Merece la pena

Bienvenidos a la socialdemocracia, porque socialdemocracia es pacto, transacción. Desde que después de la Segunda Guerra Mundial la socialdemocracia se pusiera manos a la obra, los extremos se han dedicado a criticar su tarea por ser posibilista, traidora de las esencias de la izquierda y cosas peores. Pero mientras esto decían, la socialdemocracia transformaba la realidad y mejoraba la calidad de vida de millones de ciudadanos en toda Europa. Sin ruido, sin extremismos, pero haciendo posibles transformaciones verdaderamente revolucionarias, como la sanidad pública o el sistema de pensiones.

Existe una imagen retórica muy recurrente en nuestro país: aquella de los dos trabajadores que trabajan en la obra mientras otros observan criticando dicha obra en lugar de remangarse a ayudar. Es mucho más fácil criticar la obra de otros que hacer una obra propia, pero es mucho más constructivo, productivo y gratificante lo segundo.

Esto no es un juego de todo o nada, se trata de mejorar la vida real de gente real, pero ni siquiera en el juego conviene jugar al todo o nada y los que lo hacen sólo lo entienden cuando pierden todo y descubren que hubiera sido mejor ganar algo que perderlo todo. Lo malo es que nadie escarmienta en cabeza ajena.

Tras los resultados del 20-D la situación política en España es nueva, más compleja, con más actores, pero no tiene por qué ser peor. Se trata de entender que antes ya era bueno buscar acuerdos, pero ahora es obligatorio.

Por otra parte, la mayor acumulación de poder que hemos conocido en los últimos 20 años no ha hecho avanzar a nuestro país. Todo lo contrario. El PP ha gobernado en ayuntamientos, diputaciones, comunidades y en el gobierno central con mayorías absolutas, pero la crisis social, política y territorial han ido a peor, sin haber resuelto el problema económico (treinta puntos más de deuda pública), ni el paro (el mismo número con menos sueldos y con menos derechos).

El documento acordado por el PSOE y Ciudadanos no es el programa electoral de ninguno de los dos partidos, pero es un acuerdo de gobierno que recoge 200 medidas positivas que suponen una gran reforma y que persiguen la regeneración.

Dice el PP que es un acuerdo de izquierdas y dice Podemos que es un acuerdo de derechas. Podemos dedicarnos a discutir si son galgos o podencos, o podemos hacer posible el cambio en este país para mejorar la vida de los ciudadanos.

Los votantes del PSOE quieren cambio, los de Podemos y Ciudadanos también, lo cierto es que muchos votantes del PP y dirigentes saben y dicen con la boca pequeña que sería bueno que el partido pase a la oposición para renovarse y regenerarse… Lo cierto es que la mayoría social para el cambio es abrumadora.

Y ese cambio no consiste en avanzar en la independencia de Cataluña, ni en que los jueces piensen como el Gobierno, ni en que RTVE esté controlada por un ministro, ni en gastar 96.000 millones de euros adicionales.

Ese cambio está contenido en 200 medidas acordadas para crear empleo con derechos, para garantizar la calidad de nuestros servicios públicos, para combatir la pobreza y la desigualdad y para regenerar nuestras instituciones y acabar con la corrupción.

Ese es el camino. Se puede ampliar y mejorar. Pero no se trata de restar, dividir ni bloquear y sí de sumar, de unir y de avanzar. Eso es lo que está haciendo Pedro Sánchez, con todo el PSOE detrás.

Vivimos tiempos convulsos, pero no más que otros que fueron peores, por mucho ruido ambiental que exista.

Si Carrillo se hubiera dejado llevar por la hemeroteca o por los comentarios en Twitter no habría habido Transición ni Constitución, pero las hubo. Y no fue porque no hubiera hemeroteca ni Twitter, sino porque hubo grandes líderes que supieron llegar a acuerdos anteponiendo el interés general.

Hace muchos años, siendo un joven socialista, tuve la fortuna de tener un encuentro con Ramón Rubial y le pregunté: ¿monarquía o república? Entonces no entendí su respuesta: ¡Constitución! Ahora la entiendo, cada día la entiendo mejor: merecía la pena el consenso.

Óscar López es portavoz socialista en el Senado

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