Más cooperación UE-OTAN

La OTAN y lo que hoy es la Unión Europea se crearon a partir de las cenizas de la II Guerra Mundial con un objetivo: prevenir el horror de otra guerra en Europa. En los años transcurridos desde entonces, hemos buscado —y alcanzado— la paz y la prosperidad para cientos de millones de ciudadanos de nuestros países. Somos distintos pero complementarios. La OTAN, una alianza extraordinaria entre Europa y Norteamérica, es la piedra angular de nuestra seguridad. Y esa seguridad es lo que ha permitido a la UE establecer la paz, la prosperidad y la cooperación política en el continente. Hemos sustituido las trincheras por mesas de negociación.

Sin embargo, en un mundo en transformación, el poder blando no es suficiente. La seguridad empieza por uno mismo, y por eso la UE está decidida a esforzarse más para proteger y defender a sus ciudadanos y ayudar a los Estados miembros que forman parte de la OTAN a desempeñar su papel. El Fondo Europeo de Defensa anunció el mes pasado su intención de invertir más en las capacidades defensivas necesarias para frenar y rechazar las amenazas externas. También es más crucial que nunca la obligación de trabajar juntos. No solo tenemos en común 22 países miembros sino también los mismos valores y la misma dedicación a la libertad, la democracia y el principio de legalidad; y también los mismos desafíos. Desde hace dos decenios mantenemos una colaboración cada vez más estrecha en lugares como los Balcanes occidentales, Afganistán y Somalia para contribuir a la estabilidad en los países de las regiones vecinas y, con ello, a la seguridad en los nuestros.

Hoy, ante las mayores amenazas contra la seguridad que se han visto desde hace una generación, debemos intensificar nuestra cooperación. Los retos que nos aguardan son graves y complejos: el terrorismo derivado de la agitación en el norte de África y Oriente Próximo, una Rusia dispuesta a infringir las leyes internacionales, la crisis de los refugiados y migrantes, los ataques cibernéticos. Son preocupaciones urgentes que nos exigen trabajar más unidos que nunca.

Por ese motivo, en julio nosotros tres firmamos en Varsovia una declaración en la que nos comprometíamos a encontrar formas nuevas y más ambiciosas de cooperación. Tras las decisiones tomadas en los últimos días por los ministros de la UE y la OTAN, vamos a reforzar esa actuación conjunta en múltiples áreas como las operaciones en el mar, el refuerzo de nuestras ciberdefensas y la colaboración con nuestros socios y vecinos meridionales y orientales. Por ejemplo, hemos acordado que, si uno de nosotros está amenazado, aunaremos esfuerzos para aumentar la capacidad de resistencia de nuestras sociedades, compartir nuestros análisis de lo que sucede y contrarrestar la propaganda. En ciberdefensa, estamos ya compartiendo informaciones y reforzando la cooperación en materia de formación. Esto es importante porque, en una economía tan integrada como la de Europa, una agresión a un país es una agresión contra sus vecinos. Estamos trabajando juntos para interrumpir las rutas del tráfico de personas en el Mediterráneo. Intercambiamos las lecciones aprendidas para destruir el modelo de negocio de quienes se empeñan en explotar el sufrimiento de los refugiados.

Pero nuestra seguridad depende, muchas veces, de la estabilidad de otros países. Por eso cooperamos con países como Jordania, Túnez, Marruecos, Georgia, Moldavia y Ucrania, y con los Balcanes occidentales. La cooperación con la OTAN es un aspecto crucial de la Estrategia Global de la UE, que consiste en tender la mano a nuestros socios de todo el mundo y proteger a nuestros ciudadanos. Todo esto significa que cada vez vamos a estar más preparados para afrontar tanto los peligros inminentes como un futuro incierto. Nadie puede superar estos retos por sí solo. Juntos, podemos reaccionar con más rapidez y eficacia a los cambios fulminantes que sufren las condiciones de seguridad. Nuestra colaboración representa mucho más que la suma de sus partes.

La estrecha cooperación de la UE y la OTAN está dejando una huella profunda en el bienestar y la seguridad de los muchos millones de personas a los que debemos servir y proteger. Es lo mínimo que podemos hacer.

Donald Tusk es presidente del Consejo Europeo, Jean-Claude Juncker es presidente de la Comisión Europea y Jens Stoltenberg es secretario general de la OTAN. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. © Lena (Leading European Newspaper Alliance)

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