan basado en la obra de Thomas como fuente.

Por último se hace también necesario mencionar algunos casos de manipulación que se observan en pasajes que se centran en el tamaño de las tropas. Como en casos anteriores, la imagen del bando republicano sale beneficiada de la narración de los acontecimientos que ofrece la traducción. Un ejemplo es el número de falangistas que participaron en el alzamiento y que, según el original fue de “4.000” (SCW, 1965, p. 153), mientras que la traducción eleva esa cifra hasta los “40.000” (GCE, 1967, p. 123). A consecuencia de ello, el lector del texto español entiende que las tropas falangistas eran diez veces más numerosas de lo que informa el texto en inglés. Igualmente se observa cómo el tamaño de las Brigadas Internacionales que refleja la traducción es muy inferior al del texto original en inglés, en concreto, los “sesenta chipriotas” (“sixty Cypriots”) del Batallón Británico que se mencionan en el texto original (SCW, 1965, p. 488) se convierten en “seis chipriotas” en la traducción (GCE, 1967, p. 443), es decir, una cifra diez veces menor. La comparación intertextual demuestra que la traducción describe un bando nacional considerablemente mayor y un bando republicano más reducido. Los casos de manipulación desempeñan un papel esencial en la imagen que se proyecta de cada parte del conflicto. Todo ello hace que en la traducción el bando republicano aparezca con una imagen más heroica que la que se proyecta en el original.

CONCLUSIONES

El presente artículo ha sido capaz de dar respuesta a una serie de cuestiones relacionadas con la traducción de La Guerra Civil española de Hugh Thomas, como el rol y la estrategia del editor de Éditions Ruedo ibérico, el nivel de objetividad del discurso narrativo de cada versión, así como la fidelidad de la traducción. Los resultados de este análisis demuestran que la estrategia de la editorial en el exilio no se limitó a introducir la traducción de la obra de Thomas en un determinado contexto espaciotemporal, sino que además se apropió del texto con intención de apoyar un proyecto diaspórico que tenía como objetivos reivindicar una postura política silenciada por el franquismo y reescribir la realidad en beneficio del bando republicano y del Partido Comunista.

A diferencia del original, presentado de una forma que podía pasar desapercibido, la editorial Ruedo ibérico prefirió hacer uso de un formato en línea con una prestigiosa obra de referencia. Asimismo, en la traducción, el discurso narrativo de la obra de Thomas se perfiló para acentuar su objetividad y fiabilidad. Esta estrategia es visible en el tratamiento de ciertos elementos paratextuales tales como la omisión de un prólogo y un caso de manipulación en la traducción.

Sin embargo, el mayor logro de esta investigación es sin duda la revelación de una serie de casos determinantes de manipulación en la versión española de la obra de Hugh Thomas. Teniendo en cuenta su papel determinante, los resultados de este análisis tienen una gran repercusión en la historiografía sobre la Guerra Civil española. El artículo demuestra que el editor hizo uso de la traducción como medio para apoyar un proyecto diaspórico que más que describir una realidad pretendía reconstruirla. En comparación con el texto original la traducción española denuncia y subraya los crímenes del bando nacionalista, mientras que suaviza los del bando republicano. La editorial en el exilio Ruedo ibérico se apropió por tanto de la obra de Thomas para hacer de juez y parte en el conflicto.

Orwell sostenía que la historia la escriben los vencedores, sugiriendo que la objetividad del discurso narrativo que debe presidir una obra historiográfica o una investigación académica está sujeta a la influencia que ejerce un factor externo que es el poder y que se manifiesta de diversas formas, como por medio de la censura o de la manipulación. Evidencias de ello se encuentran en la historia más reciente, como aquí se demuestra al descubrir cómo los editores que patrocinan traducciones de referencias historiográficas pueden llegar a utilizarlas para modificar la interpretación y las conclusiones a las que llega uno de los grandes referentes de la historiografía moderna. Con este estudio se pretende llamar la atención hacia el papel decisivo que desempeña la traducción en la historia, así como destacar la necesidad de implementar una metodología que combine traducción e historiografía haciendo uso de un riguroso análisis paratextual e intertextual para, de este modo, discernir entre las conclusiones a las que llega el autor de una investigación y las que aparecen manipuladas en la traducción.

Guillermo Sanz Gallego, Universidad de Gante.


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NOTAS

[1] Las palabras textuales en ingles son: “I would like to thank Mr Herbert Southworth and Señor José Martínez for kindly reading the proofs. 1 April 1964 H.T.” (Thomas, 1965, p. 15).

[2] “Of course, like all history, this picture is incomplete, shadowy, inadequate” (Thomas, 1965, p. 11).

[3] En cursiva en el original.

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