Marroquíes y segundas generaciones entre los yihadistas en España

Tema

Aunque una amplia mayoría de los yihadistas en España son actualmente marroquíes o descendientes de marroquíes, es más probable que alguien originario de Marruecos se implique en actividades terroristas si reside en España que si lo hace en Marruecos.

Resumen

El yihadismo global ya no es, en España, una amenaza que fundamentalmente proviene del exterior y se relacionada con extranjeros. La nacionalidad o el país de nacimiento de los yihadistas detenidos o muertos en nuestro país entre 2013 y 2017 revelan que el componente autóctono de dicho fenómeno tiene una relevancia próxima a la del foráneo. Este componente foráneo lo forman básicamente individuos nacidos en Marruecos y procede en particular de la región geográfica e históricamente delimitada del Rif. El componente autóctono procede sobre todo de individuos nacidos en las ciudades de Ceuta y Melilla, así como en Cataluña. Pero seis de cada diez del total de individuos objeto de este estudio pertenecían al segmento social de las segundas generaciones. Hablar actualmente de yihadistas en España es principalmente hacerlo de individuos con nacionalidad o ascendiente marroquí, lo que implica que sobre nuestro país se proyecta un problema existente en Marruecos y requiere mantener una adecuada cooperación bilateral. Pero es más fácil que alguien con origen marroquí se implique en actividades terroristas si reside en España que en Marruecos, lo cual sugiere un problema en nuestro país con el acomodo de segundas generaciones y apela a prevenir eficazmente la radicalización violenta.

Análisis

A lo largo del quinquenio transcurrido desde 2013 hasta 2017 en España han sido detenidos 233 yihadistas y fallecieron 8 más, estos últimos integrantes de la célula que llevó a cabo los atentados de Barcelona y Cambrils. En conjunto, una amplia mayoría de estos 241 yihadistas detenidos o muertos en España son hombres (89,6%), con entre 18 y 38 años de edad en el momento de ser aprehendidos (68,1%). Pero otros de sus rasgos sociodemográficos más comunes están relacionados con su origen y ascendiente migratorio. A fin de arrojar luz sobre estas últimas dos variables –¿cuáles son las nacionalidades, los países de nacimiento y las específicas demarcaciones territoriales de que proceden? ¿En qué medida se trata de inmigrantes de primera generación, segundas generaciones o individuos sin ascendiente migratorio? ¿qué nos indica la evidencia existente sobre la realidad del yihadismo global en nuestro país?– analizamos a continuación los datos que, referidos a las mismas, contiene en la Base de Datos Elcano sobre Yihadistas en España (BDEYE).1 Nuestras fuentes han sido los sumarios y otros documentos judiciales legalmente accesibles, así como las vistas orales celebradas en la Audiencia Nacional, además de informes policiales y notas informativas del Ministerio del Interior. Ocasionalmente hemos recurrido también a entrevistas con expertos policiales y, en menor medida, a fuentes de prensa.

Nacionalidad y país de nacimiento

Casi la mitad de los yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017 son de nacionalidad marroquí, concretamente el 46% (tabla 1). Un 37,9% del total tiene, por su parte, la nacionalidad española. El restante 16,1% incluye a individuos de hasta 19 nacionalidades diferentes de la marroquí o de la española, ocho de las cuales corresponden a otros países europeos y dos a otros países magrebíes, pero cinco más son latinoamericanas, dos de Oriente Medio y otras dos asiáticas.2 Por su parte, el 53% de aquellos mismos yihadistas, que constituyen el objeto de nuestro estudio, nació en Marruecos y un 29,5% en España. El 17,5% adicional comprende individuos nacidos en otros veinte países, añadiendo a los ya aludidos dos más correspondientes asimismo a países Oriente Medio.3

Tabla 1. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, según país de nacionalidad y país de nacimiento (en %)

El porcentaje de detenidos o muertos con nacionalidades distintas a la marroquí o a la española registra un valor muy cercano al de los nacidos fuera de Marruecos o de España, el 16,1% y un 17,5% respectivamente. Pero el de quienes tenían nacionalidad marroquí es, como puede observarse, inferior en siete puntos porcentuales al 53% de los nacidos en Marruecos, de igual modo que el de quienes contaban con nacionalidad española es ocho puntos porcentuales superior al 29,5% de los nacidos en España. Estas pequeñas pero significativas disparidades obedecen a que 12 de los yihadistas aprehendidos o fallecidos en España entre 2013 y 2017 pero nacidos en Marruecos adquirieron a lo largo de su vida la nacionalidad española, otro la nacionalidad danesa y uno más la nacionalidad holandesa.

Así, casi todos los yihadistas de nacionalidad marroquí nacieron en Marruecos, al igual que algunos de quienes contaban con la nacionalidad española (tabla 2). Para entender adecuadamente por qué una gran mayoría de los detenidos o muertos nacidos en Marruecos no poseían la nacionalidad española es conveniente tener en consideración, como hacemos más adelante, si se trata de inmigrantes o de sus descendientes. Pero también que la nacionalidad marroquí es formalmente irrenunciable, no existiendo tratado de doble nacionalidad entre Marruecos y España.4 Ambas y otras circunstancias, como las expectativas de retorno que a menudo albergan los llegados de Marruecos en tanto que inmigrantes económicos, condicionan la eventual naturalización de quienes, nacidos en este último país, residen en España el mínimo de diez años requerido por ley para obtener la nacionalidad española.5

Tabla 2. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, según país de nacimiento, para diferentes nacionalidades (en %)

