Mucho más que números

Hoy martes, el gobierno trae al Congreso el proyecto de presupuestos para el año 2017. El presupuesto es un libro con más números que letras, grueso y de diseño triste. Sin embargo, entre las interminables asignaciones y las galerías de cifras frías se esconden los planes e ideas que definen el rumbo de las naciones. España se enfrenta a dos retos fundamentales. El primero es ofrecer una respuesta urgente a la precariedad y al profundo debilitamiento de la clase media. El segundo es empezar a sentar las bases de un nuevo modelo de crecimiento, basado en la educación, la innovación y la formación.

Tras más de ocho años en crisis, muchos españoles siguen con el agua al cuello. Además del paro masivo, los datos de pobreza laboral, paro de larguísima duración y pobreza infantil son muy preocupantes. Según los datos de un estudio reciente de FEDEA, 1,4 millones de personas llevan más de dos años sin trabajar y más de 6,2 millones de personas no ingresaron el equivalente al salario mínimo interprofesional anual en 2016, a pesar de trabajar.

Las consecuencias de esa precariedad generalizada las pagan con particular virulencia, los niños. El Informe Económico de la OCDE de 2017 sobre España indica que casi 1 de cada 4 niños españoles (23.4%) se encuentran en riesgo de pobreza. Han aumentado la pobreza y la desigualdad, pero también se han reducido enormemente el número de hogares con rentas medias. Según un estudio de la Fundación BBVA y el IVIE, 3.5 millones de personas se han caído de la clase media a lo largo de esta crisis. Tras una durísima caída, España crea empleo, pero es evidente que eso no es suficiente para responder al grave debilitamiento de la clase media y trabajadora en estos años de crisis.

Del mismo modo, en los últimos años España ha desaprovechado una oportunidad de oro – con mayoría absoluta, crecimiento y la protección del BCE – para avanzar, con una agenda ambiciosa y reformista, en la necesaria transición hacia la economía del conocimiento. La reforma educativa de Wert fue un fiasco estrepitoso, la propuesta de expertos de reforma universitaria se quedó en un cajón y las políticas de formación siguen sin cambiar, con unos resultados de reintegración ridículos. En lo que se refiere a la apuesta por la innovación, España ha retrocedido. El porcentaje de inversión en I+D+i respecto al PIB es el menor de las grandes economías europeas. La escasa inversión que existe, además, no llega a los pequeños emprendedores y siguen intactas las numerosas trabas administrativas, regulatorias y fiscales al emprendimiento y al crecimiento empresarial.

Hasta el momento, la caída de salarios, la baja inflación y el bajo coste de la energía han permitido que España ganara competitividad. Pero sin una apuesta clara por el conocimiento y la innovación, los desequilibrios de competitividad volverán a emerger en el futuro, la precariedad seguirá siendo la norma, y la sostenibilidad de las cuentas públicas y del estado del bienestar seguirán en riesgo.  Empezar a virar en esa doble dirección (la recuperación de la clase media y la apuesta por una economía de futuro) ha sido el objetivo de Ciudadanos en las negociaciones sobre el presupuesto. La buena noticia es que las negociaciones concluyeron con éxito y habrá cambio de rumbo este mismo año, si no ponen trabas las demás fuerzas políticas.

El presupuesto del 2017 será el primero en el que no habrá más recortes en el presupuesto nacional ni en educación, ni en sanidad, ni en servicios sociales, ni en innovación. Tampoco habrá subidas de impuestos, pero sí un compromiso de ahorro en burocracia y duplicidades de 900 Millones del que se encargará la AIREF (la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal). La última cifra acordada de gasto en políticas “naranjas” será de 4087 millones de euros, divididos casi a partes iguales en los dos grandes retos mencionados.

Alrededor de 2000 millones se invertirán en mejores políticas para abordar los retos sociales, incluyendo un Complemento Salarial (con formación) para dignificar los ingresos de los jóvenes (500M), un plan de lucha contra la pobreza infantil (342M), un cambio profundo en las políticas de formación (incluyendo más financiación para orientación personalizada y cheque formación). En este presupuesto también vendrá reflejada la extensión de la tarifa plana para autónomos (seis meses) y la extensión de los permisos de paternidad, ya en marcha desde el 1 de Enero del 2017.

La otra mitad del gasto arrancado al gobierno será en políticas de modernización y educación, incluyendo, entre otras cosas, la financiación de una Red Cervera de transferencia tecnológica para conectar mejor la universidad y la empresa y ayudar así a las pequeñas empresas a ser más productivas (500M), un programa “PREFE” para refuerzo del profesorado y un plan de modernización de la justicia (100M). El presupuesto es mucho más que números. Es en gran parte un reflejo del proyecto de país que deseas. Este no es el presupuesto que haría Ciudadanos, pero representa un giro importante en la buena dirección, para recuperar la clase media que se ha caído y empezar a sentar las bases de una economía para el futuro.

Antonio Roldán Monés es portavoz de Economía y secretario de Programas de Ciudadanos

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