Mariano Rajoy amenaza con extender el control sobre Cataluña

Carles Puigdemont en Bélgica el 12 de enero Credit Virginia Mayo/Associated Press
Carles Puigdemont en Bélgica el 12 de enero Credit Virginia Mayo/Associated Press

El presidente español Mariano Rajoy amagó este lunes con extender el control del gobierno central sobre Cataluña si los legisladores independentistas recién elegidos permiten que Carles Puigdemont regrese a la Generalidad y gobierne desde el exilio.

El gobierno de Puigdemont fue retirado del cargo en octubre del año pasado después de impulsar una declaración independentista y el gobierno central convocó nuevas elecciones con la esperanza de que hubiera un cambio de liderazgo.

Sin embargo, las elecciones del 21 de diciembre no llevaron al resultado que buscaba Rajoy, pues los partidos independentistas obtuvieron el 47,5 por ciento del voto.

Y ahora Puigdemont se apresta a ser investido de nuevo como el presidente regional —el parlamento se reúne el miércoles y posiblemente elija a un nuevo líder en las próximas dos semanas— pese a que está exiliado en Bélgica y tiene en su contra cargos por sedición, rebelión y malversación de fondos públicos.

Rajoy, ante funcionarios del Partido Popular, describió como “absurdo” el plan de los parlamentarios de investir a Puigdemont, “estando fugado de la justicia”, vía teleconferencia o que otro legislador lea el discurso de aceptación del cargo en su nombre.

“Un presidente debe comparecer ante la Cámara para pedir el voto y para someterse al control de diputados”, dijo Rajoy. “Se debe recuperar el realismo”. Indicó que si Puigdemont es elegido para liderar la Generalidad y no toma posesión físicamente, “el artículo 155 seguirá en vigor”.

La advertencia de Rajoy es un aparente intento de ejercer presión sobre los parlamentarios independentistas, que de por sí están divididos sobre cómo revivir sus promesas de separarse del mando español.

Los separatistas saben que “cualquier interpretación benévola de las reglas a favor de Puigdemont abriría la puerta a un fallo de la Corte Constitucional, lo cual bloquearía todo”, dijo Pablo Simón, politólogo y profesor de la Universidad Carlos III en Madrid.

Por el otro lado, añadió, “si no es Puigdemont, ¿cuál es la alternativa?”.

La frágil mayoría parlamentaria de los independentistas también está bajo prueba dado que ocho de los setenta legisladores están en prisión por los cargos o en Bélgica como Puigdemont.

Oriol Junqueras, el exvicepresidente catalán, está entre los políticos encarcelados a los que se les ha negado la salida bajo fianza.

La postura inamovible de Rajoy es también una nueva muestra de la disputa entre las autoridades catalanas y Madrid, que ahora podría extenderse de manera indefinida.

La región ha buscado la independencia desde hace generaciones, pero esos impulsos fueron apuntalados durante los últimos años con las denuncias de que el gobierno central se queda con buena parte de la riqueza de la próspera región en el noreste.

Aun así, mientras Rajoy hablaba con los funcionarios, una corte en Barcelona halló culpable al anterior partido gobernante, el independentista Convergencia Democrática de Cataluña, de haber aceptado unos 6,6 millones de euros (alrededor de 8,2 millones de dólares) en sobornos por la entrega de contratos para renovar una de las principales salas de concierto de la ciudad, el Palau de la Música. La mayoría de esos contratos terminaron en manos de Ferrovial, una de las principales constructoras españolas.

El extesorero del partido, Daniel Osàcar, fue condenado a cuatro años y cinco meses de prisión, y una docena de exfuncionarios y consultores que trabajaban en el Palau también fueron sentenciados.

Félix Millet, quien creó y administraba la fundación respectiva del Palau, fue sentenciado a casi diez años de prisión y una multa de 4,12 millones de euros (alrededor de cinco millones de dólares) por malversación de fondos públicos y apropiación indebida.

En total, la corte halló que fueron desviados más de 23,7 millones de euros de fondos públicos entre 1999 y 2009.

Es probable que el fallo de la corte sea utilizado por quienes promueven la unidad española para argumentar que el liderazgo catalán ha tenido la misma mano en el desvío de recursos que la que acusan que tiene Madrid y que la independencia no solucionaría esos casos de corrupción.

Convergencia fue fundada por Jordi Pujol después del regreso a la democracia; Pujol después gobernó en la Generalidad de 1980 a 2003.

Fue sucedido por Artur Mas, quien impulsó el movimiento independentista en 2012 tras una disputa sobre si Cataluña debía recibir mejor trato fiscal como parte del sistema hacendario de España, que busca redistribuir fondos de las regiones más acaudaladas a las más empobrecidas.

Mas defendió este lunes a Convergencia al argumentar que el partido —que fue disuelto en 2016 y ahora tiene otro nombre— ya pagó un “precio muy alto” por esas investigaciones de corrupción.

“¿Cuántas responsabilidades políticas más puede haber cuando el propio partido ha desaparecido?”, escribió Mas.

En tanto, en Madrid, Rajoy también enfrenta cada vez más presión por críticas de que su convocatoria de la elección anticipada en Cataluña resultó en otra victoria separatista mientras que su Partido Popular quedó en último lugar en la región.

Rajoy reconoció el lunes que el partido ha cometido errores, pero defendió su gestión respecto al tema catalán al indicar que ha tomado decisiones buenas “para España, aunque acaso no lo hayan sido para el Partido Popular”.

Raphael Minder has been based in Madrid as the Spain and Portugal correspondent for The New York Times since April 2010.

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