Entre los yihadistas que son objeto de este estudio y nacieron en Marruecos hay, sin embargo, quienes renunciaron expresamente a su posible naturalización en España, incluso reuniendo los requisitos legalmente necesarios para ello. Así ocurrió con Ayoub Motchou, un marroquí nacido en 1994 en Kenitra, detenido a la edad de 21 años tras un proceso más bien acelerado de radicalización básicamente online y condenado en 2017 por adoctrinamiento terrorista.6 Motchou residió desde que era un niño, junto a sus padres y hermanos, en las localidades de Figueres y Llançà, ambas dentro de la provincia catalana de Gerona, pero se negó a solicitar la nacionalidad española, en contraste con lo que hizo el resto de su familia. Todo indica que la opción personal de este individuo, que contaba con antecedentes penales por robo con violencia y tráfico ilícito de drogas, obedeció a sentimientos de animadversión hacia la que era su sociedad de acogida.7

Es reseñable que tanto los individuos de nacionalidad marroquí como los de nacionalidad española han incrementado notablemente su presencia entre los yihadistas en España desde mediados de la pasada década, al igual que ha ocurrido con los nacidos en Marruecos y los nacidos en España.8 La decisiva irrupción de los individuos que tienen a Marruecos como país de nacionalidad o de nacimiento quedó de manifiesto entre los integrantes de la red del 11-M. Aunque el número de yihadistas relacionados de uno u otro modo con dicho entramado pudo ser mayor, cabe hablar con fundamento sobre al menos 25 de sus integrantes, todos extranjeros, 21 de nacionalidad marroquí y nacidos en Marruecos, al igual que el adjunto al mando de operaciones externas de al-Qaeda que desde Pakistán estaba en contacto con los cabecillas de la mencionada red terrorista.9

El incremento reciente que registran, entre los yihadistas detenidos o muertos en España, los individuos que tienen a Marruecos como país de nacimiento o de nacionalidad es, con todo, menos marcado que el contabilizado para los de nacionalidad española o para los nacidos en España. Aquellos primeros alcanzaban, para el periodo de 2013 a 2017, porcentajes que eran diez puntos superiores a los del periodo precedente, de 2004 a 2012, tanto respecto al país de nacionalidad como al país de nacimiento (tabla 3). Estos segundos, por su parte, multiplican por cuatro y por seis, respectivamente, en el periodo de 2013 a 2017, los porcentajes referidos a España como país de nacionalidad y nacimiento correspondientes al periodo precedente, de 2004 a 2012.10

Tabla 3. Yihadistas condenados o muertos en España entre 2013 y 2017, según país de nacionalidad y país de nacimiento, para distintos periodos (en %)

En conjunto, los datos sobre nacionalidad y país de nacimiento ponen de manifiesto cuáles son actualmente los dos grandes componentes del yihadismo global en España. Por una parte, el componente foráneo, que es un componente básicamente marroquí. Por otra parte, el componente autóctono o componente español. El monto de este último componente evidencia, en primer lugar, que no estamos ya ante un fenómeno emanado casi exclusivamente del exterior, como venía ocurriendo desde la penetración del yihadismo global en España durante la primera mitad de la década de los noventa del pasado siglo y hasta que las comunidades musulmanas de nuestro país empezaran a verse, como otras de nuestro entorno europeo, afectadas por la movilización yihadista que se inició en 2012 con el desencadenamiento de la guerra civil en Siria.

Poco sorprende, de otro lado, la configuración esencialmente marroquí del todavía mayoritario componente foráneo. Esta realidad tiene una explicación que es en gran medida demográfica y está relacionada con los flujos migratorios hacia España desde su país islámico más próximo, es decir, Marruecos. En 2015, el 67,9% de los extranjeros residentes en España que procedían de países mayoritariamente musulmanes era de nacionalidad marroquí y un 67,7% había nacido en Marruecos.11 Pero, junto a este factor demográfico, no debe obviarse el hecho de que Marruecos es también un país donde existe una cultura popular con determinados contenidos religiosos, como los referidos al islam morabito, con sus legendarios guerreros santos sacrificados a sí mismos y venerados en mausoleos, cuya vigencia habría hecho posible que sectores de la población, como en concreto los jóvenes, se muestren especialmente receptivos a interpretaciones islamistas y combatientes de la noción de yihad o de la práctica del martirio.12

El yihadismo global llegó a contar en Marruecos, al menos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, con un grado relevante de aprobación social, medido en términos de apoyo a los actos de terrorismo suicida en defensa del islam dentro del propio país o de confianza en Osama bin Laden, el fundador de al-Qaeda, cuando era líder de esta estructura terrorista.13 Entonces, aproximadamente un decenio antes de comenzar la actual movilización yihadista, seis de cada 10 de los individuos objeto de nuestro estudio que eran nacidos en Marruecos tenían entre 15 y 40 años, la mitad entre 15 y 30 o un tercio entre 15 y 25.14 Es decir, se encontraban en momentos del ciclo vital muy importantes cuando no decisivos en sus respectivas trayectorias individuales de socialización política.

A la vista de los notables niveles de aceptación social del yihadismo global en Marruecos no es extraño que el país haya sido escenario de cruentos incidentes yihadistas como los de Casablanca en mayo de 2003, además de los ocurridos en marzo y abril de 2007 en la misma ciudad o el de Marrakech en abril de 2011.15 Según datos ofrecidos por las propias autoridades marroquíes, desde 2002 hasta 2017, en el país se desarticularon 174 células terroristas, 60 de ellas relacionadas con organizaciones yihadistas activas en Siria e Irak.16 A esta zona de conflicto se habían desplazado desde Marruecos, hasta octubre de 2017, más de 1.660 combatientes terroristas extranjeros (CTE) –cerca de 50 por cada millón de habitantes– para incorporarse a organizaciones yihadistas como, de particular interés desde una perspectiva española por su denominación, Sham al-Andalus, pero principalmente Estado Islámico (EI).17

Componentes foráneo y autóctono

Más allá de determinar, como hemos hecho en el epígrafe anterior, los actuales componentes foráneo y autóctono del yihadismo global en España, de acuerdo con la nacionalidad y el país de nacimiento de los yihadistas detenidos o muertos en nuestro país entre 2013 y 2017, cabe preguntarse: ¿de dónde proceden exactamente, en Marruecos y en España, los individuos que integran esos dos componentes del fenómeno? ¿Cuál es el origen concreto del componente básicamente marroquí, en atención a las demarcaciones natales de los nacidos en Marruecos? ¿Qué se deduce de los datos existentes acerca de ello? ¿Y cuál la procedencia específica del componente español, según las localidades natales de los nacidos en España? ¿Cómo interpretar la evidencia disponible al respecto?

