Manuel Jesús González, economista e historiador

Acaba de morir un gran hombre de ciencia y miembro de número de la Real Academia de la Historia: Manuel Jesús González y González. Dedicó toda su vida al estudio y, como universitario y académico, a la investigación. Su infancia transcurrió en El Entrego (Principado de Asturias). Como hijo único, vivió su niñez y adolescencia muy unido a sus padres. Nació en 1941, en los peores momentos de la postguerra. Tuvo la suerte de contar con un padre ilustrado, amante de la lectura. Era costumbre en la casa que el padre, en las primeras horas de la noche, día tras día, leyese en voz alta, a su mujer y a su hijo, obras de Galdós, de Palacio Valdés, de Blasco Ibáñez, de Pereda. La afición a la buena literatura arraigó enseguida en el adolescente Manuel Jesús, por lo que se distinguió en la escuela de primeras letras de su pueblo natal y sobresalió entre sus compañeros en el bachillerato que cursó como alumno interno en el excelente colegio de la Inmaculada, en Gijón, regentado por los Jesuitas. Por consejo de su padre, hizo los estudios de Perito industrial y los terminó en 1963, con veintidós años. Como le interesaba la economía, en septiembre de ese año se matriculó en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas, en la Universidad de Madrid, en la sección de Económicas. Enseñaban en ella entonces catedráticos con muy buena formación teórica, por lo que pudo adquirir conocimientos que asimiló con su gran inteligencia y su notabilísima capacidad analítica. Cursó la licenciatura en Ciencias Económicas con gran éxito en cuanto a la formación adquirida y a las calificaciones que obtuvo. Se graduó en 1968 y siguió a continuación los cursos del doctorado. Simultáneamente se preparó para hacer las oposiciones a Economista del Estado, cuerpo de la administración pública entonces recientemente creado. Ingresó en este cuerpo en 1970 y fue destinado al Gabinete de Estudios de la Comisaría del Plan de Desarrollo Económico. Allí fue designado enseguida jefe del Servicio de Previsión y Coyuntura con gran actividad mientras estuvo vigente el III Plan de Desarrollo, bajo las conocidas directrices de «planificación indicativa», tan valoradas entonces e impulsadas por Laureano López Rodó desde la Presidencia del Gobierno. En aquellos años se hacían sentir los efectos tan positivos del plan de ajuste y liberalización económica, formulado por economistas que consiguieron impulsar medidas que era vital aplicar, dada la situación crítica de la economía española a finales de decenio 1950-1960. Entre estos economistas, destacaron Juan Sardá, Enrique Fuentes Quintana, Manuel Varela Parache y Juan Velarde. Ellos inspiraron las medidas que, al aplicarse, favorecieron la apertura al exterior y que pudiera actuar con más libertad la iniciativa privada, lo que originó las altas tasas de crecimiento que acercaron progresivamente el producto interior bruto español por habitante a la media de la Comunidad Económica Europea. Con las altas tasas de crecimiento del PIB, la convergencia conseguida a partir de 1970 explica que pudiera fundamentarse la transición política a partir de 1975 en una economía que mejoraba notablemente el bienestar de todos los españoles.

Desde que se matriculó en la Facultad madrileña, Manuel Jesús González se dedicó a leer obras de Cantillon, de Adam Smith, de David Ricardo, de Marx y, en general, de los principales economistas de los siglos XIX y XX. No fue un lector común de las obras de estos economistas sino que dedicó miles de horas a estudiarlas con tranquilidad y reflexión. No puedo citar a otros economistas españoles con quienes equipararle en cuanto a capacidad de estudio y a la asimilación crítica de lo leído. Él destacaba por su inteligencia, que demostraba en sus reflexiones, en debates académicos y en simples conversaciones con otros economistas. Siempre sorprendían la exactitud de sus razonamientos y su gran preparación. Su saber y vocación como profesor le garantizaron el éxito para alcanzar la vinculación a la Universidad como catedrático. Después de doctorarse en 1975 con una tesis sobre el Plan de estabilización de 1959, por la que alcanzó la máxima calificación, comenzó a publicar importantes libros, entre los que destacan el dedicado al Instituto Nacional de Industria, en colaboración con Pedro Schwartz, (1978); La economía política del franquismo, (1940-1970). Dirigismo, mercado y planificación, (1979); Pensamiento económico español en perspectiva. Evolución de las ideas económicas en España: bases para una interpretación, (1994); en colaboración con Isabel Mendoza ¿A dónde va el sector público? Del Estado del Bienestar al bienestar con menos estado, (1994); La Universidad del siglo XXI: libertad, competencia y calidad, (1999); El empresario y la economía de Mercado (Premio Libre Empresa, 2003); El concepto de orden social en la historia del pensamiento económico, discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia, (2004) y más de un centenar de artículos que publicó en libros colectivos y en revistas de historia y de economía.

Manuel Jesús González, después de vincularse a la Universidad Autónoma de Madrid como profesor agregado de Historia de las doctrinas económicas, concursó con éxito a la cátedra de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad de Oviedo, en 1982. Pasó después, como catedrático de la misma asignatura, a la Universidad Autónoma de Madrid y, posteriormente, a la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Durante los años de su primera juventud, Manuel Jesús González aspiraba a que se consiguiese alcanzar un cambio político en España, que restableciera las libertades públicas, la libertad de sindicación y los partidos políticos. Se sintió atraído por la Unión Sindical Obrera (USO), en la que militó, y después en la Federación de Partidos Socialistas. Sus estudios de economía, sus muchas lecturas y su capacidad de observación analítica de la realidad española y mundial le llevaron a dar prioridad y a aplicar en el análisis sus enriquecidos planteamientos teóricos. Por ello ingresó a militar en Unión Liberal, de la que, en 1982, fue vicesecretario general. Sus vinculaciones a la política activa le llevaron a ser secretario de Estado de Universidades en el Ministerio de Educación, siendo ministra Esperanza Aguirre, que había militado con él en Unión Liberal. Durante el tiempo en que fue secretario de Estado, consiguió una mayor racionalidad en los planes de estudio y establecer un programa de créditos bancarios para alumnos de los últimos cursos de la licenciatura. También trató de racionalizar el acceso a las cátedras universitarias. En el año 2005, fue nombrado presidente de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid, con lo que procedió a una eficaz fiscalización y economía en los distintos ámbitos del sector público comunitario.

Manuel Jesús González reunía excepcional inteligencia, capacidad de estudio y reflexión, que cultivó y acrecentó desde su infancia. Jamás dilapidó su tiempo: lo supo emplear para formarse, para aplicar el análisis teórico al conocimiento de la realidad, para servir a las instituciones a las que perteneció, de lo que quedan notabilísimas pruebas en la Real Academia de la Historia, para conseguir su mejor funcionamiento, tanto en su economía como en sus actividades investigadoras. También supo mantener y acrecentar sus lealtades y su fidelidad a principios que jamás vulneró, a amigos y a compañeros. Hemos perdido a un gran académico, a un notabilísimo catedrático y a un gran hombre de bien.

Por Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, director de la Real Academia de la Historia.

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