Más negligencia para Darfur

Por Nat Hentoff, escritora (GEES, 16/01/06):

Mientras los líderes de China, Rusia y los países árabes evitan lo que pasa por sus conciencias desde Darfur, un líder espiritual, el Papa Benedicto, sí habló al mundo acerca de los constantes crímenes contra la humanidad en Sudán a los que raramente se presta atención en la continua corriente de los medios. Decía el Papa Benedicto al arzobispo de Jartoum en la Ciudad del Vaticano el 28 de noviembre: “El horror de los acontecimientos que se desarrollan en Darfur señala la necesidad de una resolución internacional más firme para garantizar la seguridad y los derechos humanos básicos”.

El 13 de diciembre, Luis Moreno Ocampo, fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional, declaraba en el Consejo de Seguridad de la ONU, que ha evitado toda responsabilidad directa de detener el genocidio, que mientras que ha sido encargado por Naciones Unidas de tomar nota de los responsables de estos constantes crímenes contra la humanidad, es incapaz de proporcionar protección a los testigos, y por lo tanto se ve obligado a hacer lo que pueda desde fuera de Darfur.

El embajador británico en Estados Unidos, Emyr Jones Parry, decía en la National Public Radio que lo que ha determinado el fiscal jefe es que “la naturaleza de los ataques en Darfur demuestra un grado de coordinación que implica que alguien está al mando y a los controles de esa operación”.

Pero el jefe de la paupérrimamente escasa fuerza pacificadora de la Unión Africana en Darfur, Baba Gana Kingibe, de Nigeria, ha sido efectivamente mucho más preciso. Como informaba el Weekly Standard el 12 de diciembre, “Él acusa a las fuerzas de seguridad del gobierno (de Sudán) de realizar cuatro ofensivas específicas coordinadas contra los civiles en septiembre, utilizando las milicias Janjawid árabes”.

Mientras los árabes Janjawid mataban y violaban durante su invasión del campamento de refugiados de Aro Sharow, “helicópteros del ejército sudanés sobrevolaban en lo que Kingibe llama ‘un evidente ataque por tierra y aire’ contra las víctimas africanas negras”. Aunque el Presidente Bush fue el primer líder mundial en condenar al gobierno de Sudán por el crimen de genocidio, desde entonces ha dicho y ha hecho poco a propósito de los continuos horrores. Pero Human Rights Watch — que ha llevado a cabo más investigaciones documentadas e intensivas sobre el terreno en Darfur que cualquier otra organización de derechos humanos — publicaba un informe de 82 páginas el 12 de diciembre, titulado “Acorralando la impunidad: responsabilidad gubernamental por los crímenes internacionales en Darfur”. Este informe meticulosamente investigado ayudará a los miembros del Congreso, Demócratas y Republicanos, que continúan intentando que la directiva Republicana de la Cámara apruebe la Darfur Peace and Accountability Act (ya aprobada por el Senado de manera unánime), lo que añadirá presión sustancial sobre el gobierno de Jartoum.

Lo que Human Rights Watch ha hecho en este informe es empezar a acotar a los responsables principales de estas atrocidades, con el fin de que el mundo no pueda afirmar que desconocía quién era responsable específicamente después de que han muerto millones. Y con ese conocimiento disponible ahora mismo, tal vez los países con conciencia — en contraste con los protectores de Jartoum en el Consejo de Seguridad de la ONU, China sobre todo — actúen para salvar a los que han sobrevivido antes de que ellos también desaparezcan.

Human Rights Watch demuestra que “funcionarios sudaneses juegan un papel directo a la hora de coordinar la ofensiva, y particularmente en la campaña de bombardeos aéreos desde Jartoum… el informe se basa en centenares de relatos de testigos oculares, más de diez investigaciones de Human Rights Watch en el Chad y Darfur, y documentos del gobierno sudanés”. La larga lista de acusados potenciales incluye a funcionarios nacionales de Sudán, funcionarios regionales actuales y anteriores, comandantes del ejército, líderes de la milicia Janjawid y, muy por encima, al Presidente Omar.

Human Rights Watch señala y esto debería despertar a lo que queda de líderes de la comunidad internacional con credibilidad, que dijeron “nunca más” después de Ruanda. La organización afirmó que, “a pesar de la implicación del gobierno sudanés en los crímenes en curso en Darfur, la Unión Africana permite que Sudán albergue la cumbre de enero de la AU en la capital, Jartoum. También va a ser elegido un nuevo presidente de la Unión Africana, y existen indicaciones de que el Presidente Bashir podría obtener el cargo”. ¿Cuántos serán asesinados en esa celebrada fecha en Darfur? Bush tiene mucho que tratar actualmente, pero como escribía el 26 de noviembre el columnista del New York Times Nicholas Kristof, único periodista que ha tocado con frecuencia el infierno de muerte de Darfur: “Bush debe utilizar la retórica agresiva. Debería hablar de Darfur en sus discursos e invitar a supervivientes al Despacho Oval… Puede hacer un llamamiento a China a que deje de suscribir este genocidio”.

Discrepo con el presidente acerca de las libertades civiles, pero creo completamente que en su fuero interno, sí que le preocupan los asesinatos, las violaciones en grupo, las familias destruidas y la desesperación de los supervivientes por los pelos de Darfur. Que se lo diga a la directiva Republicana en el Congreso y a todos nosotros en un discurso televisado en horario de máxima audiencia. Él se sentirá mejor, y nosotros también.