Empecemos por los yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017 pero nacidos en Marruecos, es decir, esencialmente el componente foráneo del yihadismo global en nuestro país. No menos de la mitad de los mismos procede de la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas (tabla 4). En proporciones menores, siempre de acuerdo con el total de los casos para los cuales ha sido posible recopilar información, nacieron en la región Oriental y en la de Rabat-Salé-Kenitra. El resto, hasta una quinta parte de dicho subconjunto, nació en otras siete regiones marroquíes, si bien en porcentajes que no resultan suficientemente relevantes para ninguna de ellas. Su procedencia se corresponde, en general, con las zonas de donde, a lo largo de las últimas décadas, ha provenido la mayor parte de la inmigración marroquí en España.18

Tabla 4. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, según región de nacimiento de los nacidos en Marruecos (en %)

Esas zonas de las cuales procede una mayoría de los yihadistas objeto de nuestro estudio y que nacieron en Marruecos son, en buena medida, provincias y prefecturas situadas a lo largo del Rif, vasta área montañosa que se extiende, pegada a la costa mediterránea, desde las ciudades de Tánger y Tetuán hasta el valle del río Moulouya, cerca ya de la frontera con Argelia. Aunque no se trata de una entidad administrativa, sino de un espacio delimitado por la geografía y definido por la historia, el Rif atraviesa amplias porciones de las regiones de Tánger-Tetuán-Alhucemas, Fez-Meknés y Oriental. Así, cabe estimar que al menos seis de cada 10 de aquellos individuos nacidos en Marruecos procede de localidades ubicadas en el Rif, principal si bien no exclusivamente de las demarcaciones correspondientes a la provincia de Tetuán, la prefectura de Tanger-Assilah y la provincia de Nador.

A la población del Rif, mayoritariamente árabe y bereber, que hace uso de lenguas vernáculas con variable intensidad según zonas, es común una tradición contemporánea de rebelión, que lo fue primero frente a la presencia colonial española y después contra la propia monarquía alauita.19 También le es común el hecho de habitar un territorio de espacios agrestes que se encuentra entre los más desfavorecidos de Marruecos. Una pobreza generalizada y el vacío en la provisión estatal de bienes públicos ha propiciado redes de tráfico ilícito y el arraigo de movimientos islamistas o más concretamente salafistas.20 Ese bagaje de cultura política asociada a una tradición de violencia insurgente y esta experiencia socioeconómica harían que entre los rifeños emigrados a Europa Occidental –y sobre todo sus descendientes o segundas generaciones—se haya observado, desde que existe el yihadismo global, una mayor incidencia de los procesos de radicalización violenta e implicación terrorista respecto a los de otras zonas del país magrebí.21

Acerca de los individuos que integran el componente autóctono del yihadismo global en España, es decir de los yihadistas nacidos dentro de nuestro país, hay que constatar, en primer lugar, que casi tres cuartas partes de los mismos proceden de las ciudades de Ceuta y Melilla, precisamente situadas en el mismo entorno del Rif al cual acabamos de referirnos en relación con el componente foráneo, esencialmente marroquí (tabla 5). La primera de estas dos ciudades norteafricanas, con un 44,4% de los detenidos o muertos entre 2013 y 2017 nacidos en España, registra un valor considerablemente superior al 28,6% de la segunda.22 Cataluña aglutina al 14,3% del mismo subconjunto de yihadistas nacidos dentro del territorio español. Ninguna de las siete otras Comunidades Autónomas en que nació alguno de estos últimos suma porcentajes de relevancia. Ceuta y Melilla aparte, sólo las provincias de Barcelona y Gerona alcanzan cifras estadísticamente significativas, caso de la primera, o muy cercanas, caso de la segunda.23

Tabla 5. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, según Comunidad Autónoma, ciudad autónoma o provincia de nacimiento, para los nacidos en España (en %)

Tanto en Ceuta como Melilla hay barrios, especialmente el del Príncipe Alfonso en la primera de esas dos ciudades o la Cañada de Hidum en la segunda, cuyas insólitas condiciones de segregación espacial y marginalidad social han propiciado la penetración, a lo largo de las últimas dos o tres décadas, de corrientes fundamentalistas del credo islámico entre la población de origen casi exclusivamente marroquí que vive en esos distritos, incluyendo el salafismo en general y el salafismo yihadista en particular.24 Falta de urbanización, chabolismo, desempleo, analfabetismo y delincuencia denotan una ausencia efectiva de autoridad estatal que se manifiesta incluso en la imposibilidad de que las fuerzas y cuerpos de seguridad desarrollen en dichas barriadas las funciones que son de su competencia, debido a la hostilidad e incluso agresividad con que son recibidas por sus habitantes, quienes tienden a percibir la situación en que viven como discriminatoria.

