Negociar con Irán

Por Anne Bayefsky, profesora de la Facultad de Derecho de Columbia (GEES, 26/01/06):

La puñalada trapera del secretario general de la ONU Kofi Annán tocó otro fondo la semana pasada mientras Annán trabajaba furiosamente para desbaratar los esfuerzos europeos y norteamericanos por llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad. Reminiscencia de sus comentarios de 1998 tras visitar a Saddam Hussein, “creo que podemos negociar con él”, Annán decía a los reporteros el jueves: “Tuve una conversación minuciosa de 40 minutos con [Alí] Larijani, el negociador iraní en el tema nuclear… Él me aseguró a su vez que están interesados en negociaciones serias y constructivas…” Más tarde explicó, “las negociaciones implican al EU3”, Gran Bretaña, Francia y Alemania.

El problema es que unas cuantas horas antes, el EU3 había difundido una declaración que reza “hemos decidido informar al Consejo Superior de la IAEA que nuestras conversaciones con Irán han alcanzado un callejón sin salida”. La Secretario de Estado Condolizza Rice también había dicho a los reporteros: “Estados Unidos apoya completamente la decisión anunciada hoy [por el EU3]… la base para negociar ya no está, porque lo que hicieron los iraníes fue destruir unilateralmente la base sobre la que las negociaciones tenían lugar…”

Tras la conferencia de prensa del secretario general, corría el rumor de que el embajador de Francia ante la ONU se quejó a Annán directamente, pero se decía que Annán estaba lívido — no por Irán — sino ante la crítica.

Tal reacción sería lo más normal para Kofi Annán, que ha hecho poco por ocultar su parcialidad. En la conferencia de prensa del viernes le preguntaron, “¿está usted indicando que quizá es demasiado pronto para que la IAEA remita el conflicto iraní al Consejo de Seguridad?” Él contestó: “Antes de nada, pienso que debemos intentarlo y resolverlo, si es posible, en el contexto de la IAEA. [Mohamed] ElBaradei está trabajando con las partes, haciendo todo lo posible por intentarlo y resolverlo allí”. Y agregó: “He estado hablando con todas las partes, haciendo todo lo que está en mi mano por impulsar un acuerdo negociado y mantener realmente a la gente en la mesa de negociaciones e intentando desalentar la escalada, y continuaré haciendo eso”.

Es decir, en lo que a Annán respecta, el problema no es que Irán haya provocado una escalada. El problema es que la implicación del Consejo de Seguridad, que se supone es “el órgano que ostenta la principal responsabilidad del mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales”, es escalada. El jefe de la ONU pretende cambiar la dinámica, de tomar acciones firmes contra un loco iraní dado a la proliferación nuclear y la erradicación de un estado miembro de la ONU, a colocar cortapisas en el camino del esfuerzo de liderazgo americano por detenerlo.

Está la acuciante dificultad de los estatutos de la IAEA, que asignan la remisión al Consejo de Seguridad en casos como Irán. La IAEA decidía formalmente en septiembre del 2005 que Irán había violado sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación (NPT), y que esas violaciones “constituyen el no cumplimiento en el contexto del Artículo XII.C de los Estatutos de la Agencia”. También concluyó “que el historial de ocultación de las actividades nucleares de Irán… y la ausencia de confianza resultante en que el programa nuclear de Irán sea exclusivamente para propósitos pacíficos ha dado lugar a cuestiones que se encuentran dentro de las competencias del Consejo de Seguridad…”

Bajo estas condiciones, los estatutos de la IAEA hacen obligatoria la remisión al Consejo de Seguridad. Artículo XII. C: “… La Junta [de Gobernadores de la IAEA] informará del incumplimiento a todos los miembros y al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de Naciones Unidas”. Artículo III. B.4: “… si en relación a las actividades de la agencia se presentasen cuestiones que estén dentro de las competencias del Consejo de Seguridad, la Agencia dará parte al Consejo de Seguridad…”

Uniéndose a Annán a la hora de ejercer presión para mantener a Irán lejos del Consejo de Seguridad ha estado su camarada Mohammed ElBaradei, el director general de la IAEA. Cuando la resolución de septiembre del 2005 no fue seguida por una remisión al Consejo, ElBaradei declaró, “me alienta que el tema no haya sido remitido al Consejo de Seguridad, precisamente con el fin de dar tiempo a la diplomacia en las negociaciones”. Cuando la reunión de noviembre del 2005 de la junta de gobernadores de la IAEA tampoco produjo tal remisión, ElBaradei estaba complacido: “Aun creo que en la comprobación estricta por parte de la Agencia combinada con el diálogo activo entre todas las partes aludidas es el mejor modo de avanzar”.

Así que ya lo tiene. Los altos funcionarios de la ONU responsables de la no proliferación nuclear están metidos en el asunto de facilitar la adquisición de armamento nuclear por parte de Irán.

Annán y ElBaradei no podrán evitar en última instancia que el asunto iraní alcance el Consejo de Seguridad. Pero con miembros del Consejo de mentalidad similar, tales como Rusia o China, continuarán trabajando entre bambalinas con el fin de evitar la acción oportuna y suficientemente firme del Consejo de Seguridad.

La ONU no relevará a la administración norteamericana a la hora de responsabilizarse de evitar un Irán nuclear. Y hay un tiempo precioso para dejar de fingir lo contrario.