“Nuestra madre era el último contrapoder”

Estimados señora Viner y señores  Krach, Baquet, Barber, Harding, Calabresi, Caño, y Fenoglio: Su carta del pasado 2 de noviembre dirigida al vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, ha ejercido como una poderosa alerta a las instituciones europeas y a nuestros compatriotas malteses, sobre las implicaciones que el asesinato de nuestra madre, Daphne Caruana Galizia, tiene tanto para la democracia maltesa, como para el lugar que esta ocupa en la Unión Europea.

Frente un Gobierno, un jefe de Estado y un líder de la oposición en nuestro país que se han mostrado absolutamente insensibles al legado de nuestra madre, así como a nuestro propio llamamiento a la responsabilidad política tras su asesinato, su carta ha supuesto un enorme respaldo para nosotros, sus hijos, y para todos los malteses que se niegan a aceptar la vergonzante sumisión silenciosa de un Estado tomado por intereses criminales y gobernado por corruptos.

La periodista Daphne Caruana Galizia, asesinada el pasado 16 de octubre. Jon Borg (AP)

Por ello, queremos expresarles nuestra enorme gratitud.

Pero tienen igualmente nuestra gratitud por haber ido más allá de la mera llamada a una investigación independiente sobre el asesinato de nuestra madre, y haber puesto la atención en la alarmante situación en la que se encuentran los medios de comunicación en Malta. El efecto polarizador que ejercen unos medios de los que son dueños los propios partidos políticos, combinado con una incesante presión política y comercial sobre la poca prensa independiente, y con las recientes amenazas legales de un banco que blanquea el dinero de la élite política de de Azerbaiyán y Malta, han acabado por arrasar con la libertad de los medios en Malta. Esta realidad fue la que dejó a nuestra madre absolutamente sola en su batalla contra la corrupción.

Su violenta muerte no fue solo una aberración. Fue el resultado directo del desmantelamiento de las instituciones maltesas, incluidas la Policía, la Agencia contra el Blanqueo de Capitales, la Fiscalía General, y una gran parte de los diputados, cooptados por el Gobierno. Nuestra madre era el último contrapoder a las fuerzas criminales que han tomado nuestro país. En el momento en el que todas las  instituciones y sus representantes habían sido compradas o corrompidas, arrebatarle la vida a nuestra madre fue tarea fácil.

Las instituciones de micro-Estado de Malta, su joven democracia y su comprometida prensa han sido siempre débiles. Pero ahora mismo no es que sean débiles, sino que han sido arrasadas y sometidas a la corrupta fuerza de flujos financieros ilícitos e ilegales que penetran nuestro sistema bancario, y de aquí encuentran su camino hacia las capitales financieras de otros países europeos. La Unión Europea cuenta hoy en su seno un Estado miembro que opera a sus anchas sin control alguno de sus instituciones ni prensa independiente, y que está siendo usado e instrumentalizado por el crimen transnacional, y por la familia gobernante en Azerbaiyán (los Aliyevs), para penetrar en la UE sin ningún tipo de control.

Les agradecemos una vez más su llamada a la defensa de la libertad de prensa en Malta, y les invitamos y animamos a que continúen mirando e investigando aquello por lo que nuestra madre luchó, y que ya no podrá continuar haciéndolo. Atentamente

Matthew, Andrew y Paul Caruana Galizia son hijos de la periodista Daphne Caruana Galizia, asesinada el pasado 16 de octubre en Malta.

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