Por otra parte, se sabe que, a finales de 2013, casi un 40% de los ya para entonces más de 800 yihadistas marroquíes que se habían trasladado como combatientes terroristas extranjeros a Siria procedían de localidades ubicadas en las regiones marroquíes que circundan a Ceuta y Melilla.25 En ambas ciudades tenían presencia cuatro de las seis redes yihadistas transfronterizas que, entre enero de 2013 y diciembre de 2017, fueron objeto de ocho de las 11 operaciones antiterroristas desarrolladas conjuntamente entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) españoles y sus equivalentes en Marruecos. Melilla estuvo afectada por tres de aquellas redes y Ceuta por dos de ellas, aunque uno de los entramados contaba con elementos en ambas a la vez.26

Cataluña ha sido, por su parte, un ámbito destacado de actividad yihadista desde mediada la década de los 90 del pasado siglo, con presencia activa, antes de iniciarse la actual oleada de movilización yihadista, de individuos y células vinculadas a organizaciones tales como la propia al-Qaeda, el Grupo Islámico Armado (GIA) argelino, el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) e incluso Therik e Taliban Pakistan (TTP).27 Fue a partir de los atentados del 11-M cuando el principal escenario del yihadismo global en España se desplazó de Madrid y su entorno a Cataluña, en especial a la provincia de Barcelona. Entre 2004 y 2012, el 40% de los yihadistas condenados o muertos en España entre 2004 y 2012 residía en Cataluña, así como el 36,4% de quienes lo fueron entre 2013 y el 15 de abril de 2018.28

Cuatro de cada 10 yihadistas condenados o muertos en España desde inicios de 2013 residían en Cataluña, lo que significa que están sobrerrepresentados respecto al no más del 27% de musulmanes o personas originarias de países mayoritariamente musulmanes que viven en España y residen en esa comunidad autónoma.29 Esto se correlaciona con la mucho mayor presencia salafista en Cataluña respecto al resto de España. En 2016, un tercio de los 256 lugares de culto y centros islámicos en Cataluña estaba controlado por salafistas, más que duplicado el número de 2006.30 Corolario de lo antedicho son los diversos atentados desbaratados en sus fases de preparación o planificación que tenían como blanco la ciudad de Barcelona. También los perpetrados en esta ciudad y en Cambrils, en agosto de 2017, por miembros de una célula yihadista formada en la localidad gerundense de Ripoll y alineada con EI.31

Inmigrantes y segunda generación

No hay correspondencia lineal entre la nacionalidad o el país de nacimiento de los individuos objeto de nuestro estudio y su ascendiente migratorio o ausencia del mismo. Ciñendo el tratamiento de los datos a quienes eran residentes en España –todos salvo 1732— observamos cómo un 37,3% eran inmigrantes de primera generación y el 56,8% pertenecían a las denominadas segundas generaciones33 (tabla 6). Estos últimos son –salvo muy contadas excepciones34— descendientes de inmigrantes llegados de países mayoritariamente musulmanes. A las segundas generaciones se adscriben quienes nacieron o crecieron –es decir, también quienes fueron escolarizados dentro de la edad hasta la cual es legalmente obligatorio– en el país de acogida de sus progenitores, en este caso, en España.

Tabla 6. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, con residencia en España, según su ascendiente migratorio (en %)

Esos yihadistas de segunda generación se encuentran ampliamente sobrerrepresentados, respecto al total de los individuos objeto de nuestro estudio, cuando comparamos su porcentaje con el aproximadamente 25,5% que según nuestros cálculos corresponde a los descendientes de inmigrantes musulmanes sobre el total de la población con antecedentes culturales o familiares islámicos, procedente de países con sociedades mayoritariamente musulmanas, residente dentro del territorio español.35 En España, esta población está aún predominantemente compuesta por inmigrantes de primera generación.36 El peso de los individuos de segunda generación entre los yihadistas detenidos o muertos entre 2013 y 2017 no sólo revela que actualmente son mayoría entre los yihadistas en España sino que, además, duplica con creces al que ese segmento social tiene en el seno de la población musulmana o procedente de países islámicos asentada en España.

En España, como en otras naciones occidentales en general y europeas en particular, a dichas segundas generaciones pertenecen segmentos de la población que, con niveles educativos y estatus ocupacionales muy diversos, han resultado ser, desde mediados de la pasada década y particularmente en el contexto de la actual movilización yihadista, especialmente vulnerables a la radicalización violenta y el reclutamiento terrorista.37 Así, los países más afectados por la actual movilización yihadista son aquellos cuyas poblaciones musulmanas están predominantemente compuestas por segundas generaciones, tal y como ponen de manifiesto los números de combatientes terroristas extranjeros que a partir de 2012 se han trasladado desde Europa Occidental hacia zonas de conflicto como Siria e Irak.38

Al igual que tantos adolescentes o jóvenes de segunda generación y ascendencia musulmana dentro de las sociedades europeas, los que viven en España están a menudo sumidos en un complicado y delicado equilibrio entre culturas que les hace propensos a tensiones de identidad.39 Su apego hacia el país donde han nacido o crecido es limitado, pero tampoco se identifican con el país de sus progenitores. Estos adolescentes y jóvenes en situación de diáspora, con el modelo de socialización que familia y lugar de culto proponen como instituciones de referencia para los colectivos musulmanes en Europa occidental en crisis, se encuentran fácil y recurrentemente expuestos a la propaganda yihadista a través de internet y de las redes sociales, a menudo mediante agentes de radicalización y reclutamiento, la cual les ofrece una solución de ruptura a sus conflictos de identidad que no es la única posible sino sólo la más extrema: afirmar violentamente su identidad musulmana.40

Un caso que ayuda a entender lo antedicho es el de una joven de 24 años nacida en la localidad barcelonesa de Granollers. Tanto su madre como su padre, ambos naturalizados españoles, llegaron a Cataluña desde Marruecos. La joven, aprehendida en noviembre de 2015 junto a dos varones marroquíes implicados en una trama de reclutamiento yihadista, estaba lista para salir de España e incorporarse a Estado Islámico. Una prima de la detenida, como ella española de segunda generación, facilitó después elementos de interés para entender mejor lo sucedido, al hacer la siguiente reflexión: «Considero que mi prima ha sido una víctima, quizá porque no tiene personalidad o porque sufre una carencia de identidad que todos hemos pasado y superado».41

Granollers es precisamente una de las localidades catalanas que, junto a la de Barcelona, asimismo en la provincia de Barcelona, o Ripoll, en la provincia de Gerona, se añaden a Ceuta y Melilla –si bien, en estos dos últimos casos, en mayor medida– como cuna de cinco de cada diez de los yihadistas objeto de nuestro estudio, residentes en España y adscritos a las segundas generaciones, que nacieron dentro del territorio nacional (tabla 7). Pero cuatro de cada 10 de estos mismos individuos nacieron en Marruecos. En cambio, una amplia mayoría de quienes son inmigrantes de primera generación nació en este último país y hay un pequeño pero significativo número de nacidos en Túnez. Como cabía suponer, la totalidad de individuos sin ascendiente relacionado con migraciones externas son nacidos dentro de España.

