Mentiras y acercamiento de etarras

Los presos de ETA han vuelto a colarse en la agenda política vasca y nacional después de que el lehendakari Iñigo Urkullu, sustentado en Euskadi por los socialistas vascos, decidiese que debían ser uno de los ejes centrales de su política y por ello también parte del contenido de su primera reunión con el presidente Pedro Sánchez, cuyas deudas con el nacionalismo son ya una realidad. Las facturas afloran en la medida en que desde Moncloa se envuelve en papel de regalo un acercamiento de presos que, lejos de solucionar un problema que tiene que ver con la reinserción de criminales, con la impunidad terrorista y con el relato público, supondrá, de facto, una concesión al nacionalismo y a quienes siguen orgullosos de haber tratado de subvertir nuestro orden constitucional a golpe de bombas y balazos contra nucas desnudas.

El final de la dispersión se anunció y se anuncia mientras la ciudadanía asiste a salidas de prisión como la del dirigente de ETA Santiago Arrospide Sarasola, alias Santi Potros, autor de más de una treintena de asesinatos, protagonista de las pesadillas de las víctimas de Hipercor o de República Dominicana y un ejemplo más de la no colaboración con las autoridades en el esclarecimiento de más de 300 asesinatos irresueltos. Es en este punto donde el debate sobre el final de la dispersión debe tomar forma, sobre todo tras la oportunidad que se abre tras el anuncio de disolución de una organización cuya disciplina en las cárceles será cada vez más difícil de sostener.

Mentiras y acercamiento de etarrasEl acercamiento de reclusos terroristas se puede llevar a cabo a través de dos vías. La primera, después de que los presos de ETA repudien el terrorismo de manera individualizada y clara e inicien de forma real el camino de la reinserción, lo que necesariamente conlleva -si hay repudio claro y voluntad real de reinserción- la necesidad de colaborar con las autoridades en el esclarecimiento de asesinatos no resueltos. Ésta es la vía que debemos defender todos los demócratas y es la que defiende el PP vasco.

Hay, no obstante, una segunda vía, la que aboga por llevar a cabo el final de la dispersión cambiando las reglas del juego hasta ahora defendidas no por gobiernos de uno u otro color, sino por el Estado en aras de derrotar al terrorismo en España. Y cambiar las reglas del juego supondría llevar a cabo el acercamiento a cambio de nada. Significaría acercar a presos orgullosos de serlo que, precisamente por ello, al salir de prisión serían recibidos con banda y con música en sus pueblos. Conllevaría que, dado que no iniciarían el camino de la reinserción, jamás colaborarán en el esclarecimiento de asesinatos. «Delación» llaman aún estos reclusos a la colaboración.

Tras el anuncio del nuevo Ejecutivo central de poner fin a la dispersión, han comenzado a surgir argumentos que tratan de justificar una decisión que poco tiene que ver con el cumplimiento de la legalidad y que mucho podría relacionarse con concesiones pactadas en reuniones a puerta cerrada en vísperas de mociones de censura de muy dudosa coherencia política. Se trata de falsas verdades que son ya un peligro en virtud de su capacidad de permear en el Gobierno de Pedro Sánchez. Se exponen a continuación.

«ETA ya no existe, por lo que la dispersión ya no tiene sentido». Quienes consideramos que la desaparición de ETA conllevaría el final de la dispersión siempre creímos que el anuncio de disolución daría vía libre a los reclusos para que estos repudiasen a la banda, iniciasen el camino de la reinserción y colaborasen con las autoridades en el esclarecimiento de asesinatos sin que la organización siguiera prohibiéndoselo a través de su estructura en las cárceles, a saber, el EPPK. El anuncio de disolución de la banda de momento no ha supuesto que los presos de ETA hayan iniciado el camino de la reinserción. Tras el último comunicado de la organización, ¿ha dejado el EPPK de controlar a los reclusos de ETA para que éstos no repudien el terrorismo, no inicien el camino de la reinserción y no colaboren con las autoridades en el esclarecimiento de asesinatos?

