Medellín, un sitio histórico

La pasada noche del 25 de julio, día de Santiago, el teatro romano de Medellín recobraba su vida primigenia tras dos mil años de sepultado silencio en la ladera del castillo de esta histórica villa extremeña. El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, decano en su especialidad con 60 ediciones y 81 años de vida, ponía en escena una espléndida versión del Ayax de Sófocles, del escritor Miguel Murillo y por la compañía también extremeña Teatro del Noctámbulo.

Muchos de los allí reunidos, con el presidente José Antonio Monago, recordamos aquella histórica jornada de junio de 1933, cuando la Medea de Unamuno interpretada por Margarita Xirgu, y también en presencia del presidente de la República Manuel Azaña, devolvió el pulso al teatro romano de Mérida, el teatro más grandioso de los de su género en el Occidente del Imperio. Mérida (Augusta Emerita) es hoy toda una lección de Historia, y desde 1993 Patrimonio de la Humanidad, porque muchos creyeron que su pulso debía volver a latir.

Medellín, un sitio históricoEste año de 2014 el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida ha sido declarado por el Gobierno de España Acontecimiento de Excepcional Interés por confluir varias razones de peso: ser en su 60 edición excepcional en su género, conmemorarse en 2014 el bimilenario de la muerte de Augusto –vertebrador de Hispania y fundador de Augusta Emerita, a la par que constructor de su teatro– y único festival clásico que posee tres escenarios patrimoniales de esta envergadura: los teatros romanos de AugustaEmerita (Mérida), Regina (Casas de Reina) y Metellinum (Medellín).

El teatro romano de Medellín, por el trabajo modélico llevado a cabo en su excavación, consolidación y restauración, fue distinguido en 2013 en Atenas con un prestigioso Premio Patrimonial Europa Nostra. Tras avanzar en su recuperación con mimo quirúrgico, se inició la puesta en valor para uso y disfrute social, para devolverle su función primera, la de servir de foro ciudadano y gozar de los textos clásicos en las mágicas noches de esa vega fluvial.

El Festival de Mérida, como Ulises, supo sortear las procelosas aguas que lo hacían naufragar años pasados, y superados los peligros que cantaban su desaparición, como las sirenas al intrépido navegante, es hoy una realidad en el panorama cultural teatral en nuestro país, marca de excelencia y buena gestión de la mano de su equipo y director, Jesús Cimarro.

Medellín, recientemente declarado por el Gobierno de Extremadura Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico, reclama el papel que le corresponde: enclave determinante en la Historia no solo de España, sino de esta nueva visión de un mundo globalizado. Medellín fue plaza fuerte y comercial de los pueblos orientales llegados del Mediterrráneo, se trasmutó en urbe romana por voluntad del estratega Quinto Cecilio Metelo, del que toma su nombre, y vio nacer a Hernán Cortés, quien, quizá emulando a sus ancestros colonizadores romanos, cruzó el ignoto océano Atlántico y conquistó Méjico.

El profesor Almagro-Gorbea, anticuario de la Real de la Historia, buen conocedor de Medellín y científicamente muy ligado al yacimiento, prepara una próxima exposición temporal en el Canal de Isabel II dedicada a Hernán Cortés, insigne hijo de Medellín y hacedor de una épica moderna que liga Extremadura a América. También se ha anunciado que el internacional creador Spielberg trabaja en un proyecto cinematográfico al respecto de este hombre de Medellín, a cuyas fuentes deberá retornar para imbuirse de su personalidad y extremeño origen.

Son nuestros escenarios patrimoniales en España un marco inmejorable para proyectar uno de nuestros valores más universales: la Cultura en sus más diversas formas de expresión. La música, las artes escénicas, el cine o las exposiciones temporales de todo tipo y formato articulan una oferta de excelencia, que desde la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura hemos desarrollado de manera muy transversal. Un nutrido programa difundido en foros internacionales por nuestros Institutos Cervantes de Berlín, Lisboa o Bruselas con el lema «Extremadura es Cultura», ligados al emperador Carlos V o la creación contemporánea, siempre dentro de la Marca España.

Nuestro territorio es tierra forjada por la Historia, con escenarios únicos, con miles de guiones de fascinantes personajes que esperan ser recuperados por nosotros, por los ciudadanos de un mundo global del siglo XXI, que desde la globalidad valoramos la cultura como seña de identidad, como motor económico pujante para un turismo cultural exigente. Hablamos de una cultura de milenios que a las regiones periféricas y de interior nos debe ayudar a despegar del secular letargo con políticas culturales audaces, un proyecto que –aunque será lo que nosotros trabajemos y queramos que sea– precisa del compromiso y de la iniciativa de todos.

En Medellín, al recobrar el pálpito de aquel sitio histórico, no era fácil sustraernos a la doble condición de responsable a la sazón de educación y cultura en Extremadura y de investigadora del pasado. El futuro de Medellín se incardina en nuestro proyecto Ciudades Romanas de Extremadura, un programa transversal de Parques Culturales que –desde Cultura y Educación, Turismo, Medio Ambiente y Empleo– trabaja y apuesta por una nueva Extremadura con la cultura como seña y referente.

Un teatro romano ha vuelto a latir y escuchamos nítidamente sus latidos la pasada noche. Recupera su pulso y despierta, como dijo Mariano José de Larra en Mérida al contemplar sus ruinas romanas: «El niño dormido en los brazos del gigante». Son muchos los niños que esperan despertar de los brazos del gigante, ese ingente Patrimonio Histórico-Cultural que atesoramos en y bajo esta piel de toro.

Trinidad Nogales Basarrate, consejera de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura.

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