Tabla 7. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, con residencia en España, según país de nacimiento y nacionalidad, por ascendiente migratorio (en %)

Cinco de cada diez de los individuos objeto de nuestro estudio que pertenecían a las segundas generaciones contaba con la nacionalidad española y tres de cada diez tenían la nacionalidad marroquí. Como también de nacionalidad marroquí son la amplia mayoría de quienes eran inmigrantes de primera generación, aunque uno de cada diez de estos últimos hubiese llegado a adquirir la nacionalidad española y en una proporción cercana fuesen de nacionalidad tunecina. Entre los detenidos o muertos en España por su participación en actividades de terrorismo yihadista durante el quinquenio transcurrido desde 2013 hasta 2017, todos los que carecen de ascendiente migratorio son de nacionalidad española.

Obsérvese que, si al porcentaje de yihadistas que pertenecen al segmento social de las segundas generaciones –el ya mencionado 56,8%– se añade el de individuos sin antepasados inmigrantes –el 5,9%–, cabe estimar que el 62,7% del total de yihadistas detenidos o muertos en España, durante el periodo que va de 2013 a 2017, son exponente de un yihadismo homegrown o propiamente endógeno. Es decir, ponen de manifiesto la eclosión de este yihadismo homegrown en nuestro país, ocurrido en concomitancia con la movilización yihadista de alcance mundial que ha tenido lugar tras el inicio de la guerra civil en Siria y que ha repercutido con una especial intensidad en las comunidades musulmanas de los países de Europa Occidental.42

En conjunto, sin embargo, un 73,4% del total de los yihadistas detenidos o muertos en nuestro país entre 2013 y 2017 de origen marroquí. Esta cifra incluye al 46% del total de dichos yihadistas que tenían la nacionalidad marroquí, el 2,9% de los mismos con nacionalidad española pero nacidos en Marruecos y que fueron inmigrantes en España antes de naturalizarse, así como el 24,5% de aquellos con nacionalidad española que eran descendientes de marroquíes.43 Aquel porcentaje está en consonancia con el hecho, al cual ya hemos aludido con anterioridad, de que casi siete de cada diez residentes en España originarios de países con sociedades mayoritariamente musulmanas tengan la nacionalidad marroquí o hayan nacido en Marruecos.

Ahora bien, la frecuente participación de individuos de nacionalidad u origen marroquí en actos de terrorismo perpetrados en distintos países de Europa Occidental desde que EI proclamara en 2014 un califato que tres años después carecía ya de una significativa base territorial, ha suscitado interpretaciones, que en parte hemos asimismo recogido en el primer epígrafe de este análisis, que trascienden las meramente demográficas.44 Pero, de acuerdo con la evidencia que hemos podido recabar, la verosimilitud de que alguien con origen marroquí, sea inmigrante o descendiente de inmigrantes, se haya implicado en actividades de terrorismo yihadista parece haber sido considerablemente más elevada si residía en España que si residía en Marruecos (tabla 8).

Tabla 8. Detenidos por actividades de terrorismo yihadista o combatientes terroristas extranjeros por cada 100.000 habitantes en Marruecos y por cada 100.000 residentes de origen marroquí en España

Según cabe deducir de nuestros cálculos, referidos a datos correspondientes al periodo de 2015 a 2017, ha sido siete veces más probable que un individuo nacido en Marruecos o con ascendiente marroquí fuese detenido por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista si vivía en España que si residía en Marruecos. También hemos podido estimar, utilizando datos correspondientes al periodo de 2012 a 2017, que ha sido hasta cuatro veces más probable que un individuo nacido en Marruecos o de ascendiente marroquí se haya hecho combatiente terrorista extranjero residiendo en España que viviendo en Marruecos. Esta evidencia pondría de manifiesto que la movilización yihadista de individuos con origen marroquí residentes en España no sólo tiene que ver con influencias facilitadoras de la radicalización violenta y el reclutamiento terrorista existentes en Marruecos o provenientes de dicho país sino, en mayor medida, con dinámicas que se desarrollan dentro del territorio español y se refieren especialmente al acomodo de las segundas generaciones.

Conclusiones

El yihadismo global ha dejado de ser, en España, un fenómeno fundamentalmente relacionado con extranjeros. Su componente autóctono ha adquirido, coincidiendo con la movilización yihadista de alcance mundial y sin precedentes que se inició en 2012, una magnitud cercana al foráneo. Este componente foráneo lo configuran básicamente individuos nacidos en Marruecos y procede en particular de la región del Rif. Por su parte, ese componente autóctono procede principalmente de individuos nacidos en las ciudades de Ceuta y Melilla, así como en Cataluña. Sin embargo, hablar actualmente de yihadistas en España es hacerlo sobre todo de marroquíes y de segundas generaciones, un tercio de los cuales tiene la nacionalidad marroquí. Siete de cada diez yihadistas detenidos o muertos en nuestro país entre 2013 y 2017 eran, en suma, de origen marroquí.