No lo parece. De hecho, hace escasas semanas el EPPK comenzó a marcar condiciones al Gobierno central ante lo que consideran un inminente traslado de etarras a las cárceles vascas y navarras. Por boca de sus responsables José Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Mujika Goñi -orgullosos autores del atentado con coche bomba en Vallecas en el que mataron a seis personas e hirieron a 44-, el colectivo considera «humillante» que se les pida que renieguen de su pasado criminal y exigen participar en el diseño del proceso de acercamiento. Subrayan, eso sí, su disposición a reconocer el daño causado, fórmula utilizada desde hace años por ETA y por la izquierda abertzale que tiene más que ver con reconocer que las bombas sonaban que con asumir la injusticia del daño causado por el terrorismo.

«La dispersión vulnera los derechos de los presos». Recientemente, coincidí en un programa de televisión con Joseba Azkarraga, ex consejero del lehendakari Juan José Ibarretxe y hoy portavoz de Sare, red de apoyo a presos de ETA. Me expuso que la dispersión vulnera los derechos de los presos. Le expuse que eso no es lo que dice el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Me replicó que el TEDH había dictado una sentencia en 2016 contra la dispersión de un preso en Ucrania. Le respondí que era curioso que me hablase de Ucrania y de 2016 y no de España y de 2017, cuando el TEDH rechazó tres demandas de presos de ETA y avaló la dispersión de presos de la banda exponiendo que no hay ningún tipo de «injerencia en el derecho al respeto de su vida familiar» y que España no vulneraba los derechos de los presos porque estos no cumpliesen pena en cárceles próximas a sus familias.

«Acercar a los presos de ETA a Euskadi favorecerá su reinserción». Me pregunto cómo un preso de ETA puede reinsertarse en sociedad en un entorno, Euskadi, en el que se jalea y se homenajea continuamente a terroristas salidos de prisión. Sólo a los reos que no se han reinsertado y que siguen orgullosos de la sangre que derramaron. Para los que reniegan de su pasado criminal, no hay música. Un dato interesante del Observatorio de la Radicalización de COVITE: los homenajes a etarras en las calles del País Vasco celebrados en los primeros seis meses de 2018 superan en un 19% a los que se llevaron a cabo en todo 2017.

No deja de ser llamativo que el Gobierno del PSOE justifique su hoja de ruta haciendo mención a los procesos de reinserción de miembros de ETA y que, al mismo tiempo, la delegación del Gobierno en Euskadi tenga que sumarse a la labor de denuncia del PP vasco ante los continuos homenajes a terroristas recién salidos de prisión. Si el entorno es importante para la reinserción, Euskadi, hoy, no es un oasis alejado del enaltecimiento de terrorismo.

«Acercar a los presos de ETA no es una concesión, sino cumplir la legalidad». Iñigo Urkullu aprovechó su comparecencia tras su primera reunión con Pedro Sánchez para abogar por el cumplimiento de la legalidad penitenciaria. El lehendakari debería saber que la reinserción, como marcan las leyes penitenciarias para las progresiones de grado, debe implicar necesariamente la voluntad de colaborar con las autoridades en el esclarecimiento de asesinatos no resueltos. En este punto, preocupa la vara de medir del PNV en la medida en que presenta como referentes a ex miembros de ETA como Carmen Guisasola, integrada en la vía Nanclares, condenada por encubrimiento y reacia a colaborar en numerosos asesinatos no resueltos. Ella sigue sin hablar.

«Acercar a los presos de ETA favorecerá la convivencia». La convivencia en Euskadi debe sustentarse sobre la base de la verdad y de la Justicia. Premiar a reclusos de ETA orgullosos de serlo sin que antes hayan mostrado de forma clara su repudio al terrorismo y su compromiso con el camino de la reinserción no sólo supone abogar por una sociedad vasca en la que la prioridad es el interés del asesino, no de la víctima. Supone hablar del acercamiento de presos a través de falsas verdades.

Amaya Fernández es secretaria general del Partido Popular del País Vasco.

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