Monarquía ¿salida o solución?

Enrique de Aguinaga, catedrático emérito de Periodismo de la Universidad Complutense, profesor de más de cuarenta promociones de periodistas, fiel a sus principios –que ha conservado hasta «sus finales»–, recuerda que nadie hasta ahora ha podido negar «la mayor»: que «sin la intervención de Franco, hoy no habría Monarquía en España y que Juan Carlos I fue el heredero de Franco, aunque no continuador del franquismo, ya que ese no fue nunca el propósito del caudillo».

Según Aguinaga, el «atado y bien atado» se refería al papel que había destinado a la Monarquía. Franco utilizó la expresión en tres ocasiones y siempre con relación al futuro Rey, como lo corroboró en sus memorias Sabino Fernández Campo. Cuando lo hizo en octubre de 1971, en las Cortes, el Jefe del Estado, a través del general Walters, ya había empeñado su palabra con el presidente de los Estados Unidos, al informar a Nixon de sus «previsiones sucesorias». Le garantizó que «el Príncipe será Rey y que España emprenderá un largo camino hacia la democracia, y que, con absoluta confianza, Don Juan Carlos será capaz de manejar la transición». El general Walters pudo recordar a Nixon que en 1969, y mientras el presidente veía por televisión cómo los Estados Unidos de América conquistaban la luna, horas después, el 22 de julio, Don Juan Carlos de Borbón era designado heredero al trono de España.

Don Juan Carlos también podría haber dicho ese día, como Armstrong, que acababa de dar «un pequeño paso para mí, pero un gran salto para España». Otra coincidencia histórica que relaciona a ambos países vuelve a darse ahora ya que, prácticamente en las mismas fechas, se produce la proclamación de Felipe de Borbón como Rey de España, cuando en estos mismos días, pero hace cuarenta y ocho años, algo ocurrido en los Estados Unidos afectaba también a España: la aparición en el «New York Times» de una entrevista con don Enrique Tierno Galván, y que ABC reproduce… y apostilla. Los comentarios, publicados el 15 de junio de 1966, no satisfacen al «viejo Profesor» que envía una carta a su director, don Torcuato Luca de Tena. La carta se publica el día 19 de junio; es decir, tal día como el señalado para la proclamación del nuevo Rey de España. A la coincidencia y a la oportunidad, creo se unen en estas cartas su interés histórico y su contribución a despejar algunas incógnitas. «Muy señor mío: En el diario que usted dirige, de fecha 15 de los corrientes, ha aparecido un resumen de unas declaraciones hechas por mí al corresponsal en Madrid del New York Times… Le agradecería perfeccionase el mencionado resumen publicando esta carta en la que transcribo algunos conceptos de la entrevista.

1º Distingo entre “salida” y “solución”. Incluyendo la Monarquía en la categoría salida, refiriéndome a la situación actual, pero sin prejuzgar si será o no una solución.

2º La Monarquía a la que aludo sería democrática, caracterizándose por las siguientes notas: a) Consentimiento popular. b) Pluralidad de partidos políticos. c) Sufragio universal. d) Sindicatos libres. e) Ausencia total de discriminaciones por razones de la pasada contienda civil».

A esta carta sigue una Nota de la Redacción en la que ABC muestra su disconformidad con los criterios del señor Tierno Galván.

En su punto número 1, sobre la distinción que hace entre «salida» y «solución», ABC responde que «el Estado Español del futuro, con la Monarquía, ha de ser fuerte, progresivo, enérgico y democrático, para que pueda enfrentarse de modo eficaz a los problemas reales de la vida española de modo que sea lo que el señor Tierno considera una “salida”, precisamente por ser la “solución”».

En el punto número 2, el catedrático de Derecho Político de la Universidad de Salamanca, declara que su Monarquía sería democrática y pone las cinco condiciones que ya conocemos. Si todas se cumplieron la primera fue superada con creces, ya que la Monarquía ha contado no solo con adhesiones sino con cohesiones que le permiten enmendar y subsanar rápidamente errores y desaciertos, y corregir el rumbo con hábiles golpes de timón.

Respecto al punto quinto, «ausencia total de discriminaciones por razones de la pasada contienda civil», la propia biografía de Tierno, presidente de un partido político y alcalde de Madrid, evidencia que no hubo discriminación. Por si no bastara, esa providencia ya la había establecido el propio Franco cuando, en plena guerra civil, hace una confesión, según Aguinaga, no muy conocida. «Si alguna vez en la cumbre del Estado vuelve a haber un Rey tendrá que venir con el carácter de pacificador y no debe contarse en el número de los vencedores». Es decir, se anticipaba en treinta años a Tierno y lo hacía cuando todavía ni siquiera había nacido Don Juan Carlos. Esa declaración del general Franco, pertenece a una entrevista publicada el 18 de julio de 1937 en ABC.

Lo que está claro es que la Monarquía fue salida y es solución. Porque «salida» o «solución» no es un dilema. Suelen ir unidas. Las azarosas son sus alternativas. Lo contrario de la solución es el problema. Y la ausencia de salida supone retroceso y marcha atrás.

Alfredo Amestoy, periodista.

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