Este predominio de marroquíes o descendientes de marroquíes entre los yihadistas en España pone de manifiesto que, pese a la eclosión de la dimensión autóctona del yihadismo global en el caso español, se trata de un fenómeno, al cual es inherente una amenaza terrorista, que en buena medida se proyecta aún sobre nuestro país desde el vecino Marruecos. El reino alauita no es el único foco del fenómeno yihadista que se vehicula hacia España desde países islámicos, pero sí del que procede en su amplia mayoría la población musulmana residente en el territorio español dentro de la cual se producen procesos de radicalización y reclutamiento como los que llevaron a la formación de la célula cuyos integrantes perpetraron los atentados de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils como algo más de una década antes, en marzo de 2004, ocurrió en Madrid.

Pero, comparando España con Marruecos, es más fácil que alguien con origen marroquí se implique en actividades terroristas si reside en el primer país que en el segundo, lo cual sugiere que ese problema común a ambos tiene una vertiente endógena. El hecho de que entre los yihadistas objeto de nuestro estudio predominen actualmente individuos que, al margen de su nacionalidad española o marroquí, han nacido o crecido en España, denota que hay dificultades con el acomodo en nuestra sociedad de las mencionadas segundas generaciones ­–dificultades con frecuencia asociadas a conflictos de identidad– que suscitan vulnerabilidades explotables por las organizaciones yihadistas. Tanto la extraordinaria sobrerrepresentación de quienes pertenecen al segmento social de las mencionadas segundas generaciones como la reciente eclosión del yihadismo endógeno o homegrown en España advierten de una realidad en tendencia ascendente.

Marruecos y España comparten pues un problema que requiere el mantenimiento de una estrecha cooperación antiterrorista en sus facetas de inteligencia, policial y judicial. Pero esto debe complementar la efectiva implementación dentro de nuestro país, por parte de las autoridades, en colaboración con entidades de la sociedad civil –como las comunidades musulmanas de origen marroquí establecidas en España– de medidas de prevención de la radicalización violenta en ámbitos que van desde la asistencia social y el sistema educativo hasta la inserción laboral, especialmente mediante actuaciones locales que tengan en consideración las especificidades de distintos contextos y, en atención al interés público, estén coordinadas, a distintos niveles de gobierno, en el marco del Plan Estratégico Nacional de Lucha Contra la Radicalización Violenta (PEN-LCRV).

Fernando Reinares, Director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano | @f_reinares
Carola García-Calvo, Investigadora Principal en el Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano | @carolagc13


1 Agradecemos a Álvaro Vicente, ayudante de investigación en el Porgrama sobre Terrorismo Global, Real Instituto Elcano, su excepcional trabajo en el mantenimiento de la BDEYE y ayuda en el tratamiento estadístico de datos.

2 Esas otras nacionalidades distintas de la marroquí y de la española son las siguientes: francesa, danesa, holandesa, belga, búlgara, italiana, portuguesa, argelina, tunecina, egipcia, siria, pakistaní, bangladesí, mexicana, argentina, brasileña, chilena y paraguaya. Uno de los individuos tenía dos nacionalidades, la irlandesa y la argelina, además de otro que poseía esta última y la francesa.

3 A los países aludidos en la nota anterior hay que añadir Jordania y Palestina.

4 A los efectos de este análisis, para evitar equívocos, los individuos que hayan adquirido la nacionalidad española son contabilizados únicamente como españoles, salvo que tengan una segunda nacionalidad reconocida mutuamente por los dos países concernidos.

5 Sin embargo, de acuerdo con la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2015, que elabora el Instituto Nacional de Estadística, el 22% de los residentes en España que eran nacidos en Marruecos tenía la nacionalidad española.

6 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 3/2017.

7 Esos sentimientos estarían relacionados con las actuaciones policiales de que fue objeto como consecuencia de sus actividades de delincuencia común, de acuerdo con la información obtenida durante las sesiones de la vista oral correspondiente al Sumario 5/2016, celebradas en la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta, Sala de Vistas 4, Sede de la Calle Génova, de Madrid, el 7 de febrero de 2017.

8 En detrimento de los yihadistas condenados o muertos en España que, de 1996 a 2003, tenían como país de nacionalidad o nacimiento a Argelia, Siria o Pakistán. Ha de tenerse en cuenta que el considerable porcentaje de individuos de nacionalidad española contabilizados durante ese periodo corresponde a naturalizados de origen sirio y, en menor medida, marroquí. Véase, Fernando Reinares y Carola García-Calvo, «Los yihadistas en España: perfil sociodemográfico de condenados por actividades terroristas o muertos en acto de terrorismo suicida entre 1996 y 2012», Madrid: Real Instituto Elcano, DT 11/2013, págs. 8-10.

9 Fernando Reinares, ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España (Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2014), 119-123 y 129-138.

10 Fernando Reinares y Carola García-Calvo, «Los yihadistas en España: perfil sociodemográfico de condenados por actividades terroristas o muertos en acto de terrorismo suicida entre 1996 y 2012», op. cit., págs. 8-10.

11 Los cálculos se han realizado en base a la población que tiene como país de nacimiento o de nacionalidad a alguno de los 51 países en los que, de acuerdo con The World Factbook, el islam es la religión mayoritaria. Según datos de la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2015 del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España residían 1.106.348 personas que habían nacido en 28 de esos países o tenían la nacionalidad de los mismos.

12 Mohammed Maarouf, «Suicide Bombing: The Cultural Foundations of Morocco’s New Version of Martyrdom», Journal of Religion and Popular Culture, 25 :1 (2013), pp. 1-33.

13 En marzo de 2004, un sondeo de Pew Global Attitudes Survey revelaba que el 40% de los marroquíes mayores de 18 años, incluso con una muestra representativa de la población, pero desproporcionadamente urbana, expresaba su apoyo a la ejecución, dentro de su propio país, de atentados suicidas en defensa del islam, cifra que en junio de 2005 cayó al 13% aunque entonces, con la guerra de Irak en curso, un 56% justificaba la ejecución de esos actos de terrorismo contra occidentales en dicho país mientras que el año anterior había sido el 66%. En mayo de 2003, un 49% de los marroquíes decía tener mucha o bastante confianza en Osama bin Laden, monto que se redujo al 26% en 2005. Pew Research Center, Islamic Extremism: Common Concern for Muslim and Western Publics (Washington: Pew Research Center, 2005), pp. 2, 6, 27, 28, 29, 37 y 38.

14 BDEYE.

15 Jack Kalpakian, «Comparing the 2003 and 2007 Incidents in Casablanca», págs. 498-518 en Bruce Hoffman y Fernando Reinares (eds.) The Evolution of the Global Terrorism Threat. From 9/11 to Osama bin Laden’s Death (Nueva York: Columbia University Press, 2014); Scott Stewart, «Dispatch: Terrorist Attack in Morocco», Stratfor Worldview, 28 de abril de 2011.

16 Información proporcionada por el Bureau central d’investigation judiciaire (BCIJ), agencia marroquí de lucha contra el terrorismo, y recogida por Moroccan World News el 21 de octubre de 2017: https://www.moroccoworldnews.com/2017/10/231744/despite-moroccos-success-fighting-terrorism-tindouf-camps-remain-al-qaida-breeding-ground-el-khiam

17 Ibid; véase asimismo Richard Barret, Beyond the Caliphate: Foreign Fighters and the Threat of Returnees (Nueva York: Soufan Group, 2017), pp. 13 y 25; también, los datos que proporciona el Jihadist Foreign Fighters Monitor del The Hague Center for Strategic Studies: https://dwh.hcss.nl/apps/ftf_monitor/#section-ftf-total. Según un sondeo de opinión pública llevado a cabo en 2015 en Marruecos, sólo el 8% de los entrevistados mostraba opiniones positivas hacia Estado Islámico. Véase, The Arab Center for Research and Policy Studies Arab Opinion Index 2015, (Doha: The Arab Center for Research and Policy Studies, 2015), pág. 36.

18 Bernabé López García y Mohamed Berriane, dirs., Atlas de la inmigración marroquí en España 2004 (Madrid: Observatorio Permanente de la Inmigración, Universidad Autónoma de Madrid, 2004), págs. 128-130, 143-146, 154-158 y 174-176.

19 David S. Wooldman, Rebels in the Rif: Abd El Krim and the Rif Rebellion (Palo Alto, California: Stanford University Press, 1968); María Rosa de Madariaga, El barranco del lobo. Las guerras de Marruecos (Madrid: Alianza, 2005); de la misma autora, Abd-el-Krim El Jatabi: la lucha por la independencia (Madrid: Alianza, 2009); David Alvarado, Rif: de Abdelkrim a los indignados de Alhucemas (Madrid: Catarata, 2007).

20 Leela Jacinto, «Morocco’s Outlaw Country is the Heartland of Global Terrorism», Foreign Policy, 7 de abril de 2016.

21 Ibid.

22 BDEYE.

23 En el caso de la provincia de Barcelona, se trata de individuos nacidos en la ciudad de Barcelona, en Granollers y en Sant Boi de Llobregrat. En el caso de la provincia de Gerona, el municipio en que nacieron es Ripoll.

24 Javier Jordán y Humberto Trujillo, «Entornos favorables al reclutamiento yihadista. El barrio Príncipe Alfonso (Ceuta)», Athena Intelligence Journal 1: 1 (2016), pág. 22-24; Luis De la Corte, «¿Enclaves yihadistas? Un estudio sobre la presencia y el riesgo extremistas en Ceuta y Melilla», Revista de Estudios en Seguridad Internacional, Vol. 1, No. 2 (2015), págs. 1-34.

25 Es decir, las regiones de Tánger-Tetuán–Alhucemas y la Oriental. Información proporcionada a uno de los autores por responsables de la Direction Générale de la Sûreté Nationale (DGSN) durante el seminario policial hispano–marroquí sobre el desafío común del terrorismo, celebrado en Córdoba el 27 de noviembre de 2013.

26 En junio de 2013, en el curso de una de esas operaciones antiterroristas conjuntas, la Operación Cesto, fueron detenidos en Ceuta ocho españoles, pertenecientes a una red yihadista cuyos integrantes marroquíes estaban en la cercana Fnideq, también conocida por su denominación española de Castillejos. Radicalizaban y reclutaban jóvenes que trasladaban a Siria como combatientes terroristas extranjeros (CTE); véase Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción N.º 2, Sumario 1/2014; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 23/2015; Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, Sentencia 693/2016 de 27 de julio de 2016. Objeto de otra operación antiterrorista conjunta, la Operación Azteca, fue, en marzo de 2014, una red dedicada asimismo a la radicalización y el envío, primero a Malí y después a Siria, de yihadistas de origen magrebí residentes sobre todo en Marruecos y algunos países europeos. Sus miembros actuaban desde Melilla y la localidad de Al Arouit, próxima a Nador; véase Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Juzgado Central de Instrucción núm. 3, Sumario 7/2014; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 3/2018. En mayo de 2014 fueron detenidos en Melilla, en el curso de la Operación Jáver, seis miembros de una red cuyas actividades consistían principalmente en la captación y el traslado de CTE al norte de Malí. Sus integrantes desarrollaban también, en las cercanas localidades marroquíes de Farhana y Nador, encuentros con fines de adoctrinamiento y entrenamiento; Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción núm. 4, Sumario 4/2015; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 17/2017. También en Melilla se detuvo, en el verano de 2015, como resultado de la Operación Kibera, a dos jóvenes españolas cuando, en ruta hacia Siria e Irak, iban a cruzar a Marruecos. En este país estaban basados los dirigentes de la red yihadista que las había captado, dedicada al reclutamiento de adolescentes y mujeres como ellas tanto en aquella ciudad como en Ceuta; véase Audiencia Nacional, Juzgado Central de Menores, Sentencia 1/2015; Audiencia Nacional, Juzgado Central de Menores, Sentencia 12/2015; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 3/2015.

27 Fernando Reinares y Carola García-Calvo, «Cataluña y la evolución del terrorismo yihadista en España», Madrid: Real Instituto Elcano, Comentario Elcano 28/2015. Entre otros documentos y publicaciones sobre el tema, véanse también: Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 7/1996; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección primera, Sentencia 6/2007; Fernando Reinares, ¡Matadlos!, op. cit., págs. 30-32 y 215-225.

28 Fernando Reinares y Carola García-Calvo, «Los yihadistas en España: perfil sociodemográfico de condenados por actividades terroristas o muertos en acto de terrorismo suicida entre 1996 y 2012», op. cit., pág. 16; BDEYE, sobre un total de 99 yihadistas condenados o muertos entre el 1 de enero de 2013 y el 15 de abril de 2017.

29 BDEYE; Observatorio Andalusí, Estudio demográfico de la población musulmana. Explotación estadística del censo de ciudadanos musulmanes en España referido a fecha 31/12/2015 (Madrid: Unión de Comunidades Islámicas de España, 2016).

30 Rebeca Carranco (2016), «Los salafistas controlan una de cada tres mezquitas en Cataluña«, El País, 18/VI/2016.

31 Fernando Reinares y Carola García-Calvo, «Un análisis de los atentados terroristas en Barcelona y Cambrils», Madrid: Real Instituto Elcano, ARI 12/2018.

32 Concretamente el 92,9%. Los demás residían en Bélgica, Francia, Alemania, Dinamarca, Holanda, Irlanda y Luxemburgo.

33 Hay dos individuos que pertenecen a las terceras generaciones. Se trata de dos menores, una ceutí y otra melillense, detenidas en agosto y diciembre de 2014, respectivamente, en las dos primeras fases de la denominada Operación Kibera.

34 Esas excepciones son sólo cuatro, que corresponden a individuos cuyos progenitores se establecieron en España procedentes de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay.

35 Para estimar ponderadamente dicho porcentaje de descendientes hemos utilizado datos extraídos del Observatorio Andalusí, Estudio demográfico de la población musulmana. Explotación estadística del censo de ciudadanos musulmanes en España referido a fecha 31/12/2015, op. cit.

36 Observatorio Andalusí, Estudio demográfico de la población musulmana. Explotación estadística del censo de ciudadanos musulmanes en España referido a fecha 31/12/2015, op. cit.; Jordi Moreras, «Spain», págs. 628-644 en Oliver Scharbroot (ed.), Yearbook of Muslims in Europe (Boston: Brill, 2018). La inmigración marroquí en España es, en concreto, una de las más antiguas y numerosas, aunque los flujos más importantes se produjeron a partir del año 2000. El número de marroquíes empadronados creció desde 173.000, en enero de ese año, hasta 746.000, en enero de 2010. Desde 2009, debido a la crisis económica, se registra un cambio en el ciclo migratorio entre Marruecos y España, con un descenso del saldo de entradas que en 2011 se convierte en negativo. Véase, Colectivo IOÉ, «Crisis e inmigración marroquí en España, 2007-2011», Madrid: Colectivo IOÉ, 2012.

37 Angel Rabasa y Cheryl Benard, Eurojihad. Patterns of Islamist Radicalization and Terrorism in Europe (Nueva York: Cambridge University Press, 2015), capítulo 5; Peter R. Neumann, Radicalized. New Jihadists and the Threat to the West (Londres: I.B. Tauris, 2016), capítulos 4 y 5.

38 Fernando Reinares, «Jihadist Mobilization, Undemocratic Salafism, and Terrorist Threat in the European Union» Georgetown Security Studies Review, Special Issue (February 2017), págs. 70-76.

39 Ilustraciones de ello pueden encontrarse el capítulo III del estudio de Mónica Díaz López y Elisa Lillo sobre un barrio madrileño titulado Los hijos de la inmigración magrebí en San Cristóbal de los Ángeles (Madrid: Ayuntamiento de Madrid, 2014). Asimismo, véase Jordi Moreras, Barcelona: CIDOB, Notes Internacionals 123 (2015).

40 Peter K. Waldmann, «Radicalización en la diáspora: por qué musulmanes en Occidente atentan contra sus países de acogida», Madrid: Real Instituto Elcano, DT 9/2010; Jordi Moreras, «¿Por qué unos jóvenes se radicalizan y otros no?»,

41 «Detenen tres presumptes jihadistes a Barcelona i Granollers», TV3, 28 de noviembre de 2015.

42 Petter Nesser, Islamist Terrorism in Europe (Londres: Hurst and Company, 2015), capítulo 9; Fernando Reinares, «Jihadist Mobilization, Undemocratic Salafism, and Terrorist Threat in the European Union», op.cit..

43 Nueve de cada diez nacidos en España proceden de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que por su proximidad geográfica con Marruecos tienen en este país el origen de su población hispanomusulmana. Uno de cada diez nació en localidades de Barcelona, Girona y Ciudad Real, procediendo sus progenitores de Marruecos.

44 Leela Jacinto, «Morocco’s Outlaw Country is the Heartland of Global Terrorism», op.cit.; Ellen Chapin, Beyond the Caliphate. Islamic State Activity Outside the Group’s Defined Wilayat. Morocco (West Point: Combating Terrorism Center, 2017); Sarah Feuer y David Pollock, «Terrorism in Europe: The Moroccan Conection», Washington: The Washington Institute for Near East Policy, Policy Watch 2852 (2018).

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